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Sábado 30 de Diciembre de 2006 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena 7. 28027 Madrid. Teléfono: 913399000. Publicidad: 902334556. Suscripciones: 901334554. Atención al cliente: 902334555 Diario ABC, S. L. Madrid 2006. Prohibida la reproducción total o parcial sin el permiso previo y expreso de la sociedad editora. Número 33.255. Depósito Legal: M- 13- 58. Apartado de Correos 43, Madrid Precios de ABC en el extranjero. Alemania: 2,05 Bélgica: 2,00 Estados Unidos: 2,50 USD. Francia: 2,05 Irlanda: 2,10 Italia: 1,75 Holanda: 2,00 Portugal: 1,35 Reino Unido: 1,20 LE. Suiza: 3.40 CHF. Marruecos. 16 Dh. DESDE MI BUHARDILLA Laura Campmany 2007 N Versión sui generis del Cándido de Bernstein, con Blair, Putin, Chirac, Bush y Berlusconi en paños menores AP El G- 5 en calzoncillos La Scala de Milán ha renunciado a coproducir una versión del Cándido de Bernstein, que se representa en París y en la que Berlusconi, Bush, Putin, Chirac y Blair aparecen en paños menores en un mar de petróleo POR JUAN VICENTE BOO l hombre que convirtió la política italiana en un espectáculo continuo sigue reinando en el escenario incluso después de morir. Al primer ministro, Romano Prodi, no lo satiriza nadie, porque es aburridísimo. En cambio, Silvio Berlusconi es el candidato ideal para la burla, entre otras cosas porque sabe provocarla y utilizarla como recurso publicitario, pues lo importante es que hablen de uno, aunque sea bien Es cierto que nuestra época sufre una crisis de estadistas, y que la política internacional se queda con demasiada frecuencia en paños menores ante el público. Pero cada espectáculo tiene su escenario, y el de La Scala de Milán ha decidido no rebajarse a lo chabacano. Por eso, aunque perderá dinero, no exhibirá a un Berlusconi en calzoncillos y medio borracho, bailando con otros cuatro reyes destronados e igualmente beodos, en una balsa sobre un mar de petróleo. La nueva versión del Cándido de Leonard Bernstein, estrenada hace unos días en el Théatre du Châtelet, es una aventura conjunta del teatro parisino, la English National Opera y La Scala, donde figuraba en cartel durante un mes a partir del próximo 20 de junio. Pero el superintendente, Stéphane Lissner, nada más verla en París, ha considerado que la adaptación de Robert Carsen no es coherente con la línea artística de La Scala y ha decidido renunciar a la coproducción según un escueto comunicado que pone punto final a una comedia de errores. Un año antes de triunfar con West Side Story Leonard Bernstein compuso una versión musical del corrosivo Cándido o el optimista de Voltaire, escrito en 1759, hace dos siglos y medio. Aunque Bernstein era un genio, el estreno de su Cándido en 1956 en Boston resultó un fracaso. El compositor, testarudo, presentó una segunda versión en Nueva York en 1973, e incluso una tercera en Glasgow en 1989, ya poco antes de morir. Los reyes destronados que Voltaire sitúa en el carnaval de Venecia aparecen, en la versión de Bernstein, en una balsa de náufragos en medio del mar. A su vez, el director canadiense Robert Carsen los presenta con los rostros de Berlusconi, Blair, Chirac, Putin y Bush, vestidos sólo con calzoncillos y corbatas, con los colores de las respectivas banderas. La balsa de los reyes destronados y borrachos flota en un mar de petróleo, alusivo a la guerra de Irak, que termina por costarle el trono a cada uno de ellos. La sátira chabacana puede ser válida e incluso resultar un éxito. Pero corresponde a otros teatros. No a La Scala. E O sé si me alegra o me entristece que pasen los años. Como todos llevan su carga de ceniza y amargura, amén de alguna dicha memorable, los veo caer en el saco que me noto a la espalda con un ruido de tierra seca y un leve tintineo. Cosas que uno ha perdido, cosas que uno ha ganado. ¡Qué poco se parecen a los sueños! Por muchas que sean las cerillas que hayamos encendido, los hombres siempre esperan del futuro esa chispa inefable capaz de darle al tiempo su sentido. Ese fuego que alumbra, igual que de repente se encienden las farolas, el camino completo de una vida. Yo a 2006 le debo muchas cosas: las nieves y lecturas invernales, con su enero solemne y su febrero esquivo, los cerezos en flor de las aceras cuando marzo se toca de guirnaldas, un abril murcianico y nazareno, un mayo delicioso en Rascafría, un junio vagamente florentino, un julio familiar y muy salado, un agosto tan rojo como el fuego, un septiembre tristísimo y confuso que le echó su candado a la rutina, un octubre de madre y sangre mía, un noviembre voraz e innecesario y un diciembre que casi se termina. Le achaco algún achaque, y quiero agradecerle esta columna. No querrá 2007 ser mejor que otros años. Sé que no me caerá la lotería. Pero lo mucho o poco que nos traiga será lo que tengamos. Voy a pedirle sólo que no huya. Que no sea traicionero, que discurra suave. Que me sirva los frutos de sus cuatro estaciones con una majestad de sinfonía. Que venga tan cargado de bautizos como pobre y desnudo de epitafios. A ver si barre ya todas las sombras y nos da una limosna de alegría. Que me traiga de China mi segundo milagro y me ayude a luchar por lo que creo... Y no me cabe aquí lo que deseo para los muros de la patria mía.