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ABC SÁBADO 6 s 1 s 2007 ESPAÑA 29 RELIGIÓN El camino de los Reyes Magos Anoche, los Magos de Oriente regresaron, como todos los años Durante siglos, se habló de media docena de reyes, llegando hasta sesenta Baltasar no fue negro hasta el siglo XVI JESÚS BASTANTE MADRID. Anoche, millones de niños de todo el mundo se fueron a dormir muy temprano. ¿Por qué? Porque, horas después, los Reyes Magos de Oriente llegaron a sus hogares para llevar regalos y alegrías, al igual que lo hicieron, hace más de veinte siglos, con el Niño Dios. La festividad de la Epifanía, que hoy celebra la Iglesia, se remonta a los orígenes de la tradición cristiana. El Evangelio de San Mateo nos narra (capitulo 2, versículos uno al doce) cómo unos Magos, guiados por una luminosa estrella, llegaron a Belén para adorar y ofrecer sus dones al recién nacido Mesías. Pero ningún evangelista ofrece detalles sobre su origen, y ni siquiera afirma que fueran reyes. Según Herodoto, los Magos pertenecían a la casta sagrada de los Medos, que proveían de sacerdotes toda Persia. Tras la caída de Asiria y Babilonia, la religión de los Magos perdió influencia. Después de la caída del poder de Asiria y de Babilonia, la religión de los Magos perdió influencia en Persia. Posteriormente, ningún padre de la Iglesia sostuvo que los Magos fueran reyes, aunque Tertuliano sí dice que fueron de estirpe real. y Gaspar, el oro. En aquel momento, todos son blancos. Baltasar no fue negro hasta el siglo XVI. En esas fechas, las necesidades ecuménicas de la Iglesia llevaron a identificar a los tres magos con los tres hijos de Noé, las tres partes del mundo conocido y las tres razas que se creía que lo ocupaban. De este modo, Melchor simbolizó a los herederos de Jafet (europeos) Gaspar a los semitas de Asia, y Baltasar a los hijos de Cam o africanos. El festejo de los Reyes Magos no se conmemoró hasta el siglo V en Occidente, y no fue a mediados del siglo pasado cuando los reyes comenzaron a traer juguetes. Con anterioridad, Gaspar era quien repartía golosinas, miel y frutos secos; Melchor, más práctico, optaba por la ropa o los zapatos, y Baltasar jugaba el peor papel al castigar a los niños traviesos dejándoles carbón o leña. El rey Melchor, ayer, en la cabalgata de Madrid Desde Persia- -lugar de donde supuestamente vinieron los Magos- -a Jerusalén hay algo más de mil millas, distancia que, en camello, lleva alrededor de medio año. Según las investigaciones, los Magos pudieron haber llegado a Jerusalén un año o más después de la aparición de la estrella. San Agustín opina que la fecha de la Epifanía, el 6 de enero, prueba que los Magos llegaron a Belén trece días después de la Natividad. En el siglo IV las Iglesias de Oriente celebraban el 6 de Enero como la fiesta del Nacimiento de Cristo, la Adoración de los Magos y el Bautismo de Cristo, mientras que en el Occidente el Nacimiento de Cristo era celebrado el 25 de Diciembre. La venida de los Magos causó gran conmoción en Jerusalén. Todos, incluso el rey Herodes, escucharon su pregunta. Herodes y sus sacerdotes deberían haberse puesto contentos con las noticias, pero estaban tristes. Llama la atención que los sacerdotes mostrasen a los Magos la senda a Belén, de lo cual se deduce que no habrían hecho el camino por sí mismos. Los Magos siguieron la estrella unas 6 millas hacia el DANIEL G. LÓPEZ Les guió una estrella Sobre el faro que guió a los Magos hasta el portal, hubo diversas teorías, desde que se trataba de Venus, al cometa Halley. La más aceptada es la propuesta por Kepler en 1606, cuando apuntó que la estrella fue la rara triple conjunción de la Tierra con Júpiter y Saturno, estando el sol pasando por Piscis. Los cálculos de Kepler señalaban que se pudo dar en el año 7 a. de C. Número y nombres de Magos ¿Cuántos fueron en realidad? En el siglo III se les representaba como dos, aunque la media docena tampoco faltó en algunas pinturas. En la iglesia siria y armenia se defendió la docena de magos, reflejo de los apóstoles y las tribus de Israel. Para la Iglesia copta eran ni más ni menos que sesenta, y citaban los nombres de más de una docena de ellos. Sin embargo, la postura más aceptada es que los magos habían sido tres, ya que Mateo únicamente cita tres presentes. Durante los dos primeros siglos sólo fueron magos, después comenzó a llamárseles reyes La práctica de la magia estaba prohibida y no se consideró edificante que sujetos de tan dudosa reputación deambulasen por el portal de Belén. Sus nombres aparecieron por primera vez en un mosaico bizantino encontrado en Rávena en 520. Baltasar lleva la mirra, Melchor, el incienso, sur de Belén, y entrando en la casa, encontraron al niño No hay razón para suponer que el Niño aún estaba en el establo. Tras adorar a Jesús, los Magos escucharon en sueños que no volviesen a Jerusalén y, según el relato bíblico, regresaron a su país por otro camino Dicho camino pudo haber seguido el curso del Jordán, de tal manera que eludiese Jerusalén y Jericó; o un rodeo hacia el sur a través de Berseba, al este del camino principal (ahora la ruta de la Meca) en el territorio de Moab y allende el Mar Muerto. LA MISIÓN Jesús Higueras LA EPIFANÍA DEL SEÑOR Y a son muy pocos los españoles que recuerdan el título de la fiesta de hoy, la Epifanía del Señor, pues para todos queda con el nombre de los Reyes Magos y con el regalo como expresión de cariño. Y así, como pasa con otras tantas fiestas cristianas, hemos vaciado de contenido un acontecimiento fundamental de la vida del Señor, que sigue teniendo para nuestras vidas unas consecuencias trascendentales. No debemos quedarnos con el mero hecho del largo viaje y de los regalos que los magos ofrecen, sino intentar profundizar en su significado. Lo primero que sabemos es que estos personajes no pertenecían al pueblo judío y por tanto su acceso al conocimiento de Dios no fue el habitual, sino que llegaron al misterio de la llegada de Dios a la tierra a través de la ciencia y de la buena voluntad, de la cuál hacen gala al realizar tan largo viaje no libre de peligros. Son por tanto personas que no les importó arriesgar todo con tal de llegar a la meta de su vida. No cayeron en la mediocridad tan común en nuestros días, que nos convierte en personas pequeñas preocupadas sólo de nuestras pequeñeces y comodidades. Son el prototipo de personas que saben equilibrar fe y razón, ciencia y Dios, realidades que no solamente no se excluyen sino que se necesitan para llegar a la verdad más profunda de las cosas. La fe no es asunto de los ignorantes o de la gente que no quiere darle muchas vueltas a las cosas, sino que sigue siendo un camino, el mejor camino para conocer la realidad del hombre y su destino. En segundo lugar, estos sabios no judíos nos muestran cómo Dios no es propiedad de nadie en exclusiva, ni se ata a un pueblo concreto que lo pueda instrumentalizar para su propio beneficio. Dios es de todos y para todos, pues por todos vino a la tierra y desea llegar al corazón de todo ser humano. Por eso Jesucristo es el gran derecho de la humanidad. En tercer lugar, son personas que no tienen prejuicios ante Dios ni le ponen condiciones para rendirse a sus pies: adoran a un débil niño sin pedir más explicaciones, saber aceptar es más importante en la vida que saber comprender.