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6 OPINIÓN DOMINGO 31 s 12 s 2006 ABC AD LIBITUM EL PROFETA ZAPATERO PROVERBIOS MORALES T- 4 El segundo argumento de los socialistas, en orden de TA entra en el nuevo año convertida en un Estamanoseo, ha sido la ausencia de atentados mortales en do en la sombra, gracias a una combinación de los últimos años. Ignoro si esta muletilla se acuñó soladesventurados factores entre los que destaca la mente para tener contenta a la banda, pero logró ese estupidez de un Gobierno entregado a la retorsión de la efecto. Veamos: ante la evidencia de que ETA llevaba valógica. Si a éste le quedara un poco de decencia, dimitirios meses sin matar, el Gobierno de Aznar la explicaba ría en bloque. Si tuviera un mínimo de vergüenza, conpor el acorralamiento policial y judicial de los terrorisvocaría elecciones. Si aún hubiera un asomo de sensatas y sus cómplices, lo que, además de verosímil y contez en semejante colección de ineptos, se bajarían en vincente, era cierto. Los socialistas, por el conmarcha del proceso de paz pero como no les trario, han insistido en que tal situación se deasiste ni la decencia, ni la vergüenza ni la sensabía a un cambio de actitud de ETA, y los etarras tez, seguirán impertérritos hacia el abismo. han entendido que el Gobierno les reconocía y ¿ETA, vencida? Por muy triturado que se enagradecía que, pudiendo matar, no mataran. En cuentre un grupo terrorista, incluso por muy otras palabras, han entendido que se les equipadesprovisto de apoyo social que se haya quedaraba al Estado que limita voluntariamente su do, no podrá hablarse de derrota del mismo hasmonopolio de la violencia renunciando a impota que sus miembros no admitan la radical ileginer la pena de muerte y, en consecuencia, se han timidad de sus objetivos. El argumento de que se JON sentido más alternativa al Estado que nunca, debe hablar con organizaciones de este tipo JUARISTI convicción ésta reforzada por la visible renuncuando se tiene certeza de su impotencia es facia del Estado a ejercer su soberanía territorial. Cabe relaz. Nadie se planteó jamás un diálogo con el Grapo, ni cordar un fenómeno sobre el que recientemente ha llasiquiera cuando la práctica totalidad de sus efectivos esmado la atención Pierre Manent: la abolición de la pena tuvo en la cárcel. Se intuía acertadamente que la neutrade muerte en Europa occidental coincidió con el ascenlización no equivalía en su caso a la derrota, porque jaso generalizado del terrorismo, como si sectores de la somás se consideraron vencidos. ¿Por qué supuso Rodríciedad se apresurasen a recuperar las competencias guez que con ETA iba a ser distinto? ETA tiene su lógique el Estado se negaba a detentar. Un Estado débil llaca, mal que le pese a Rubalcaba. Una lógica criminal, pema clamorosamente al terrorismo, y los socialistas han ro tan racional como la del ministro del Interior, o más. debilitado al Estado. El Gobierno actual pretende justificar su obcecada Con todo, el problema no está en cómo se sientan los persistencia en el proceso, alegando que Aznar trató de de ETA esta Nochevieja, sino en cómo vuelve a ser percihacer lo mismo. Miente. El Gobierno de Aznar hizo prebida la banda. Es innegable que- -con espanto, rabia o cisamente lo contrario: cortar en seco. Pero supongaentusiasmo, según sus diversas posiciones morales- mos que hubiera hecho lo que no hizo, o sea, prolongar los españoles ven hoy a ETA, Batasuna incluida, como los contactos tan infructuosamente como lo han hecho una alternativa de poder, cuando no como un poder palos socialistas. El sentido común obligaría a considerar ralelo, copartícipe de los arcanos del Estado, cuyo aclas tentativas frustradas anteriores como datos disuasotual Gobierno nos ha ofrecido una versión inédita de la rios. Nadie se contradice si afirma que espera triunfar política de las cloacas, tan cara a la izquierda en genedonde otro fracasó, pero se comportará como un majaderal y a los socialistas en particular: contubernios suro si, a la manera del Gobierno de Rodríguez, se exculpa cios donde antes hubo guerra sucia. Y con resultados de sus propios fracasos con el argumento de que otros idénticos. también se estrellaron en los mismos obstáculos. U N grupito de asesinos etarras, supongo que varias veces desarticulado, puso ayer fin a la carrera profética de José Luis Rodríguez Zapatero. Sólo unas horas antes del atentado en uno de los nuevos aparcamientos del aeropuerto de Barajas, el presidente, en uno de sus arrebatos de optimismo hueco, decía en relación a ETA: Estamos mejor que hace un año y dentro de un año estaremos mejor Ahí están los resultados de una política, tan temeraria como bien intencionada, que a lo largo de más de treinta meses ha transportado al líder socialista desde el error, una licencia de quien debe deciM. MARTÍN dir, a la contumacia, el FERRAND fracaso de quien se equivoca con empecinamiento. Entre los especímenes políticos más peligrosos se encuentra el líder de ideas fijas. Se define por su incapacidad autocrítica y por sus oídos sordos a las voces de sus oponentes y, peor todavía, por su desdén para con los observadores independientes. En esa categoría se encuentra Zapatero. Deseoso de pasar a la Historia como un gran pacificador, aceptó, más crédulo de lo conveniente, establecer con ETA un proceso a cuyo final fáctico, lamentable y previsiblemente, asistíamos ayer. El alto el fuego que, unilateralmente, decretó la banda hace nueve meses concluyó también de modo unilateral y con sañudo estruendo. Según el ministro Alfredo Pérez Rubalcaba, no estamos ante un proceso racional Más bien parece lo contrario. Los razonamientos de ETA no conducen, ni han conducido, ni conducirán, a la paz. ¿Cómo nos van a dar algo que no les vale nada y renunciar con ello a una violencia que les da de comer y, al tiempo, les sirve para el sostenimiento de un pregón independentista inviable por cauces democráticos? Ante el suceso, Mariano Rajoy ha tenido el buen gusto de no afirmar, como podría invitar la tentación, el ya lo decía yo que nunca sirve para nada. Se ha limitado a pedirle al Gobierno que rompa toda relación con ETA. Es lo justo y, si se pretende la eficacia, lo cabal. El final de ETA será consecuencia de la acción judicial y policial o no será. La decepción que marca el tremendo atentado de ayer es repetición de otras muchos anteriores. Incluso cuando más cerca estuvimos de una solución dialogada, en la gestión del ministro Juan José Rosón, el diálogo sólo sirvió para provocar una escisión en el seno de la banda que trajo a la convivencia democrática a unos pocos con el precio de la radicalización asesina de otros tantos. Ahora le toca al Gobierno, si no se resiste a aceptar la evidencia, renovar su política antiterrorista y, como propuso el propio Zapatero en sus días de oposición a José María Aznar, hacerlo en coordinado entendimiento con el PP y cuantas fuerzas democráticas quieran acabar con ETA mejor que aplicarle bondadosas cataplasmas que rebajen su hinchazón asesina. E