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ABC DOMINGO 31- -12- -2006 CIENCIAyFUTURO 95 51 Pegasi B se encuentra a 42 años luz de la Tierra. Fue descubierto en 1995 y su masa es igual a la mitad de la de Júpiter La estrella HD 70642 puede verse con unos simples prismáticos, en la constelación de Puppis. En 2003 los astrónomos encontraron a su alrededor un planeta dos veces mayor que Júpiter es el método que consiste en medir la luminosidad de las estrellas, que disminuye cuando un planeta cruza por delante y se sitúa entre esas estrellas y nuestra propia posición. Es precisamente la técnica que utilizará el satélite europeo Corot recién lanzado por la ESA para detectar mundos lejanos. Estos tránsitos planetarios permiten, si son lo suficientemente precisos, determinar la masa de los planetas a base de la disminución del brillo de sus estrellas cuando pasan por delante de ellas. Tampoco se podría encontrar así un mundo como el nuestro. Se ha calculado que un planeta del tamaño de Júpiter, el gigante de nuestro sistema solar, sólo provocaría una disminución de un uno por ciento del brillo de una estrella similar al Sol. gión central de nuestra galaxia. Cada vez más investigadores opinan que muy pronto estaremos en condiciones de comparar nuestro mundo con otros similares, y de establecer teorías mucho más sólidas sobre nuestros orígenes. A ello ayudará, sin duda toda una flotilla de telescopios espaciales que serán lanzados tanto por Estados Unidos como por Europa con el objetivo principal de encontrar planetas como el nuestro. Las características propias de cada sistema planetario pueden ser muy variables y dependen de un amplio abanico de procesos químicos y físicos, de la intensidad de los campos magnéticos, de las turbulencias y la composición de las nubes originales de polvo y gas... La Ciencia no dispone aún de datos definitivos que permitan predecir la frecuencia con la que se produce la formación planetaria o la manera en que los planetas, cuando existen, distribuyen sus masas y sus órbitas alrededor de las estre- HD 209458 b, doscientas veces mayor que la Tierra, está a 153 años luz de distancia de nosotros, en la estrella del mismo nombre llas. Este límite en nuestras posibilidades de conocimiento se debe, naturalmente, al hecho de que la mayor parte de los modelos científicos de que disponemos en la actualidad se basan en el estudio del único ejemplo que conocemos, nuestro propio Sistema Solar. Y hasta que no podamos compararlo con otros parecidos, ni siquiera estaremos en condiciones de saber si el nuestro es un sistema planetario corriente o si, por el contrario, presenta alguna característica que lo convierte en único y excepcional. Por eso resulta tan importante la búsqueda de mundos como el nuestro. Si la Ciencia encontrara algún planeta potencialmente habitable, o varios, o un gran número de ellos, podríamos establecer las características que la clase de mundos que los humanos podemos ocupar deben tener. Más información en: http: www. planetquest. jpl. nasa. gov espanol index. cfm Para ser habitable, un planeta debe tener agua y una masa entre la mitad y diez veces la de la Tierra ¿Qué es exactamente lo que hace que un planeta sea habitable? Los astrónomos, por un lado, parecen estar de acuerdo en la necesidad de que exista agua en estado líquido. Es una característica que depende en gran medida del tipo de estrella alrededor de la que un planeta gire. Alrededor de cada estrella, según su tamaño y temperatura, existe lo que los científicos llaman zona habitable es decir, el área concreta en la que sería posible que se formara un planeta con agua en estado líquido. Los mundos que se encuentran fuera de esta zona quedan, en principio, descartados como candidatos. Si están más cerca de la estrella, estarán tan calientes que cualquier resto de agua se evaporaría al instante, como es el caso de Mercurio. Si están más lejos, serán tan fríos que el agua sólo sería posible en forma de hielo, como sucede en Marte. Para nuestro Sol, la zona habitable se encuentra exactamente entre las órbitas de Venus y Marte. Lugar que Un hogar en el espacio Por ahora, el último paso hacia la búsqueda de planetas como el que nosotros habitamos fue dado a principios de 2006, cuando un consorcio internacional de astrónomos anunció el descubrimiento de un mundo helado, mucho más pequeño que Neptuno, localizado en la re- ocupa nuestro propio mundo, la Tierra. El segundo factor es el tamaño y la masa del planeta candidato. Los mundos con menos de la mitad de la masa terrestre no tienen gravedad suficiente para retener una atmósfera bajo cuyo abrigo pueda desarrollarse la vida, como sucede, una vez más, con Marte. Y al otro extremo, los planetas con una masa superior a diez veces la de la Tierra, tienen gravedad suficiente para seguir atrayendo gases y elementos abundantes en el espacio, como hidrógeno y helio, y terminan por convertirse en gigantes gaseosos, como es el caso, en nuestro sistema, de Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno.