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ABC DOMINGO 31- -12- -2006 ETA rompe la treguasInvestigación ESPAÑA 21 ETA robó la furgoneta en Ordicia y la cargó con cerca de 200 kilos de explosivos Los terroristas hicieron tres llamadas para alertarsLos datos aportados y las fechas en las que estamos indicaban desde un principio que no era una falsa alarma N. C. J. P. P. M. MADRID. La furgoneta bomba que estalló en la mañana de ayer en el aparcamiento de la T- 4 de Barajas había sido robada hace tres o cuatro días en la localidad guipuzcoana de Villafranca de Ordicia, según fuentes de la investigación consultadas por ABC. Los primeros datos apuntaban a que el comando, formado por tres individuos legales (sin fichar) quizá apoyados por un liberado habría viajado toda la noche y dejó aparcado el vehículo, con matrículas doblado, a primeras horas de la mañana. Ese trayecto habría sido realizado en dos vehículos, uno de ellos lanzadera, para garantizar la seguridad de los criminales. El segundo automóvil, un turismo que nunca llegó a entrar en el aparcamiento, sirvió a los terroristas para emprender la fuga. Cuando alertaron a la DYA, los pistoleros ya se encontraban a muchos kilómetros de Madrid y por tanto no corrían peligro de ser detectados en los numerosos controles en carreteras y estaciones montados en pocos minutos por las Fuerzas de Seguridad. Las fuentes consultadas consideran que el comando terrorista tiene su base en el País Vasco, no lejos de la comarca del Gohierri. No obstante, todo apunta a que los criminales cargaron la furgoneta en Francia con más de 200 kilos de explosivos, según las primeras estimaciones de los investigadores, que eran aún provisionales al no haberse hallado restos para analizar y poder determinar qué tipo de material utilizaron los pistoleros. Las fuentes consultadas destacaron la enorme dificultad que tenía la Policía para trabajar en el lugar de los hechos, ya que había riesgo de que se produjeran nuevos derrumbes que pudieran atrapar a algún agente. Por ello, lo primero que se hizo fueron trabajos para asegurar la zona. A las 7: 55 de la mañana un comunicante anónimo llamaba a la DYA a través de un teléfono móvil para alertar de que en Desconcierto batasuno Nada más conocerse el atentado, los de Batasuna, como Arnaldo Otegi, Pernando Barrena, Joseba Permach y Rafael Díez Usabiaga, mantuvieron conversaciones para cerciorarse de la autoría del atentado. Alguien próximo a Rufino Etxeberría confirmó que era obra de ETA. Otegi tuvo horas para preparar su comparecencia ante la prensa. La consigna era clara: no hacer valoraciones del atentado y no dar por finiquitado el proceso El vehículo, que al parecer fue preparado en Francia, fue sustraído hace tres o cuatro días El aparcamiento de la T- 4 quedó en una situación de casi colapso total el aparcamiento de la T- 4 de Barajas estaba colocada una furgoneta cargada con decenas de kilos de explosivo: No intenten desactivar la bomba advirtió el terrorista, quien además señaló el lugar exacto en el que estaba estacionado el vehículo, su marca, modelo y color- -una Renault Traffic de color granate- -y también su matrícula, de la serie DKY. La hora fijada para la explosión era, según la DYA, las 9: 30. Sólo unos segundos después, entre las 8: 00 y las 8: 05 se recibía una segunda llamada, esta vez en el Parque de Bomberos de Madrid, en la que se facilitaba la misma información y desde allí se alertó de inmediato al 091. Finalmente, a las 8: 30, en una tercera llamada al 112 de Guipúzcoa, ésta realizada desde una línea fija por un individuo al que se le notaba nervioso, se reiteraban los datos y el criminal insistía en que hablaba en nombre de ETA. Parece como si los etarras hubieran querido dejar muy claro que el atentado era obra de la banda terrorista y no una respuesta de los islamistas a la ejecución de Sadam Husein señalan las fuentes consultadas. Desde el principio supimos, por los datos que aportó el comunicante y las fechas en las que estamos, que se trataba de un aviso real y no de una falsa alarma aseguran fuentes de la lucha antiterrorista consultadas por ABC. Por ello, desde el primer minuto se puso en marcha el protocolo de emergencia para desalojar el citado aparcamiento. En pocos minutos la emblemática T- 4 fue literalmente tomada por la Policía, la Guardia JULIÁN DE DOMINGO Civil y la Policía Municipal, que con la colaboración del servicio de seguridad del propio aeropuerto pronto pudieron desalojar el aparcamiento. A las nueve de la mañana, aproximadamente media hora antes de lo anunciado por el terrorista, hacía explosión la furgoneta bomba. A partir de ese momento, llegó la tragedia y el caos, al que hicieron frente las Fuerzas de Seguridad, los Bomberos y los servicios sanitarios. Colapso absoluto A pesar de la rapidez y eficacia del trabajo policial, todo hacía indicar al cierre de esta edición que dos personas, ambas ecuatorianas, no pudieron escapar a la explosión. La imposibilidad de llegar hasta el lugar donde supuestamente se encontraban hacía que anoche aún no se pudiera confirmar dato alguno sobre su situación. El alcalde de Madrid, Alberto Ruiz- Gallardón, hizo un resumen de la situación del edificio: El aparcamiento consta de cuatro plantas y cinco forjados, que han quedado en una situación de colapso absoluto Buscan a los desaparecidos en las plantas 2 y 0 del parking Los servicios de emergencia y los investigadores buscan a las dos personas desaparecidas en el atentado de ayer entre los escombros de la zona D del estacionamiento de viajeros de la terminal 4 de Barajas. En lo que se refiere a la primera de las personas buscadas, Diego Armando Estacio Sivisapa, ecuatoriano de 19 años, se maneja la posibilidad de que se encuentre en el interior de su Renault Clío, de color blanco, estacionado en la segunda planta del parking. Al parecer, según el relato de su compañera, llamada Verónica, el joven se habría quedado en el coche durmiendo mientras que ella recogía a un familiar que llegaba a Madrid en avión. Llevaba dos años y medio en España. En circunstancias similares se habría visto envuelto el segundo de los desaparecidos, el también ecuatoriano Carlos Alonso Talate, de 35 años. Igualmente habría estado durmiendo en el interior de su coche cuando se produjo la deflagración. Se sospecha, aunque con menos certeza, que pudiera estar atrapado en otro Clío, de color rojo, estacionado en la planta 0.