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36 DOMINGO 31- -12- -2006 ABC INTERNACIONAL www. abc. es internacional Uno de los verdugos rodea el cuello de Sadam con un pañuelo justo antes de colocarle la soga, según el vídeo grabado por el Gobierno iraquí y que fue difundido tras la ejecución AP El dictador iraquí, ya con la soga al cuello, espera el momento de la ejecución, antes de la cual leyó y ensalzó salmos del Corán AFP Sadam, ahorcado con la soga que sufrieron sus enemigos y en la sede de sus servicios secretos Maliki reclamó a EE. UU. su entrega para una ejecución urgente, según exigía el chií Al Sadr, enemigo del dictador, como precio para recomponer el Gobierno iraquí MIKEL AYESTARÁN MADRID. Sadam Husein, el ex presidente y dictador de Irak durante 25 años, el terror de kurdos y chiíes, el tirano de origen revolucionario que soñó con implantar un imperio en Oriente Próximo y que trajo de cabeza durante años al Occidente encabezado por EE. UU. dejó de existir ayer a los 69 años, ejecutado en la horca. Se cumplía así la sentencia fijada por un tribunal especial iraquí el pasado 5 de noviembre- -y ratificada este miércoles por el de casación- que le condenaba, con la calificación de crímenes contra la Humanidad por la muerte y tortura de 148 iraquíes chiíes en la localidad de Duyail. Además del cierre de un largo y proceloso capítulo de la historia, la ejecución era el colofón de un proceso judicial irregular y falto de garantías y de la precipitada determinación iraquí y norteamericana de llevarla a efecto desoyendo todas las peticiones de clemencia. Con la misma soga con la que había exterminado a enemigos y opositores y en las mismas instalaciones en las que sus servicios secretos planificaron durante años las más variadas tácticas al servicio del horror- -no en la llamada zona verde, sede del Gobierno iraquí y de las embajadas de Estados Unidos y del Reino Unido, como se había apuntado- Sadam, con un pañuelo alrededor del cuello, después de renunciar a la capucha y de subir las escalerillas por propia iniciativa, en un último empeño de despedirse con dignidad y de inmortalizarse como mártir, fue colgado en torno a las seis de la mañana hora local iraquí- -cuatro hora española- instantes antes de que el alba anunciase la fiesta de Aid al Adha una de las más importantes del calendario musulmán. Según el consejero de Seguridad Nacional de Irak, Muafaq al Rubai, quien asistió junto al juez Abbawi, del tribunal de casación; un miembro de la Fiscalía, otro del Gobierno, y un grupo de testigos- ninguno estadounidense el dictador pareció sólido y no se resistió a la muerte; parecía no tener miedo Cuando se acercó al lugar donde está la horca, me miró y me pidió que no tuviera miedo relató. El juez Abbawi precisó que Sadam tenía en la mano un Corán, leyó las frases de la profesión de fe musulmana- No hay más Dios que Alá y Mahoma es su profeta -y no se dirigió en ningún momento al pueblo A la ejecución del dictador siguieron las de sus ex asesores, Barzan al Tikriti, hermanastro de Sadam, y el ex juez Auad al Bandar. Según la edición digital del diario Los Angeles Times antes de que fuera accionado el mecanismo que dejaría su cuerpo colgado y elevado en altura, Sadam, a instancias de uno de los verdugos, habría hecho una alusión de desprecio al líder más importante de las milicias chiíes iraquíes y enemigo acérrimo, Moqtada al Sadr. Se había barajado estos días que la rapidez en la ejecución era parte del precio de la vuelta del clérigo a la coalición que sustenta el Gobierno iraquí. Los iraquíes se habían acostado con el rumor de que su ex presidente podía morir en días, y se despertaron con las primeras imágenes de Sadam en el patíbulo rodeado de sus verdugos. Más adelante pudieron ver también el cuerpo del dictador, ya muerto, en un sudario. En esas imágenes se podían apreciar erosiones en la cara del dictador, alrededor del cual algunos de los asistentes no habrían podido reprimir su alegría en forma de gritos y bailes. El momento del drástico desenlace se decidió en apenas seis horas y fue fruto de intensas negociaciones entre el primer ministro, Nuri al Maliki, y los enviados de Estados Unidos. Según fuentes iraquíes cercanas al proceso, Maliki- -quien acabaría firmando ayer la orden de ejecución en lugar del presidente Talabani, detractor de la pena de muerte- -reclamó a los norteamericanos la entrega del ex dictador para poder ajusticiarlo inmediatamente. Era, en efecto, el gesto que diferentes grupos de la resistencia exigían al dirigente para sentarse en una mesa de reconciliación. Para despejar dudas, el propio Maliki cargó contra Sadam minutos después de la ejecución: Ha tenido lo que se merecía El Gobierno iraquí habría dado un paso clave para que el grupo chií de Al Sadr, los grupos suníes de resistencia y hasta el propio Baas- -quizá hasta ahora reprimido por miedo a Sadam- -empiecen a sentar las bases de un proceso de paz. El juicio que no será Sadam Husein, que no responderá en un juicio al proceso por el asesinato de miles de kurdos contra los que empleó armas químicas, seguía teniendo poder, hasta entre rejas, y su presencia era motivo de ánimo para la resistencia, financiada por sus familiares y seguidores según Carlos Kurdi, delegado del Gobierno Federal del Kurdistán El primer ministro y mandos de EE. UU. decidieron el momento del ahorcamiento en seis horas de reunión