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ABC SÁBADO 30 s 12 s 2006 INTERNACIONAL 29 El Gobierno británico se planteó dar la independencia al Ulster en 1976 Documentos desclasificados revelan que Wilson temía que estallara una guerra civil MARCELO JUSTO SERVICIO ESPECIAL LONDRES. El gobierno británico consideró la posibilidad de una independencia del Ulster en 1976 y concluyó que sería un apocalíptico baño de sangre Según documentos desclasificados por el Archivo Nacional del Reino Unido, el entonces primer ministro, Harold Wilson, vaticinó que, de seguir esa ruta, Irlanda del Norte se sumergiría en una guerra civil que aterrorizaría a los sectores moderados de ambas comunidades El memorando de 8 paginas, que el primer ministro laborista dictó en enero de 1976, poco después de una escalada de violencia en la provincia que dejó un saldo de 15 muertos, revela su furia e impotencia con la situación en el Ulster. En 1975, el Ejército Republicano Irlandés, el IRA, había dado por concluido un cese el fuego y el fracaso del acuerdo de Sunningdale, que contemplaba la creación de un gobierno autónomo compartido entre protestantesunionistas y católicos- nacionalistas. Se cerraba la puerta a una salida política al conflicto: los enfrentamientos entre paramilitares, el IRA, y las fuerzas de seguridad británica estaban a la orden del día. No podemos responsabilizarnos de que reine el respeto a la ley y el orden en un lugar que no tiene nuestra concepción de la ley y el orden señala Wilson en el memorando. En el documento, Wilson identificaba a grupos paramilitares unionistas como los principales promotores de una posible declaración de independencia de la provincia. El primer ministro laborista acusaba a los paramilitares de ciego fanatismo y guardaba sus dardos más venenosos para los grupos que se autodenominaban lealistas. Es un extraño uso que hacen de la palabra lealista A la única persona a Scaramella confiesa que sobornaba a los ex espías para implicar a Prodi JUAN VICENTE BOO CORRESPONSAL ROMA. En el misterioso asesinato de Alexander Litvinenko hay un verdadero complot y también un verdadero farsante: el profesor italiano Mario Scaramella, cuyo montaje ha salido a la luz en los interrogatorios en la cárcel romana de Regina Coeli. Después de desbrozar el cuadro, los fiscales consideran a Scaramella un mitómano que termina atrapado en su propia telaraña de mentiras. Su famosa cita del 1 de noviembre con Litvinenko en un restaurante japonés de Londres fue el enésimo intento de corromper al ex agente del KGB para que revelase una imaginaria colaboración de Romano Prodi con el antiguo espionaje soviético. Los fiscales tienen un correo electrónico de diciembre del 2005 en que Scaramella suministra a Litvinenko el texto de la primera revelación sobre Prodi para que la firme y la envíe a Roma a la Comisión Parlamentaria sobre los papeles de Mitrojin. En sucesivos encuentros, Scaramella le paga por contar ante una cámara de vídeo que el año 2000 había oído al general del FSB, Anatolij Trofimov, asesinado posteriormente, comentar que Prodi era uno de los nuestros Uno de los nuestros Maxim Litvinenko, hermano de Alexander, ha declarado a la Justicia italiana que en octubre del 2005 fui a esperar a mi hermano al aeropuerto de Ciampino, y allí nos recogió Scaramella. Fuimos juntos a comer a un restaurante cerca del Senado Mi hermano le dijo que no tenía ningún documento contra Prodi, que Trofimov habría dicho que era uno de los nuestros pero que no podía probar esa declaración y que no sabía si fuese veraz Scaramella intentó que el ex agente Oleg Gordievsky, que se pasó a Occidente en Londres, le declarase algo similar. Según Gordievsky, Scaramella quería la cabeza de Prodi, pero yo no se la di. Se la dio Litvinenko Pero el testimonio de segunda mano era tan flojo que el senador de Forza Italia Paolo Guzzanti, presidente de la Comisión Parlamentaria sobre los papeles de Mitrojin, no recibió a Litvinenko a pesar de la insistencia de Scaramella. Según Guzzanti, no quise recibirle porque era inapropiado. Y sus noticias sobre Trofimov imposibles de verificar, pues había sido asesinado. Una mujer con su niño camina por una calle de un barrio conflictivo del este de Belfast la que son leales es a un holandés muerto hace mucho tiempo señalaba Wilson en alusión al príncipe de Orange, Guillermo III, reverenciado por los protestantes por su histórica victoria sobre las fuerzas católicas en la batalla de Boyne de 1690. Sin embargo, documentos desclasificados por el gobierno de la República de Irlanda contradicen esta versión del movimiento por la independencia AP Wilson predijo que Argentina tomaría las Malvinas Según los documentos desclasificados por el Archivo Nacional, el gobierno de Harold Wilson predijo la toma argentina de las Islas Malvinas en 1976. El canciller británico de la época, James Callagham, advirtió que Argentina estaba buscando una confrontación Argentina puede actuar de muchas maneras. Una de ellas es invadir las islas señalaba Callagham. El entonces embajador británico en Buenos Aires, Derick Aseh, había advertido el año anterior de que una negativa del Reino Unido a negociar sobre la soberanía de las islas sería interpretado como una invitación abierta a una invasión Este juicio dio pie a una serie de conversaciones con el gobierno peronista de la época. En julio de 1975, el secretario de gabinete británico, Sir John Hunt, aconsejaba que se discutiera en privado la soberanía de las Malvinas, y se preparara a los malvinenses para que aceptaran el traspaso de soberanía del Ulster. Según el Ministerio de Asuntos Exteriores de la República, los paramilitares no eran los únicos que pensaban en esta ruta para solucionar los problemas de la provincia. Hay pruebas de que los británicos están alentando el debate de la independencia y que lo considerarían como una solución última al problema señala el documento. En el memorando de Wilson no hay mención alguna de sectores del gobierno británico que alienten esta salida, aunque quizás haya un guiño de reconocimiento a sus argumentos en un pasaje en el que considera que la independencia traería un tangible beneficio a la Corona: la liberaría de toda asistencia financiera al Ulster.