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ABC DOMINGO 31- -12- -2006 89 CULTURAyESPECTÁCULOS www. abc. es culturayespectaculos El pesimismo de la inteligencia Hoy se cumplen 70 años de la muerte de Miguel de Unamuno. Su vida, y su muerte, poco después de su incidente con Millán Astray, dibujan la historia del desencanto de los intelectuales con la República POR RICARDO GARCÍA CÁRCEL El 31 de diciembre de 1936 moría Miguel de Unamuno en su casa de Salamanca. En sus últimos meses había vivido recluido, sometido a vigilancia y en situación de extrema depresión. Así lo reflejan los versos que fue escribiendo entonces: Horas de espera vacías se van pasando los días sin valor y va cuajando en mi pecho frío, cerrado y deshecho el terror Ciertamente, aceleró su triste final el grave incidente del Paraninfo de la Universidad de Salamanca, el 12 de octubre de 1936, en el solemne acto académico que presidió Unamuno como rector de esta Universidad, con la esposa de Francisco Franco, Carmen Polo; el cardenal Pla y Deniel, José María Pemán, el general Millán Astray y el alcalde de Salamanca, Francisco del Valle, acompañándole en la tribuna del acto, que tenía por propósito celebrar el día de la Raza. La sesión académica se desarrolló con vibrantes discursos de Ramos Loscertales, ex rector y decano entonces de la Facultad de Letras, que habló sobre los orígenes de los descubrimientos; el dominico Beltrán de Heredia, que exaltó las Leyes de Burgos; Francisco Maldonado de Guevara, que hizo un discurso político en el que fustigaba a los catalanes y vascos con alguna cita de Gracián, tendenciosamente elegida para la ocasión, y José María Pemán, que leyó un texto de exaltación de la juventud española, con pronunciamientos, muy aplaudidos por el público que llenaba el Paraninfo, en torno a los españoles como pueblo de Dios y la impactante apelación a España y siempre España y nada más que España El acto lo cerraba, lógicamente, el rector Unamuno, que se pasó tomando notas, durante el mismo, en una carta que Miguel de Unamuno había recibido de la mujer de su amigo Atilano Coco, pastor protestante. En la carta se le pedía a Unamuno intercesión para salvar la vida de aquél, lo que no conseguiría Unamuno, como no pudo evitar otras muertes de íntimos amigos suyos (Castor Prieto Carrasco, alcalde de Salamanca, o el rector de Granada, Salvador Vila) Apoyándose en estas notas Unamuno, al acabar Pemán su intervención, pronunció un breve discurso, cuyo contenido fue censurado en la Prensa del momento y que ha sido reconstruido muhos años más tarde, con varias versiones (la del propio Unamuno, en sus últimas cartas, que difundió José Luís Cano en 1975; la de Hugh Thomas- -1961- -coincidente con la biografía de Unamuno de Salcedo- -1964- la de Pemán- -1964- la de González Egido- -1986- -y la de Vegas Latapié- -1987- Aunque hay discrepancias respecto a las palabras pronunciadas, sí hay relativo consenso en el subrayado de las ideas principales que desarrolló Unamuno y que fueron básicamente tres: la confrontación del vencer y el convencer, del conquistar y el convertir; la defensa de los catalanes y los vascos, apelando al catalán Pla y Deniel que tenía al lado y a su propia condición de vasco que llevo toda mi vida enseñando la lengua española que no sabéis y la evocación del auténtico imperio, el de la lengua española El discurso fue interrumpido por un Millán Astray histé- ABC rico, al borde de desencadenar la violencia física contra el rector. Tampoco hay consenso en las palabras precisas del jefe de la Legión ¿Muera la inteligencia o mueran los intelectuales traidores? pero lo cierto es que el rifirrafe a gritos entre Unamuno y Millán Astray, en una situación de extrema tensión, con insultos del máximo calibre y algunos militares amartillando sus armas, acabó con la salida, estratégica (Pasa a la página siguiente)