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80 CULTURAyESPECTÁCULOS MIÉRCOLES 3 s 1 s 2007 ABC Enrique Arias Vega publica su novela El ejecutivo A. A. MADRID. El periodista y economista bilbaíno Enrique Arias Vega narra en la novela El ejecutivo (Ediciones Beta) -premio Ategua 2005- -las dos caras de nuestra despiada sociedad: el mundo de la empresa, con sus zancadillas y añagazas, y el de la marginación social, la inmigración y la miseria La obra surgió de un relato que fue creciendo plano contra plano. En él mezclé diferentes cosas que habían sucedido y que de repente encajaron: un gerente que de la noche a la mañana se encuentra en el paro y tiene problemas de alcohol, un grupo de mendigos que se reparte, frente a un centro comercial, elementos caducados en perfecto estado de aquelarre noctámbulo ¿Qué se puede hacer cuando se ha descendido bruscamente al infierno de la degradación personal? A ello trata de dar respuesta Arias Vega en El ejecutivo una novela con carácter muy cinematográfico y en la que se mezclan personas reales con personajes de ficción Viaje por la China milenaria En Todo bajo el cielo Matilde Asensi nos introduce en la historia y la cultura del Imperio del Centro a través de una trama muy bien documentada de intriga y aventuras apta para todos los públicos FERNANDO PASTRANO MADRID. ¿Qué hubiera pasado si en vez de ser un campesino chino quien descubrió en 1974 la tumba del emperador Qin Shihuang hubieran sido dos mujeres españolas y en 1923? Con este insólito nudo argumental Matilde Asensi ha construido su último trabajo, Todo bajo el cielo (Planeta) consagrándose con él como la reinventora de la novela de aventuras en castellano. Las crónicas nos dicen que cuando cavaba un pozo cerca de la ciudad de Xian, un labrador llamado Young dio con la estatua de arcilla de un guerrero antiguo. A partir de allí se descubrió el famoso ejército de 8.000 piezas de terracota Bing ma yong en chino, Figuras de soldados y caballos que forma parte del magnífico mausoleo del primer emperador de la dinastía Qin, que vivió en el s. III a. C. el sátrapa que unificó China, completó la Gran Muralla, construyó una extensa red de carreteras, unificó pesas, medidas y monedas y mandó quemar la mayoría de los libros existentes. Pero, aunque se sabe que al lado de los tres fosos que contienen estas estatuas se encuentra la tumba del emperador, aún no se ha empezado su excavación. Sin embargo, Asensi nos cuenta en su novela que Elvira, una madrileña residente en París, que se encamina hacia los cincuenta a velocidades vertiginosas al recibir la noticia de la muerte de su marido en Shanghai, viaja a China con su sobrina Fernanda y, tras un largo y tortuoso camino, acaban por descubrir el sarcófago de Qin Shihuang. Podría haber sido así. La minuciosa documentación de la autora de Iacobus procede de muchas y bien instruidas fuentes, pero fundamentalmente del historiador Sima Qian (145- 86 a. C. seguramente el más importante de China, quien en sus Shiji Registros históricos existe una versión en inglés de Burton Watson, Columbia University Press Book) describe cómo es el aún hoy desconocido mausoleo con sus innumerables tesoros; ballestas automáticas contra los probables saqueadores: la reproducción del mundo a escala que el tirano quiso que le acompañase en la otra vida, a base de ríos de mercurio que nunca se evaporan y constelaciones de estrellas alimentadas por lámparas de aceite de ballena casi inagotables; y el famoso ejército de soldados de terracota reproducidos a tamaño natural, todos con rostros diferentes. Farándula viajera Además de Elvira- -intelectual, liberal, afrancesada, inevitable autotrasunto de la autora- -y de Fernanda, gordezuela lúgubre, encarnación de la España tradicional y católica de principios del siglo XX, otros curiosos personajes componen la farándula viajera que durante tres meses y pico recorrería buena parte de China, desde Shanghai a Pekín, pasando por Nankín y, claro está, Xian. Entre ellos destaca Jiang, respetable anticuario chino nacionalista con barbita blanca de chivo que gusta vestir túnica talar de seda negra También juegan papeles importantes Patrick Paddy Tichborne, un periodista irlandés, calvo y cincuentón, y el niño Biao Pequeño Tigre alto y flaco, golfillo de la calle que pone el contrapunto pícaro al maestro Jiang. Especialmente conseguida está la descripción que hace Asensi de la ciudad de Shanghai de la época, el segundo puerto del mundo y el primer mercado de Oriente y en donde de no ser por la corrupción que imperaba, por las bandas, las mafias y el opio, hubiera sido una buena ciudad donde quedarse En Todo bajo el cielo aparece buena parte de los aspectos de la milenaria cultura china. El idioma a base de ideogramas, que dicen muchas más cosas que nuestras palabras los jiance libros hechos con tablillas de bambú, uno de ellos es de vital importancia en la trama; el feng shui la armonía de los seres vivos con las energía de la tierra el taoísmo, que no es una religión, es una forma de vida la ópera Tesalónica tiene ya sede para su Museo de Arte Contemporáneo BEGOÑA CASTIELLA CORRESPONSAL ATENAS. Tras largas y complicadas gestiones burocráticas, el Museo Estatal de Arte Contemporáneo de Tesalónica, cuya creación fue anunciada por la entonces ministra de Cultura, Melina Mercuri, en 1985, ya tiene sede oficial. Se trata de un conjunto industrial de más de 16.000 metros cuadrados, conocido como la fábrica textil Yfanet en el barrio de Kato Tumba de la ciudad de Tesalónica. Representantes del Ministerio de Cultura griego firmaron la semana pasada su compra por algo más de diez millones de euros al Banco Nacional de Grecia, propietario del conjunto industrial tras su quiebra en los años sesenta. El núcleo de este nuevo museo es la valiosa Colección Costakis, un conjunto importante de obras de arte alternativo soviético entre los años 1950 y 1980, que incluye obras de Malevich, Popova, Rodchenko y muchos artistas más, mostrando la reacción artística contraria al realismo social impuesto en la entonces Unión Soviética. Los Guerreros de Terracota, en Xian PABLO M. DIEZ Todo bajo el cielo En Todo bajo el cielo aparecen muchos términos en chino. He aquí algunos: Tianxia. Literalmente Todo bajo el cielo título de la novela. Significa el mundo entero los dominios del emperador. Zongguo. Imperio Medio o Imperio del Centro China. Huoche. Carro de fuego ferrocarril. Kuaizi. Pequeño punzón palillos para comer. Weichi. Juego del Cercado conocido en Occidente con el nombre japonés de Go Mandarín. Esta palabra no existe en chino, es el apelativo que los portugueses dieron a los altos funcionarios. Especialmente conseguida está la descripción que hace Asensi de la ciudad de Shanghai de la época, el segundo puerto del mundo y el primer mercado de Oriente china, insufribles maullidos de gato que los celestes (chinos) consideran el más exquisito de los cantos operísticos los nenúfares dorados o pies de loto deformaciones de los pies de las mujeres chinas causadas por vendas... etc. Entre mucha admiración por la cultura china, Matilde Asensi también deja escapar al- gunos prejuicios de yang kwei (diablo extranjero) Como cuando dice por boca de Elvira que los chinos eran más listos de lo que parecía o que los amarillos sonríen por casi todo Un tomo, en definitiva, de 457 páginas que se lee, si no de un tirón, sí de tres o cuatro. De principio a fin todo está urdido con gran precisión. Todas las piezas encajan. Tiene acción suficiente para convertirse en un guión de cine a lo Indiana Jones sin demasiados retoques. Y la precisa documentación lo convierte en una auténtica enciclopedia de la cultura china. Los que sólo gusten de la aventura, quizás encuentren en Todo bajo el cielo demasiados datos. Los que sólo busquen erudición, demasiadas historietas de acción. Pero la mayoría comprobarán que ambos ingredientes están sabiamente dosificados. Sólo un reproche de cierta consideración. En un compendio tan completo de conocimientos, usos y costumbres se echa en falta alguna alusión a la rica vida erótica de los chinos, sobre todo en aquella época. Quizás el temor a perder los lectores más jóvenes ha obligado a ello.