Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
50 MADRID VIERNES 5 s 1 s 2007 ABC Hace unos treinta años había una niña en Madrid que era incapaz de dormir si no lo hacía abrazada a su muñeca de cartón piedra recuerda Juan Bolívar Mariquita Pérez y Juanín o los soldaditos de plomo conviven hoy en la tienda con coches teledirigidos, juegos de moda o la última versión de la Nancy Juan Bolívar examina la pierna de un muñeco en su taller de reparaciones, en la calle de Preciados El hombre que curaba a las muñecas En la calle de Preciados hay un quirófano en el que cabezas, piernas, brazos y ojos se amontonan en una gran caja de cartón. El cirujano es Juan Bolívar, nieto del fundador de la juguetería Sanatorio de muñecos donde los reparan desde 1916 POR CRISTINA ALONSO FOTOS SIGEFREDO MADRID. Su bata blanca en una tienda de juguetes le delata. Juan Bolívar no es un simple vendedor de muñecos. En su particular y oscuro quirófano- -ubicado en el primer piso de Preciados, 19- -se amontonan piernas, brazos, cabezas... restos de cuerpos desmembrados que esperan una pieza a la que poder adherirse para devolver la sonrisa a un niño. Esta especie de doctor Frankenstein aprendió el oficio de su padre, y su padre, de su abuelo. Tres generaciones que han dedicado su vida a una profesión que desaparece. Yo espero que alguno de mis hijos o los hijos de mi hermano sigan la tradición, pero una cuarta generación es muy complicado en un negocio explica en su despacho, anexo a su taller de reparaciones. manos de este cirujano es una Mariquita Pérez Tenía rotos los dedos de la mano y desconchada la cara El Sanatorio de muñecos se fundó en 1916 bajo el nombre Clínica de bebés Durante ocho décadas su escaparate cautivó la atención de niños de diferentes épocas, muchos de ellos hambrientos de juguetes. Mi abuelo era muy mañoso y tenía una sensibilidad muy especial con los más pequeños. Como por aquel entonces era un regalo al año y para de contar les empezó a arreglar los juguetes, y así empezó todo Hoy ésta es la única casa especializada en arreglos de muñecos. Recibimos envíos de muchos países del mundo, de Estados Unidos, de México... Los juguetes, de mudanza Aquel escaparate ya no existe. La tienda se ha mudado de Preciados, 21, al primer piso de Preciados, 19, donde siempre estuvo el taller. Ya no se ven desde la calle las cajas de música, los soldaditos de plomo, las casas de muñecas... Hemos despistado a la gente, pero llegó un momento en que nos era más rentable pasar la tienda a este piso, propiedad de mi padre, que pagar un alquiler en plena calle de Preciados Y es que apenas quedan jugueterías en las calles de Madrid. Las grandes superficies han podido con ellas. Hoy, en el negocio de la familia Bolívar, Mariquita Pérez y Juanín o los soldaditos de plomo conviven con coches teledirigidos, juegos de moda, la última versión de la Nancy o el bebé Leonor del que ayer sólo quedaban dos ejemplares. Aún hay jóvenes, sin embargo, que atraviesan todo Madrid y, una vez en el Sanatorio de Muñecos sacan un viejo peluche de una bolsa de supermercado para que le pongan una inyección de vida. Me han dicho que aquí arreglan... Sí, pero peluches no, sólo muñecos. Lo siento La niña que no podía dormir Hace unos treinta años, cuenta Bolívar, había una niña en Madrid que era incapaz de dormir si no lo hacía abrazada a su muñeca de cartón piedra. El juguete, deteriorado, precisaba una restauración urgente. La madre venía por la mañana, nos traía la muñeca, hacíamos el trabajo, se la dejábamos más o menos acopladita, y luego se la volvía a llevar para que la niña pudiera dormir. Al día siguiente nos la volvía a traer otra vez recuerda Bolívar. La lesión más común es la pérdida de los ojos. Los niños les meten los dedos y se los hunden con frecuencia El último muñeco que ha llegado a las La juguetería ha vendido en diciembre más de cien mariquitas