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80 MARTES 2- -1- -2007 ABC CIENCIAyFUTURO www. abc. es cienciayfuturo LA MÁQUINA DE LA VERDAD El polígrafo se basa en la asunción de que una persona es incapaz de mentir sin sufrir manifestaciones fisiológicas de tensión ¿QUÉ MIDE EL POLÍGRAFO? El aparato no detecta realmente si la persona miente o no, sino si se pone nerviosa en función de tres variables básicas: Respiración Neumógrafo Unos tubos rellenos de aire y enrollados alrededor del pecho y estómago detectan cambios en el ritmo respiratorio. Presión sanguínea y ritmo cardíaco Tensiómetro Un tensiómetro marca los cambios en la tensión y los posibles repuntes en el ritmo cardíaco del interrogado. Sudor Galvanómetro Un sensor detecta la conductividad eléctrica de la piel, que varía en función de la sudoración de la persona sometida al test. EL ANÁLISIS El interrogador anota a qué pregunta y respuesta se refiere cada reacción del polígrafo E interpreta si, por su nerviosismo, miente o no FOTOGRAFÍA: Los padres de ella (DreamWorks, 2000) La máquina de la verdad miente El polígrafo es rechazado por la policía y los jueces de todo el mundo por su escasa fiabilidad s Un siglo de investigación científica en psicología y fisiología descarta un alto nivel de aciertos POR LUIS ALFONSO GÁMEZ ILUSTRACIÓN G. DE LAS HERAS Más de 75.000 personas tienen instalado en su ordenador un detector de mentiras. Diseñado como complemento de Skype un programa para hablar gratis por teléfono con cualquier parte del mundo a través de internet, KishKish Lie Detector promete descubrir, mediante el análisis de la voz, a quien no diga la verdad al otro lado de la línea. Puede descargarse en la Red desde hace veinte días y se basa en la idea de que mentir provoca variaciones involuntarias en la voz, un principio parecido al del polígrafo, ahora de moda por su uso en programas televisivos de cotilleo. El detector de mentiras fue inventado en 1921 por John A. Larson, un estudiante de Medicina de la Universidad de California. Mide los cambios en la respiración, el ritmo cardiaco, la presión sanguínea y la capacidad de la piel para conducir la electricidad, indicadores a partir de los cuales Larson postuló que se puede descubrir a un mentiroso. La teoría que subyace es que estamos socializados para decir la verdad y, si mentimos, se da un conflicto interno que provoca una activación fisiológica explica José Cáceres, profesor de Psicología en la Universidad de Deusto. Los psicólogos clínicos utilizan el polígrafo como una herramienta de diagnóstico más. Les sirve, por ejemplo, para averiguar cuándo un paciente está relajado o en qué situaciones sufre de ansiedad. Es lógico. Las variables que mide la máquina son reveladoras de la relajación y están implicadas en un estado de ansiedad indica Carlos J. Álvarez, profesor de Psicología Cognitiva de la Universidad de La Laguna y escéptico respecto a la utilidad del polígrafo como máquina de la verdad Desde hace treinta años, Cáceres adiestra a sus alumnos en el uso clínico del aparato y, a veces, lo emplea en clase como detector de mentiras, ya que así resulta más atractivo para los estudiantes. El polígrafo no detecta ni verdades ni mentiras, sino cambios fisiológicos en la medida en que nos emocionamos puntualiza el psicólogo de Deusto. Como descubridor de engaños, se basa en la presunción de que el mentiroso se pone nervioso, y eso se refleja en las variables controladas por la máquina. La ansiedad del sujeto Los críticos niegan la mayor. Casi un siglo de investigación en psicología científica y fisiología proporciona pocas bases a la esperanza de que la prueba El polígrafo no detecta verdades ni mentiras, sólo cambios fisiológicos Un informe de la Academia Americana de Ciencias muestra las carencias del método del polígrafo pueda tener un muy alto nivel de aciertos sentenciaba en octubre de 2002 un comité de expertos de la Academia Nacional de Ciencias (NAS) de Estados Unidos, que alertaba de que la respuesta fisiológica asociada al engaño puede deberse en muchos casos a la ansiedad del sujeto por el riesgo de fracasar en la prueba. Sólo por conectarse a la máquina, un inocente puede ponerse nervioso ante el temor de fallar y ser acusado de un delito, y acabar fallando. ¿Ha retirado alguna vez a un humano por error? pregunta Rachael Rosen (Sean Young) al policía Rick Deckard (Harrison Ford) en una escena de la película Blade runner (1982) No responde el cazador de androides. Un largo interrogatorio a la joven- -de más de cien preguntas- -demuestra al agente que detectar a un replicante de última generación no es sencillo. Ni siquiera