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40 INTERNACIONAL Sadam Husein, ejecutado en la horca DOMINGO 31 s 12 s 2006 ABC AFP Del niño de Tikrit a un anciano entre rejas Una aldea cercana a esta población vio nacer a Sadam Husein. Su rostro infantil contrasta con la mirada asustadiza del dictador ya detenido El tirano de Tikrit Sadam Husein pasará a la historia como el carnicero de Duyail y Halabja. Paradójicamente, el declive de su estrella se inició cuando llegó al poder. 25 años de mando dieron para mucho exceso de una dictadura que terminó en régimen estalinista POR IGNACIO ÁLVAREZ- OSSORIO MADRID. No pasará a la historia como el heredero de Naser, aunque le hubiera gustado. Ni tampoco será recordado como el dirigente árabe que derrotó a la República Islámica iraní. Ni, mucho menos, como el nuevo Nabucodonosor que expulsó a los judíos al exilio. Sadam Hussein será recordado ante todo por la fotografía tomada tras su captura, en la que su mirada asustadiza y su barba descuidada apenas recuerdan al hombre que dirigió con mano de hierro el destino de Irak durante 25 años. Pasará a la historia también como el carnicero de Duyail y Halabja. En el primero de los casos, el que le ha llevado al cadalso, la localidad chií fue arrasada y 150 de sus habitantes perdieron la vida en represalia al intento de asesinato del presidente iraquí el 8 de julio de 1982. En el segundo, el 16 de marzo de 1988, sus tropas bombardearon con gas mostaza la ciudad, tras ser tomada por los peshmergas kurdos apoyados por Irán, causando la muerte de 5.000 personas. Cuando Sadam nació en 1937 en una pequeña aldea a unos pocos kilómetros de Tikrit, pocos podían aventurar que con tan sólo 42 años de edad se convertiría en presidente de Irak. A los 10 años se estableció en Bagdad donde fue adoptado por su tío materno, Jairallah Tulfah, un maestro de escuela que simpatizaba con el movimiento nacionalista y que, más tarde, sería recompensado por su sobrino que le convirtió en alcalde de Bagdad. En 1957, cuando contaba con tan sólo veinte años de edad, Sadam se afilió al partido socialista Baas, poco después de que el presidente egipcio Naser saliera airoso de la guerra de Suez. Un año más tarde, la monarquía hachemí iraquí fue derrocada y el general Qasem se puso al frente de un gobierno que se aproximó peligrosamente a la órbita soviética. Fue entonces cuando comenzó la carrera ascendente de Sadam. Con el apoyo de la CIA, tomó parte en un fallido complot para asesinar al presidente y, tras su fracaso, encontró refugio en el Egipto naserista, donde residió varios años y frecuentó habitualmente la Embajada americana. En el contexto de la Guerra Fría, la Administración estadounidense planteó la Doctrina Eisenhower que pretendía llenar el vacío dejado por Francia y Gran Bretaña en Oriente Medio y, así, frenar la penetración soviética. Sadam se perfila entonces como un elemento clave para reemplazar a Qasem. Tras el triunfo del golpe de Estado de 1963, el Baas se convierte en uno de los integrantes del nuevo gobierno y su primo Ahmad Hasan al- Bakr es designado primer ministro, aunque pronto cae en desgracia y, con él, Sadam que es encarcelado. Tras un nuevo golpe en 1968, Bakr retoma el poder y Sadam se convierte en su vicepresidente. Aunque en teoría el Baas es el partido gobernante, en la práctica Sadam prefiere rodearse del clan de Tikrit al considerar que la sangre es más fuerte que la ideología Como destaca Charles Tripp, autor del libro Historia de Iraq, el Baas fue desideologizado y se convirtió en una extensión del poder personal de Sadam a través de la utilización del patronazgo. Su concepción del Estado se basaba en el dominio de un pequeño círculo de íntimos, ligado por redes de alianzas y ventajas, difícil de alcanzar a no ser por decisión del propio gobernante El alza de los precios del petróleo a mediados de la década de los setenta permitió a Sadam emprender un ambicioso programa de desarrollo que tuvo especial influencia en el terreno sanitario y educativo, pero también en el Ejército, que se convirtió en uno de los más poderosos de la región y empezó a desarrollar un programa nuclear. Como se puso de manifiesto en la cumbre de Bagdad de 1978, Irak intentó también asumir una posición hegemónica en el mundo árabe, formando parte del núcleo duro que promovió la expulsión de Egipto de la Liga Árabe tras la firma de los Acuerdos de Camp David. En 1979 Sadam coronó su meteórica carrera al acceder a la presidencia, pero a partir de entonces comenzó a torcerse su buena estrella. Como sus predecesores en el cargo, Sadam tuvo problemas para mantener la cohesión interna de un Estado mosaico lastrado por sus diferencias étnicas (árabes y kurdos) y confesionales (musulmanes suníes y chiíes, cristianos de rito caldeo y nestoriano, además de yazidíes) El hecho de que Sadam perteneciera a la minoría ára- Después de un arranque autoritario, la fallida guerra con Irán disparó su régimen de terror contra chiíes y kurdos Agobiado por la deuda externa, invadió Kuwait en otro cálculo erróneo: fue el principio del fin