Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC VIERNES 5- -1- -2007 ETA rompe la tregua s Los socialistas vascos ESPAÑA 19 JAIME GARCIA PSE, que sumó otros 35.000 votos más a los ya conseguidos en las últimas elecciones, perdió un escaño por el fuerte incremento del voto popular. El fracaso no estaba en las urnas, pero sí en las expectativas. Y ese fracaso es el que desató las críticas que, por el liderazgo de Redondo y la solvencia de sus convicciones, habían permanecido más o menos silenciadas. Quienes, en las semanas precedentes a la votación, pedían, ante el probable triunfo de los no nacionalistas, un gobierno de concentración dejaron de hacerlo. Ahora había que dejar gobernar a los nacionalistas. El viejo complejo de que en el País Vasco debían mandar siempre los nacionalistas parecía arrumbado, pero revivió. La acusación de estar llevando a cabo una estrategia coincidente o supeditada al PP se amplificó hasta extremos que sólo la justificaba una nueva estrategia, no el contenido del entendimiento entre am- El ataque a Redondo era el necesario pasaporte para el cambio de estrategia de los socialistas vascos Su problema no era alejarse del PP, sino demostrar que al hacerlo no se acercaba al nacionalismo nales del mes de mayo de 2001, apenas tres semanas después de las elecciones, el líder de los socialistas vascos declaraba en una entrevista que se sentía apoyado por Rodríguez Zapatero y si no lo estuviera dimitiría inmediatamente Algunos de sus críticos afirmaban, con malestar, que sólo le apoyaba el secretario general del partido. La situación no duró hasta el final del año. yo- -el día siguiente a los comicios- que la carrera de Redondo había terminado. Como una promesa cumplida, en cuanto éste se dio cuenta de que no contaba con el apoyo de la ejecutiva del PSOE y de su secretario general, dimitió. Ramón Jáuregui fue encargado de presidir la gestora y convocar un congreso. Sus palabras iniciales parecían la continuidad de la política de Redondo pero, mientras estaba vigente la gestora, ya se establecieron acuerdos con el PNV en Vizcaya y Guipúzcoa. Para el congreso en ciernes, vuelven las luchas entre las familias. Había escrito por entonces Onaindía que Nicolás Redondo quizá haya sido el primer secretario general socialista que se ha percatado de que si el socialismo vasco quiere jugar un papel decisivo en la política vasca para alcanzar la libertad y la justicia, sin ser un mero moderador del PNV o del PP, es preciso un partido cohesionado en torno a una ideología sólida y una estrategia clara, y no una confederación de familias o de sensibilidades que hacen la guerra por su cuenta El ataque a Redondo era el necesario pasaporte para el cambio de estrategia. La nueva se llamó vasquista y trataba de emular, en palabras de Jesús Eguiguren, una vieja corriente del socialismo vasco. Pero cuesta pensar que esa vieja corriente entendiera las referencias del presidente del PSE a una solución similar a Quebec, al reconocimiento de un proyecto nacional vasco a la sustitución de la batalla contra el terrorismo por un nuevo estatuto etc... Jáuregui, en las puertas del Congreso, quiso aplazar la elección de una nueva ejecutiva y un nuevo secretario general. Pero era un empeño desesperado e inútil porque ya nada podía evitar que, en sintonía con el PSOE, Patxi López fuera el elegido. César Alonso de los Ríos EL PACTO QUE VIENE Ha habido numerosos atentados de ETA más terribles que éste de Barajas desde el punto de vista del número de víctimas, pero el carácter especialmente espantoso de éste se debe al hecho de que los criminales han estado negociando con el Gobierno. Son los interlocutores de Zapatero: aquellos con los que quiere montar un futuro de paz 2. Con la negociación se ha convertido el Gobierno en un rehén de ETA y, de paso, ha convertido también a la sociedad española en rehén colectivo. De ahí que los ciudadanos tengan derecho a hacer una inmensa manifestación en la que quede clara su insumisión al Terror. 3. Zapatero no ha renunciado al proceso de paz. Lo va a reorientar hacia un nuevo pacto antiterrorista en el que dará cobijo a ERC, al PNV a EA, Blo, que, IU... Será un pacto contra las libertades. 4. Un nuevo y siniestro Pacto del Tinell nacional. O sea, antinacional. Los mismos que aprobaron el Estatuto catalán. 5. Zapatero cree que ETA acepta soluciones sustitutorias de la independencia. Así que se repetirán los atentados de Barajas. Y él, el presidente, seguirá diciendo una y otra vez que serán perfectamente inútiles. 6. Zapatero debería saber que Batasuna tiene una función especial dentro del magma etarra. Por esa razón Otegi ha hablado siempre de mesas de partidos vascos y una mesa del Gobierno y ETA. 7. Zapatero cree que ETA tiene necesidad de entenderse con el Gobierno. No se ha enterado de que son criminales pero no oportunistas. 8. Algunos analistas próximos al PSOE han criticado la incapacidad de Zapatero en el manejo de las informaciones que le han ido proporcionando los interlocutores de ETA. ¿Por qué han tenido que esperar al atentado de Barajas? ¿Por qué no denunciaron el proceso de paz desde el comienzo si lo tenían tan claro? Cabe pensar en que son las ratas (con perdón por el coloquialismo) que quieren abandonar el barco. Simplemente no quieren que se les confunda con la torpeza de Zapatero. 1 López y la realidad Su problema no era, como se ha visto, alejarse del PP, sino demostrar que, al hacerlo, no se acercaba al nacionalismo o se separaba de los principios constitucionales que el PP, hasta entonces con el PSE, defendía. López se empeñó desde ese día en que sus palabras iniciales quedaran arrumbadas por la realidad: para hablar con el PNV debería alejarse de cualquier acercamiento o entendimiento con Batasuna era partidario de evitar cualquier cobertura política del terrorismo el Pacto Antiterrorista sería apoyado mientras ETA exista Con el tiempo ya no hizo falta ni sostener la misma retórica del pasado porque se iba a conseguir la paz y todos darían por buena la estrategia. Ha debido quedar entre los escombros de la T- 4. Campaña de acoso y derribo Rodríguez Zapatero se cuidó muy mucho de lamentar, en diciembre, la dimisión de Nicolás Redondo. Pero fueron sus inmediatos colaboradores los que iniciaron poco antes la campaña de acoso y derribo del político vasco, que llegó incluso a la bajeza. El propio Zapatero diría después a varios miembros de la Fundación para la Libertad, a los que trató de explicar una nueva estrategia política para el País Vasco, que ya sabía, desde el 12 de ma- bos partidos. Estábamos ya en la era Rodríguez Zapatero. El nuevo secretario general del PSOE había incluido a Redondo en su ejecutiva como secretario de relaciones institucionales y con él había trabajado en el Pacto Antiterrorista que se suscribió con el PP a finales de 2000. Había entre ellos sintonía y coincidencia en la estrategia. A fi-