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ABC DOMINGO 31- -12- -2006 La furgoneta fue robada esta semana en Ordicia y llevaba 200 kilos de explosivos 15 Hasta la próxima Cuando se ha convivido con el terrorismo en vivo y en directo, la intuición equivale al ojo clínico de un médico. No hacen falta muchos datos, basta conocer al enfermo 64 por ciento de los vascos creen posible que ETA vuelva a matar, no es una ocurrencia. Es la experiencia, la memoria y el olfato ciudadano el que establece los estados de ánimo, las percepciones. Cuando se ha convivido con el terrorismo en vivo y en directo, la intuición equivale al ojo clínico de un médico. No hacen falta muchos datos, basta conocer al enfermo. Estaba en el ambiente que ETA estaba al acecho. De ahí la inmensa sorpresa por el optimismo del Presidente y por la valoración que del zulo de Amorebieta hizo el ministro de Interior. ETA es lineal. Si roba armas es para utilizarlas; si organiza un zulo no es para guardar cosas sino material para hacer daño, y si rompe la tregua lo dirá en un comunicado. POR CHARO ZARZALEJOS No, el proceso no se ha roto. Se suspenden las iniciativas de diálogo hasta tanto ETA dé muestras inequívocas de abandonar la violencia. Ni lo rompe el Presidente, que opta por la suspensión, ni lo rompe ETA, que con el atentado de ayer en Barajas lanza un nuevo e inasumible pulso al Gobierno. En la antesala de la tregua del 98, ETA puso encima de la mesa de la negociación con los nacionalistas el cadáver del concejal popular José Manuel Zamarreño. Fue su prueba del algodón. Ahora lo hace con kilos y kilos de explosivos y dos personas desaparecidas. Entonces no se rompió el proceso y ahora se suspende. Pero las circunstancias eran inversas. Día duro y difícil A la vista de lo acontecido, el Presidente del Gobierno debería preguntarse si quiénes le asesoran y hacen de exégetas de los terroristas, animando al Gobierno a minimizar sus movimientos, deben seguir en sus puestos. Ayer ETA- -desde su macabra e inadmisible concepción del dialogo- -no rompió oficialmente la tregua y dirá que apuesta por el proceso. Pero ¿de qué proceso hablamos? El tiempo nos deparará acontecimientos suficientes para valorar el estado real de este más que virtual proceso, en el que ni el Gobierno de Rodríguez Zapatero se ha rendido, ni ETA quiere dejar las armas. Pero el atentado de ayer no va a ser un antes y un después. A ETA no hay que pedirle nada. Bastaría para la tranquilidad ciudadana no percibir a un Gobierno desprevenido y sorprendido por un grupo de terroristas, que lo son cuando matan y cuando dejan de hacerlo. Ayer fue un día duro y difícil. El Presidente estaba contrariado y tenso, y su ministro de Interior con ojeras infinitas. Con los asesores que deben tener, con las informaciones equivocadas que les deben llegar, no es de extrañar que no esperaran un atentado semejante. ¿De dónde les venía esa confianza hasta el punto de que si alguien ponía un pero estaba jugando a la contra? Ayer fue un día duro y difícil. Es verdad. Vendrán más y para afrontarlos, mejor juntos que a la greña. Y juntos, quitar toda esperanza a quienes bajo el argumento de un supuesto conflicto político nunca han renunciado a matar. A ETA se le da esperanza Ahora a ETA se le da lo que más necesita: esperanza de que cuando quiera el diálogo se reanudará y ello a pesar de que, como ha recordado Arnaldo Otegui- ¿en qué cabeza cabe pensar que Batasuna iba a condenar el atentado? la solución pasa por un proceso político, en el que ETA ha querido y quiere ser protagonista y que se basa en principios, en deseos y objetivos de imposible cumplimiento. No romper es generar expectativas, establecer puntos suspensivos entre quienes si se enfadan, ponen bombas; si viene a mano, matan directamente. Los partidos nacionalistas no dan por roto el proceso. De lo ocurrido no hay más responsable que ETA. Es esa ETA nueva, no fichada y referida en más de una ocasión en estas mismas páginas. Cuando el Imagen del aeropuerto de Barajas poco después del atentado la estrategia aseguran. En términos políticos, el brutal ataque etarra también tiene consecuencias evidentes. Zapatero había basado buena parte de su estrategia en esta legislatura en conseguir la paz y hasta el último minuto- -hasta menos de 24 horas antes del atentado mortal- mantuvo que había avances y que el proceso aunque largo, duro y difícil no tenía vuelta atrás. Se empeñó en ello incluso a costa de acabar con la unidad de acción con el PP y de enfrentarse a buena parte de las víctimas, que siempre vieron en estas negociaciones una rendición Por eso, lo ocurrido ayer en Madrid le coloca en una situación crítica. Zapatero, en su comparecencia, se mostró particularmente afectado y midió al milímetro sus palabras, hasta el punto de negarse a dar por roto el proceso tal como le había pe- REUTERS dido el líder de la oposición, Mariano Rajoy, y limitarse simplemente a considerarlo suspendido Otegi, que no condenó el crimen, también aseguró que la izquierda abertzale no daba por roto el diálogo. El presidente del Gobierno, además, pasó de puntillas sobre las evidentes contradicciones entre su discurso del pasado viernes y lo ocurrido ayer y trató de dar una imagen de firmeza frente al terror. Estaba en el ambiente que ETA se mantenía al acecho. De ahí la sorpresa por el optimismo de Zapatero