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ABC DOMINGO 31- -12- -2006 11 Eso es al menos lo que me han enseñado los grandes sociólogos, desde Durkheim a Weber. -Los musulmanes critican, como es lógico, que se vincule Islam con terrorismo ¿Cree que los primeros responsables de ello son los propios islamistas que matan en nombre de Alá? -Por supuesto. El responsable de las consecuencias de los actos terroristas son los terroristas, esto lo tenemos bien sabido. Solo falta acusar a las víctimas de provocar el estallido de la bomba... Pero también son responsables todos aquellos que, como en el País Vasco, comprenden, aceptan, perdonan o incluso alientan. El terrorismo de ETA es terrorismo vasco, no tiene otra denominación, aunque sepamos bien que la mayoría de los vascos están en contra. Y a quienes estigmatiza es a todos los vascos, ello lo saben muy bien. Quien mata y asesina en nombre de Alá, vincula su acción con una religión. Por mucho que hablemos de terrorismo internacional todos sabemos que se habla de un grupo de fanatizados del Islam, que habla en nombre del Islam y con argumentos extraídos del Corán, son fou de Dieu locos por su Dios. Lo más preocupante, sin embargo, es que encuentra mucho apoyo y comprensión en los países musulmanes, más de lo que sería razonable. Por dar algún dato, en marzo del 2004 el 40 de los marroquíes apoyaba el terrorismo suicida, un porcentaje que, por fortuna, ha descendido al 13 un año más tarde. Pero en 2005 el terrorismo suicida era apoyado por el 57 de los jordanos, el 39 de los libaneses, el 25 de los pakistaníes, y el 14 de turcos. Y su opinión sobre Bin Laden era escandalosamente positiva: apoyado por el 60 de los jordanos, el 50 de los pakistaníes, el 35 de los indonesios, y el 25 de los marroquíes. No pocos analistas aseguran que lo que se discute hoy en lo países musulmanes no es ya occidente sí o no sino terrorismo de Al Qaida sí o no La lucha contra Al Qaida ha tenido éxitos importantes, pero en el frente ideológico y de la hegemonía (en el sentido de Gramsci) la situación se deteriora más que mejorar a medida que Al Qaida se transforma de organización en franquicia y, finalmente, en simple ideología. Por ejemplo, los españoles debemos empezar a pensar qué hacer si ganan los islamistas en Marruecos lo cual es muy probable. El catedrático de Sociología dice que el Gobierno de Zapatero camina, en el asunto islamista, sobre una cuerda floja bierno se plantee el problema de las deplorables tasas de natalidad de los españoles y articule políticas de ayuda a la familia, no a las nuevas familias que no pueden tener descendencia, sino a las viejas de toda la vida. Los incentivos a la familia y o a la natalidad han funcionado en muchos países europeos y aquí ni lo hemos intentado. El hecho es que tenemos ya cerca del 10 de población inmigrante, que en algunas ciudades y barrios sube al 30 o 40 (como en Lavapiés, por ejemplo) Y no tenemos tradición alguna de integración, como sí tienen otros países. Y los modelos europeos (tanto el francés como el alemán o el británico) han fracasado. Algunos de esos inmigrantes se integran con facilidad, como es el caso de los Latinoamericanos y la mayoría de los países del Este de Europa. Los musulmanes son cerca de un millón (casi quince millones en Europa) y se integran con mucha mayor dificultad. La religión sin duda los aísla y los concentra en guetos y, sobre todo, atrapa a las mujeres en círculos endogámicos de los que no las deja salir. Los españoles reaccionaron sorprendentemente bien después del 11- M, y no ha habido casi reacción xenófoba. Incluso los sondeos de opinión daban resultados muy positivos. Pero eventos posteriores (como los atentados de Londres, la crisis de las caricaturas o la reacción contra el Papa) han ido deteriorando la percepción, que comienza a ser preocupante. El 68 de los españoles percibe que los musulmanes en España desean permanecer diferentes y el 47 creen que tienen una identidad islámica cada vez más fuerte, y otro tanto ocurre en toda Europa. Sea o no cierto, la percepción es esa. En todo caso, llevo ya muchos años diciendo que lo que el Magreb necesita no es enviarnos sus trabajadores sino sus productos, y para ello Europa debería articular un ambicioso Plan Marshall sobre el norte de África y, en general, su frontera sur. tes. De modo que sí, supongo que hay una competencia entre ambas. En todo caso la dinámica actual es muy distinta en ambas. El cristianismo lucha contra la secularización y el relativismo de quienes fueron tradicionalmente sus fieles, especialmente en Europa. Está pues en retirada o, en todo caso, a la defensiva, y los mensajes, tanto del Papa anterior como del actual, lo muestran a las claras. El islam no está a la defensiva sino a la ofensiva, en una gran cruzada contra- reformista que activa creencias y ritos en sus fieles y atrae a nuevos creyentes. Y puede que el relativismo que produce el mundo desarrollado acabe siendo fuente de nuevos creyentes en el islam. Creo que la mayoría de la gente necesita creencias trascendentes. No es fácil vivir instalado en la inmanencia. ¿La Iglesia tendrá que defenderse ante el incremento de fieles musulmanes? -Como decía, mal puedo dar consejos a la Iglesia católica. El islam y el cristianismo (católico o protestante) son, hoy por hoy, las únicas religiones con vocación misionera. Nunca lo fue el judaísmo, ni tampoco las religiones orientales, el budismo, confucianismo o taoismo, que son religiones sapienciales sin creencias trascenden- ¿Ve futuro al proyecto de Alianza de Civilizaciones? -Para comenzar, hay muchas (Pasa a la página siguiente