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ABC SÁBADO 6- -1- -2007 37 ECONOMÍA www. abc. es economia Pescanova, obligada a invertir en Portugal por las continuas trabas de la Xunta El lunes firma con el gobierno luso crear la mayor piscifactoría de rodaballo del mundo JOSE LUIS JIMÉNEZ VIGO. No puede ser profeta en su tierra. La noticia de que el próximo lunes Pescanova firmará en Lisboa el acuerdo para la construcción en la localidad portuguesa de Mira de la que será la planta de producción de rodaballo más importante del mundo, ha devuelto al primer plano de la actualidad que, siete meses después, la Xunta sigue sin haber puesto sobre la mesa terrenos para que, la multinacional gallega que preside Manuel Fernández de Sousa, pueda desarrollar un proyecto similar en Galicia, tras la anulación de la planta del Cabo Touriñán, en La Coruña. El pasado mes de mayo, la Xunta paralizaba el inminente aterrizaje de Pescanova en la Costa da Morte aduciendo el impacto que la factoría podía tener en el ecosistema de Touriñán, incluido dentro de la Red Natura de la comunidad, pese a que la compañía gallega contaba no sólo con los avales del anterior Ejecutivo autonómico de Fraga, sino con la autorización de la actual ministra de Medio Ambiente, la socialista Cristina Narbona. Entonces, el presidente de la Xunta, el también socialista Emilio Pérez Touriño, anunció en el Parlamento autonómico que su Gobierno negociaría con Pescanova un nuevo emplazamiento para la planta acuícola, que en su origen estaba pensado por el Ejecutivo de Fraga como un proyecto clave para la revitalización de una comarca tan castigada como la Costa da Morte coruñesa, zona cero del accidente del Prestige y con una de las menores rentas per cápita de la comunidad. Pese a las promesas del presidente gallego, y según ha podido saber este periódico, la multinacional pesquera y la Xunta han ido y venido intercambiando documentación en los últimos siete meses, pero sin haber concretado negro sobre blanco ubicación alguna para el proyecto de Touriñán, esto es, sin haber presentado unos terrenos con los permisos pertinentes para construir inminentemente una De empresa familiar a gigante internacional Pescanova se constituyó en Vigo en 1960 de la mano de José Fernández López. Su apuesta era la de crear factorías en el mismo barco que capturaba el pescado para garantizar la calidad del mismo. Su hijo, Manuel Fernández de Sousa, tomó la presidencia de la compañía en 1980 con el reto de la internacionalización. A día de hoy, la empresa tiene presencia en 21 países, una flota de 120 barcos y más de 3.400 empleados. Su último ejercicio lo cerró con un volumen de negocio cercano a los mil millones de euros. Es una de las grandes empresas gallegas. En septiembre, consolidó su presencia en Francia con la adquisición del grupo Seabel SAS, especialista en la comercialización de langostino congelado. Fernández de Sousa recibió el visto bueno de Fraga, el anterior presidente de la Xunta, para construir una planta de Pescanova en el Cabo Touriñán ra, y desde entonces ha abierto cuatro nuevas industrias. La de Touriñán estaba llamada a ser una de las joyas de la corona de Pescanova. Mientras que la Xunta continuaba sembrando de obstáculos la expansión en Galicia de la compañía de Fernández de Sousa, en Portugal Pescanova encontró todas las facilidades posibles para una instalación que prevé generar unas 7.000 toneladas anuales de rodaballo y dará trabajo inicialmente a 200 personas, aunque podría ampliarse a 350 en el futuro. En un tiempo récord, las administraciones del vecino país dispusieron las 82 hectáreas que ocupará la factoría en Mira, en el distrito de Coimbra, y agilizaron los trámites necesarios para que la construcción de la planta comience cuanto antes. Todavía queda por concretar el montante económico de la operación- -cercano a los 140 millones de euros- que se rubricará el próximo lunes en el Ministerio de Economía lisboeta, así como la aportación que realizarán conjuntamente el Estado portugués y la Unión Europea, cifrada en 45 millones de euros. La noticia del desembarco de Pescanova en Portugal ha sido recibida como una de las de mayor impacto, precisamente en una comarca que ejemplifica el momento de recesión que EFE nueva planta, como los que Pescanova poseía para la factoría paralizada. Celebración en el país vecino La piscifactoría del Cabo Touriñán componía, junto con otra planta en Portugal, el Plan de Acuicultura de Pescanova de la Fachada Atlántica, para hacer de este marco geográfico el más importante a nivel mundial del sector. Pescanova instaló en Galicia su primera factoría de rodaballo en 1983, siendo por entonces pione- atraviesa el vecino país, inmerso desde hace un lustro en una angosta crisis económica. El ministro luso de Agricultura, Desarrollo Rural y Pescas, Jaime Silvas, puso ayer a Pescanova como un ejemplo a seguir para los empresarios de su país, precisamente por ser la acuicultura uno de los sectores prioritarios para la UE en el próximo sexenio 2007- 2013. Ayer, el presidente de la Xunta optó por la evasiva y se limitó a señalar su respeto por las decisiones de las empresas privadas. Asimismo, Pérez Touriño atribuyó a la lógica del mercado que Pescanova se marche a Portugal para desarrollar sus nuevos proyectos. El Gobierno de Touriño responde que está negociando llevar la planta de Cabo Touriñán al litoral de Lugo Arrinconada por la presión sindical, empresarial y la opinión pública, la Consejería de Pesca de la Xunta informó el pasado jueves que mantiene en la actualidad conversaciones con Pescanova para la implantación de dos fábricas acuícolas en los municipios lucenses de Xove y Ribadeo en contraprestación a la negativa a la planta de Cabo Touriñán. El departamento que dirige la socialista Carmen Gallego entiende que la marcha de Pescanova a Portugal, por tanto, no guarda relación con el fiasco de Touriñán. No lo lee de ese modo el presidente de la patronal gallega, Antonio Fontenla, para quien ningún gallego invierte fuera de Galicia si no tiene mejores condiciones A su juicio, la Xunta erró con la suspensión del Plan de Parques de Tecnología Alimentaria que Fraga dejó elaborado, y quizás eso haya podido influir Los sindicatos muestran opiniones encontradas. La central UGT acusa a Pescanova de ir de farol al igual que la nacionalista CIG, que creen inviable facturar 7.000 toneladas de rodaballo al año. En toda Galicia se cultivan 5.000 explicó Xavier Aboi. Por su parte, CC. OO. mostró su preocupación porque Xunta y empresa no sean capaces de llegar a un entendimiento. Mientras, Pescanova guarda silencio. La política de Fernández de Sousa ha sido la del máximo respeto institucional, sin entrar en guerras ni acusaciones con la administración autonómica. Pero eso sí, el enfado del empresario es evidente, ya que precisamente una de las señas de identidad de la empresa es su compromiso con sus raices gallegas.