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ABC SÁBADO 6- -1- -2007 ETA rompe latreguasEl rearme etarra ESPAÑA 17 Un solo terrorista colocó la furgoneta bomba en la T- 4 El criminal se cubría la cabeza con una gorra y caminaba cabizbajo para evitar que su cara fuera grabada por el vídeo D. M. MADRID. La Policía ya tiene imágenes del criminal que colocó la furgoneta bomba de Barajas que acabó con la vida de los ecuatorianos Carlos Alonso Palate y Diego Armando Estacio. El etarra fue grabado por una de las cámaras del módulo D del aparcamiento de la T- 4 y el terrorista iba solo. Por ello, los investigadores sospechan que la furgoneta bomba fue estacionada por un único individuo, aunque piensan que el comando que se desplazó desde el sur de Francia hasta Madrid estaría integrado como mínimo por dos personas, a semejanza del grupo desarticulado en febrero de 2004 en la localidad conquense de Cañaveras cuando, con una furgoneta bomba cargada con 500 kilos de explosivo se dirigía a Madrid, en concreto a una zona industrial del corredor del Henares. La Policía ya ha visionado todas las grabaciones tomadas por las cámaras de seguridad en las horas previas a la explosión de la furgoneta bomba en el aeropuerto de Barajas. En una de ellas aparece un individuo y, aunque no se le ve salir del vehículo, sí se observa cómo bordea una columna próxima al lugar donde estaba estacionado. A continuación, el sospechoso se aleja de la zona a paso normal y durante el corto recorrido que recoge el vídeo no se encuentra con nadie. Tampoco efectúa movimientos que hagan sospechar que realizó o recibió llamadas de teléfono. pal cometido de la Policía Científica ha sido la localización de las dos víctimas mortales. Una vez terminada esta labor, los especialistas, que trabajan sin descanso, centrarán sus esfuerzos en cribar las 10.000 toneladas de escombros, labor que tiene por objetivo localizar muestras del explosivo. Otro de los elementos que aportará datos sobre la composición de la bomba son los restos de la furgoneta, que aún no han sido localizados. Tanto éstos como los escombros serán claves para determinar el tipo de sustancia utilizada por ETA, ya que en esta ocasión no existe foco explosivo por cuanto el estallido provocó el derrumbe de las plantas inferiores. Los especialistas no recuerdan un atentado que haya provocado tantos daños materiales como el perpetrado el pasado día 30. De momento han inspeccionado 263 turismos. cuyo estado, un amasijo de hierros, es como si cada uno de ellos hubiera sido un coche bomba destaca un experto de la Policía Científica. Respecto a la posible vinculación de este comando con los encargados del zulo de Amorebieta, los investigadores aún no han hallado pruebas sólidas. El único indicio es que el móvil desde el que que alertó de la colocación de la bomba fue activado el pasado 23, el mismo día que la Ertzaintza descubrió el zulo. Fue la primera y última vez que fue utilizado. Este hecho hace sospechar que los criminales al ser descubiertos en Vizcaya, activaron un plan B el atentado de la T- 4. Cribar 10.000 toneladas Dos son los elementos en los que se basan los investigadores para atribuir a este individuo la autoría de la colocación de la bomba. En primer lugar, la coincidencia de que estuviera próximo a la furgoneta a la hora en que, según las estimaciones realizadas por los investigadores, fue estacionada en el módulo D. En concreto, las imágenes en las que aparece el sospechoso fueron tomadas diez horas antes del atentado. El segundo factor que valoran es la forma intencionada con la que el terrorista evita que las cámaras graben su rostro. Así, se le ve que camina cabizbajo y que cubre su cabeza con una gorra. El criminal sabía, por tanto, que el aparcamiento, en cada una de sus plantas, estaba vigilado por cámaras y tomó sus medidas de protección. Las indagaciones que sobre las imágenes han hecho los especialistas no han podido descubrir ningún rasgo del rostro del criminal, cuya complexión es considerada como normal. Los análisis sobre el material explosivo- -se sospecha que puede ser amonal o amosal- -están aún en una fase preliminar, puesto que el princi- EFE El etarra huido está vinculado con uno de los integrantes del comando que tendió en 2003 una emboscada a una patrulla de la Ertzaintza ocurrió algo que les alarmó y les puso en fuga. Una bolsa que contenía polvo de aluminio se les rompió y su contenido quedó por el suelo, mientras parte de los efectos que había en la entrega se quedaron semiescondidos. En la precipitación se olvidaron de la tapa del bidónbomba ya preparado, que se quedó en el zulo, pero se llevaron el bidón y parte del material. Desperdigados lo. Larrinaga carece de antecedentes, aunque según fuentes policiales, estuvo relacionado con alguno de los integrantes del comando Ezkaurre el grupo de ETA que el 14 de septiembre de 2003 tendió una emboscada a una patrulla de la Ertzaintza en el alto de la Herrera (Alava) En el atentado los dos agentes de la policía vasca resultaron heridos, pero uno de los etarras, Arkaitz Otazua, muerió en el enfrentamiento. Alrededor del mediodía del 23 de diciembre, los miembros del comando acudieron a Amorebieta a recoger el material explosivo en varios vehículos. Al parecer, según hipótesis policiales, cuando se encontraban realizando la operación, Desde el barrio de San Miguel los fugitivos se trasladaron a Atxondo, a unos veinte kilómetros, donde se desprendieron de los explosivos que habían trasladado y los depositaron de forma desperdigada, pero sin esmerarse en ocultarlos, tal vez por las prisas. También dejaron un coche Rover que utilizaba Asier Larrínaga, quien desde ese momento se encuentra en paradero desconocido. Durante la tarde y noche de del pasado jueves, la Policía vasca registró el domicilio de Larrínaga, en el número 11 de la calle Zamácola, así como otro local, situado en el número 7 de la calle Lotería, de Bilbao, perteneciente al padre del huido. La cámara de seguridad muestra la furgoneta cargada de explosivos en el aparcamiento de Barajas EFE