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ABC SÁBADO 30- -12- -2006 75 CIENCIAyFUTURO www. abc. es cienciayfuturo Una bocanada de bichos que llevarse a los pulmones Científicos de EE. UU. descubren 1.800 microbios y bacterias en el aire que respiramos, en un intento de censar los microorganismos aéreos y distinguir sus variaciones en previsión de un ataque bioquímico POR ANNA GRAU. SERVICIO ESPECIAL NUEVA YORK. Every breathe you take cada vez que respiras- -como dice la canción de The Police- -hay hasta 1.800 bacterias y microbios distintos esperando a meterse en tus pulmones; y eso, calculando por lo bajo. Sólo pensar en ello hará que muchos deseen contener el aliento. Vista la imposibilidad de persistir en esta actitud, vale la pena considerar las ventajas del fenómeno. Es lo que han hecho en el laboratorio Lawrence Berkeley de California, donde creen haber descubierto algo muy útil para racionalizar la detección de posibles ataques bioquímicos. Lo cuentan en el periódico electrónico de la Academia Nacional de Ciencias de EE. UU. El objetivo del experimento es dotar a la comunidad científica de una referencia sólida para evaluar las fluctuaciones de la densidad bacteriana del aire en función de factores como los cambios climáticos. La idea es tener muy bien mesurados los cambios que pueden promover estos factores inocentes para afinar el diagnóstico de ataques bioquímicos, si los hubiere. Esto podría ayudar a salvar muchas vidas, y, en la práctica, evitaría sembrar el pánico sin necesidad. janzas importantes en la configuración topográfica, así como en la elevación sobre el nivel del mar. Las muestras fueron analizadas en el laboratorio de Berkeley, y arrojaron datos bastante distintos, sólo con 60 millas (casi 120 km) de distancia entre ambas ciudades. Una de las principales novedades que aporta este estudio es que bacterias y microbios son escudriñados directamente en su entorno original, el aire, no en cultivos de laboratorio. Eso permite llegar mucho más lejos, detectar microorganismos tan sutiles que no sobreviven en un cultivo. En algunos casos, esta comunidad bacteriana evanescente puede llegar a suponer hasta un 99 de lo que el aire contiene. Los trabajos coordinados por Gary Andersen han ido ajustando conclusiones generales a partir de búsquedas que en origen eran mucho más específicas y concretas. Por ejemplo, iban a la caza de un gen involucrado en la producción de una proteína presente en todas las bacterias. Han descubierto 9.000 variantes de este gen, uno para cada bacteria diferente. Lo microscópico da vértigo, y en este caso, más. Los científicos de Berkeley se apresuran a precisar que muchísimos microbios y bacterias que inhalamos son perfectamente inocuos y nunca han hecho daño. De todos modos, no es fácil resignarse al concurrido trasiego de seres vivos entrando y saliendo de nuestro interior. Calentamiento global Los investigadores californianos estiman en alrededor de 1.800 las bacterias que viven en el aire que respiramos. También estiman que su presencia sube o baja no tanto en función de la localización geográfica como de los cambios de temperatura y de humedad ambiental. Lo cual añade a la ecuación el calentamiento global. Un cambio súbito en las condiciones atmosféricas puede explicar una alteración brusca del nivel de bacterias en el aire, sin necesidad de que responda a un ataque bioquímico. Lo que se intenta es desarrollar una base de datos certeros, que permitan interpretar correctamente estas variaciones, y detectar cuándo, por espectaculares que en potencia puedan ser, están dentro de la normalidad. Por ejemplo, la francisella tularensis es una bacteria que causa la tularemia, o fiebre de los conejos. Se encuentra en todo el territorio de los Estados Unidos, con la excepción de Hawai. En algunos momentos se ha asociado a posibles ataques químicos; por supuesto, siempre es posible inducir masivamente una bacteria con afán destructivo. Por eso es tan importante detectar la proporción natural de la bacteria en la atmósfera, para saber si afrontamos una agresión, o un mero cambio de aires. Ni palomas, ni gallinas Mercedes Gallego, corresponsal de este diario en Nueva York que estuvo empotrada con el ejército americano cuando entró en Irak, cuenta en su libro Más allá de la batalla que los marines avanzaban por el desierto armados hasta los dientes y acarreando jaulas llenas de palomas. Los pájaros cataban el aire. Si morían de repente, había llegado la hora de ponerse la máscara antigas. Se escogieron palomas después de fracasar con gallinas. Todo un general comprobó que él estaba equivocado, y que el último de sus soldados tenía razón, cuando le advirtió de que las gallinas no iban a funcionar, porque eran de corral y no sobrevivirían a las duras condiciones del desierto. Gran diversidad El jefe del estudio, Gary Andersen, insiste en la importancia de tener clara la gran diversidad de bacterias y microbios latentes en el aire. Antes de nuestro trabajo no había una consciencia plena de ello, no se tenía en cuenta subraya. Los investigadores de California se dedicaron a recoger muestras de aire a diario durante diecisiete semanas en dos ciudades de Texas, concretamente en Austin y en San Antonio. Fueron elegidas porque en muchos aspectos resultaban homologables: parecida densidad de población, y seme- Más información sobre la investigación: http: www. nasonline. org site Pag eServer? pagename Publications Turistas extranjeros con máscaras en el aeropuerto de Bangkok EPA