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ABC DOMINGO 31- -12- -2006 ETA rompe la treguasLa respuesta del PP ESPAÑA 19 Mariano Rajoy compareció ante los medios de comunicación en Pontevedra tras el atentado terrorista en el aeropuerto de Barajas EFE Rajoy exige una ruptura definitiva del proceso y no fórmulas ambiguas El presidente del PP considera insatisfactoria la respuesta dada por Zapatero ABC MADRID PONTEVEDRA. El presidente del Partido Popular, Mariano Rajoy, consideró insatisfactoria la reacción del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, tras el atentado de ETA y le exigió que abandone sus ambigüedades y anuncie de forma inequívoca la ruptura del proceso de diálogo con la banda terrorista. El líder de la oposición mantiene, además, su propuesta para volver a la unidad del Pacto Antiterrorista. Fuentes próximas a Mariano Rajoy afirmaron que no es el momento de utilizar fórmulas ambiguas como las empleadas por Rodríguez Zapatero en la rueda de prensa ofrecida en el Palacio de La Moncloa tras el atentado en el aeropuerto de Barajas, y debe alejarse de ellas Rajoy, que durante el día de ayer conversó telefónicamente en dos ocasiones con el jefe del Ejecutivo, considera que Zapatero debe decir con claridad a todos los españoles cuál es su posición y romper cualquier tipo de negociación con ETA y con Batasuna En su primera conversación telefónica con Zapatero, éste le transmitió el relato de los hechos, y en la segunda le comunicó que había dos ecuatorianos desaparecidos en el aparcamiento hundido de la T- 4. Rajoy transmitió a Zapatero que la prioridad del PP es la desaparición de ETA y su derrota sin pagar ningún precio político Las mismas fuentes próximas a Rajoy destacaron la coincidencia que ha habido en los mensajes de Zapatero y el portavoz de Batasuna, Arnaldo Otegi, tras la brutal explosión, ya que ninguno de los dos ha dado por roto el proceso Además, han expresado su preocupación por el grado de desinformación que ha mostrado el Gobierno de Zapatero, y en concreto su ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, quien reconoció que no tenía ningún dato que apuntara a la posibilidad de este atentado en Madrid. El círculo más próximo de Rajoy también ha criticado la manera en la que el Gobierno del PSOE ha gestionado la información tras el atentado terrorista en Barajas. Horas antes de que compareciera el presidente del Gobierno para anunciar la suspensión del proceso que no su ruptura, Mariano Rajoy condenó desde Pontevedra el atentado terrorista y mostró su solidaridad con los heridos y afectados. Además, el presidente del PP exigió al Ejecutivo de Zapatero que suprimiera cualquier contacto con la organización terrorista ETA así como cualquier negociación con los etarras y le pidió la vuelta a la firmeza del Estado de Derecho y a la Ley mo esto no se quiere hacer, y con razón, se ha decidido ocultar la basura debajo de la alfombra. O sea, aplazar las decisiones. Lo último, en un contexto de desparramamiento territorial innegable, equivale a decir que se ha hecho una apuesta racional, aunque no demasiado edificante. La apuesta ha sido ésta: si se ganan las elecciones, ya se verá, y si se pierden, que arree el siguiente. En vista de lo que he dicho, y de otras cosas que no he dicho, lo mejor, para el Gobierno, sería celebrar las elecciones cuanto antes. Pero aquí tropezamos con el lío formidable que el Presidente, recitando un soliloquio, ha conseguido montar en el País Vasco. No creo, al contrario que muchos de nuestros compatriotas, que Zapatero haya tenido nunca una idea concreta sobre lo que quiere hacer en el norte. Estimo, más bien, que se ha dejado llevar por una serie de inspiraciones, y que no conoceremos qué ocurrirá hasta que experimente una nueva inspiración. Por las trazas atraviesa, desde comienzos del ve- rano, una fase de sequedad mística. O si sufre visiones, no se atreve a manifestarlas, ya que la Constitución es debatible, pero no completamente soluble. El caso es que ETA ha roto la tregua, dejándole colgado de la brocha justo al día siguiente de que se asomara al televisor para no decirles a los españoles absolutamente nada. La pregunta es: ¿qué hará ahora Zapatero? ¿Convocará o no convocará a los españoles a las urnas? Es probable que no. El presidente, ayer, estuvo dramático, aunque poco enérgico. Ni siquiera se comprometió en firme a resucitar el Pacto Antiterrorista. No comprende aún lo ocurrido, pero sospecha que ha podido poner la bomba un sector de ETA, quizá un sector disidente. Ni siquiera Otegi parecía manejar todos los hilos. Pero puso gran empeño en reiterar, macabramente, la voluntad de HB de seguir negociando. Zapatero volverá a palpar el terreno, si nuevos atentados o el clamor de la calle no se lo impiden. Y para eso necesita tiempo. Por lo menos, unos meses. Ofrecer certidumbres Tal y como trasladó a Zapatero en su reunión del pasado viernes, Rajoy cree que el Gobierno debe aplicar contra los terroristas todos los instrumentos del Estado de Derecho y ofrecer las certidumbres que exige la sociedad española, dar tranquilidad al conjunto de la población En aquella reunión de la semana anterior en La Moncloa, Expresa su preocupación por la desinformación mostrada por el Gobierno