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52 MADRID MIÉRCOLES 3 s 1 s 2007 ABC El interior de la casa familiar del delincuente mostraba esta imagen tras ser devorada por las llamas Antes de que matara a alguien, iba él En Villaconejos, los nervios continúan a flor de piel desde que, el día de Nochevieja, medio millar de vecinos se tomara la justicia por su mano y prendiera fuego a la casa de un delincuente que no les dejaba vivir en paz desde hacía años: Ya no tenemos miedo POR CARLOS HIDALGO FOTOS: ÁNGEL DE ANTONIO MADRID. Los ánimos continuaban ayer muy caldeados en Villaconejos. El motín protagonizado por más de medio millar de sus 3.400 habitantes el día 31, que prendieron fuego a la vivienda de un delincuente que tenía amedrentados a los vecinos, sigue siendo el tema central de conversación. Son algunos los que critican el ataque popular a la familia de Javier Bernuy, alias El Calvo -él se encontraba ya detenido en el momento del incendio- pero muchos más los que opinan que la situación era insostenible. Orgullosos de lo que hicimos no estamos, pero cuando llegas a un límite... Entiendo que la gente joven estalle relataba ayer una vecina de la localidad. Durante la tarde y parte de la noche del último día del año, las llamas devastaron la vivienda ilegal y la nave taller que la familia de Bernuy tiene a las afueras del pueblo, a 1,5 kilómetros de distancia del casco urbano. Era la respuesta de los vecinos tras casi siete años de vivir con pánico por culpa de este sujeto. La gota que colmó el vaso fue el ataque a un bar, llamado Cachete, protagonizado el día 30 de diciembre junto a 18 amigos que trajo de Madrid para vengarse de un joven con quien se había peleado una semana antes. No contento con ello, se dirigió a otro local, Babel, e intentó entrar. Pero, como estaba cerrado, no se le ocurrió otra cosa que emprenderla a golpes con su propietario. Tras los hechos del día 30, la Guardia Civil fue avisada. Los vecinos, hartos, se dirigieron a la vivienda ilegal que ocupaba Javier con su familia. Entonces, el individuo salió con un arma de fuego y dio varios tiros al aire. La Guardia Civil tuvo que responder. Ya al filo de las seis y media de la mañana, El Calvo se entregó. Al día siguiente, los vecinos, dudosos del arresto de Berduny, se convocaron utilizando los teléfonos móviles y se presentaron ante su vivienda. Pero los únicos que estaban dentro eran su familia. La idea inicial era tirar la casa con El Calvo dentro. Entraron en la vivienda, rompieron muchos enseres- Todo era robado argumenta uno de los atacantes- -y, finalmente, con gasolina, mecheros y cohetes, le prendieron fuego. Los moradores tuvieron que salir huyendo, ayudados por la Guardia Civil, pero no se dejaron atrás la televisión de plasma que presidía el salón. El Calvo decía que los del pueblo éramos unos mierdas y que iba a matar a uno de nosotros, así que antes iba a ser él declara uno de los jóvenes que participó en los hechos. Estábamos hartos, porque nadie hacía nada contra él- -relata- A mi hermano le pegó una vez, y antes de que mate a mi hermano, soy capaz de matarle a él. Si de- Con pistola y navaja en el bar Según el relato de los vecinos, éste era el único lenguaje que sabía utilizar Javier: el de la violencia. Tanto era así, que no era extraño verle con una pistola y una navaja cuando entraba en los bares del pueblo y obligaba a todos a irse. El amasijo en que quedó convertido el quad de El Calvo después de ser incendiado por los vecinos