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14 ESPAÑA ETA rompe la treguasLas víctimas MARTES 2 s 1 s 2007 ABC El proceso del dolor Los familiares de los dos ciudadanos ecuatorianos desaparecidos en la T- 4 comparten su sufrimiento en un hotel madrileño. Ayer, al visitar el lugar del salvaje atentado, comprendieron que apenas quedaba resquicio para la esperanza BLANCA TORQUEMADA MADRID. Tarde vacía, ya casi sin luz, en un hotel de la periferia de Madrid, cerca de Barajas. No hay novedades en el desescombro de la T- 4. El invierno se ha instalado en el corazón de los más próximos, de los amigos, de los allegados. La segunda planta de ese establecimiento cobija la intimidad del dolor de una treintena de ciudadanos ecuatorianos, asomados al abismo de la peor de las incertidumbres, la de la espera desesperanzada. Los familiares de Diego Armando Estacio, de diecinueve años, y Carlos Alonso Palate, de treinta y cinco, bajan de cuando en cuando al hall, en goteo, de dos en dos o de tres en tres, y allí son confortados por el equipo de psicólogos del Samur y por José Manuel Rodríguez Uribes, el director general de Atención a las Víctimas del Terrorismo del Ministerio del Interior. ETA les ha proporcionado esta negra entrada en 2007, casi a la misma hora en la que en su país vivirían la cálida fiesta de la quema de los muñecos de paja (los años viejos con los que en Ecuador se exorcizan todos los males del pasado. Dos familias en un destino común de silencio, de dignidad y de recogimiento. Una, la de Diego, es de la Costa, de la ciudad de Machala, mientras que la de Carlos procede de la Sierra, de la localidad de Ambato. Sierra y Costa son ámbitos muy diferentes en Ecuador, pero la tragedia no entiende de matices. mo hasta hace pocos meses Diego vivía con él en su casa, en Alcorcón, pero recientemente pudo independizarse gracias a su trabajo en la construcción y se marchó a vivir con la novia. Eso, dice, no mermó en absoluto la unión a la familia. En Navidad estuvieron todos reunidos y el mismo día treinta tenían pendiente la llamada para pasar juntos la Nochevieja. Ese último día que siempre es tan largo para los ecuatorianos porque esperan a que, a las seis de la mañana, llegue el nuevo año a su país y el estallido de las llamadas telefónicas de madrugada. Diego Armando Estacio, de 19 años, vivía en Madrid Ayuda psicológica La labor de ayuda y soporte a estas personas no entiende, como es obvio, de días festivos y los servicios de asistencia están día y noche al pie del cañón. Esther López, psicóloga del Samur, nos explica cómo entre los familiares se están dando las pautas y reacciones habituales en estos casos. Esta mañana se les ha dicho que acercarse al aparcamiento de la terminal podía ser para ellos un momento extraordinariamente duro. Sin embargo, han insistido en que querían ir. De alguna manera, ese momento ha servido para abrirles los ojos, para que comprobaran la terrible magnitud del atentado y para que estén más preparados para lo peor Esther, curtida en estos Con la familia de Diego Hacia las seis de la tarde bajan a la recepción el padre y la tía de Diego Armando, para entrevistarse con los psicólogos y los representantes de la Administración. Él es un hombre aún joven, quebrado por los acontemientos, y ella una mujer de mirada profunda y sincera. La tía de Diego reside en España y explica que en estos días navideños estaba de paseo (vacaciones) en su tierra cuando supo, por la televisión, de la desaparición del sobrino. En principio pensé que como él andaba tanto de acá para allá con la novia, no tardarían Carlos Alonso Palate, de 35 años, trabajaba en Valencia en localizarlo. Pero pronto llegaron las malas noticias, así que me volví para estar aquí, junto a mi hermano El padre del chaval, que lleva cuatro años en nuestro país, está abatido. Winston Estacio relata có- Pisicólogos del Samur y el director de Atención a las Víctimas (a la izquierda) organizan la ayuda a los afectados JULIAN DE DOMINGO trances porque también trabajó en la atención a familiares de víctimas tras el 11- M aquello me sirvió para comprender las dimensiones que puede llegar a alcanzar el sufrimiento humano comenta que en algunas personas ha detectado sentimientos de culpabilidad, que son muy comunes en este tipo de situaciones. Ahí tenemos una ardua tarea por delante En cada uno de los afectados hay distintas formas de llevar a cuestas esta carga emocional. La novia de Diego, explica la tía del muchacho, se ha quedado arriba, descansando, y ha necesitado tranquilizantes La joven estaba en el aeropuerto en la madrugada del día 30 y lo que iba a ser una breve separación circunstancial (él esperando en el coche, ella buscando a unos familiares) se ha convertido en una distancia insalvable. También la madre de Diego Armando, Carmen Margarita, está ya en Madrid, apesadumbrada. Actualmente vive en Italia. Procedente de Milán, aterrizó ayer en la capital acompañada por su hija Jaquelin, hermana del desaparecido. Al quite, el director general de Atención a las Víctimas, José Manuel Rodríguez Uribes, se ocupa de los aspectos prácticos, tanto burocráticos como de intendencia, que le van sa-