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6 1 07 TENDENCIAS John Lobb Los zapatos de los reyes Hablar de zapatos de lujo y a medida es hacerlo de John Lobb, el zapatero de los reyes y el rey de los zapateros desde la época de Eduardo VIII. Él y las generaciones sucesivas han hecho piezas artesanas para exquisitos. En Madrid acaba de abrir su primera franquicia en España. Encargarse un par a medida cuesta 3.500 euros POR CARMEN FUENTES iempre se ha dicho que los zapatos son la prenda más importante del atuendo masculino, casi más que del femenino, donde el bolso les ha robado el protagonismo, y es verdad. Una persona bien vestida no es nada con unos zapatos inadecuados, descuidados, feos y de mala calidad. Bien lo saben los sastres de todo el mundo quienes, para no estropear su obra, aconsejan a los clientes ciertas marcas de zapatos como las de John Lobb, el artesano por excelencia del calzado a medida. Y es que John Lobb es al calzado lo que el Rolls Royce al mundo automovilístico. S Hasta ahora sólo en la tienda Santa Eulalia (Barcelona) tenían estos zapatos, además de en las tiendas Hermès, pero desde hace dos semanas en Madrid (Nuñez de Balboa 16) está la primera franquicia de John Lobb, gracias al esfuerzo (y también al dinero) de un grupo de jóvenes empresarios, capitaneados por Gregorio Fernández, muy metidos en el mundo de las marcas de lujo de la indumentaria masculina. Madrid se merecía tener una tienda exclusiva con este tipo de zapatos, para que no haya que desplazarse a Londres o a París a comprar- los. Hicimos un estudio y vinos que la marca tenía muchos seguidores españoles, que los adquirían por puro placer, por refinamiento, al igual que hacen con ciertas marcas de relojes asegura Gregorio Fernández. John Lobb de Madrid ha sido decorada por un estudio francés de diseño perteneciente al grupo Hermès y, si bien el producto y la marca son de la firma del prestigioso grupo LVHM, la tienda es independiente, propiedad de Gregorio Fernández y sus socios. La historia a los pies Fernández es un exquisito del buen vestir y mejor calzar que invertía en zapatos de John Lobb como fondo de armario cada vez que viajaba a Londres. No dudaba en acudir a la tienda más bonita del mundo que es como se ha descrito a ese espléndido local, con artesonado de madera, sito en un edificio construido en la época de Eduardo VIII al lado del Palacio de St. James, la única tienda propiedad de la familia de John Lobb, pues todas las demás se vendieron a Hermès en los años seten-