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28 INTERNACIONAL SÁBADO 30 s 12 s 2006 ABC Juan Pedro Quiñonero AÑO NUEVO, VIEJA EUROPA uede la canciller de Alemania sacar a la Unión Europea del pozo sin fondo conocido de su crisis institucional, rescatando del limbo el piadoso proyecto de tratado constitucional? Antes siquiera de poder abordar tal cuestión, será necesario que la canciller federal de Alemania, Angela Merkel, pueda responder afirmativamente a tres preguntas mucho más simples, aunque igualmente penosas. ¿Podrá ella misma zanjar la fronda de los Länder alemanes contra los proyectos del Estado federal? ¿Podrá sobrevivir la coalición de cristianodemócratas y socialdemócratas que ella lidera, a cambio de haber enterrado parcialmente las grandes reformas de su programa electoral? ¿Puede asumir Alemania un liderazgo continental debilitada por el euroescepticismo de su opinión pública, la división de su clase política y las aspiraciones de sus gobiernos regionales? Angela Merkel se ha distanciado de Moscú y ha reorientado hacia Washington la diplomacia nacional alemana, dentro de los límites estrictos que imponen las reservas de su influyente ministro de asuntos exteriores, Frank- Walter Steinmeier, socialdemócrata. Se trata de movimientos mucho más fáciles de realizar que el avance de un proyecto realista de reforma institucional de la UE, que lleva diez o quince años empantanada. Angela Merkel puede sugerir cambios y maquillajes del proyecto de tratado constitucional rechazado por Francia. Las sutilezas bizantinas de la diplomacia europea crean la ilusión de un relanzamiento cuyos fundamentos se desconocen. ¿Alguien cree posible una Europa institucional sin Francia? ¿Qué discusión realista puede tenerse con una capital europea, París, que desconocerá el nombre de su futuro o futura presidente hasta primeros de mayo? ¿Resolvería un tratado constitucional el problema del escaso crecimiento europeo de los últimos quince o veinte años? ¿Puede evitar la Unión Europea el retroceso comparativo de las universidades europeas en la nueva geografía mundial del conocimiento y la influencia? ¿P Ciudadanos somalíes reciben en la calle el convoy del primer ministro, Ali Mohamed Gedi, tras su victoria sobre los islamistas AFP El Cuerno de África en llamas Soldados del ejército del gobierno provisional de Somalia entraron triunfalmente en Mogadiscio, que el pasado verano cayó en manos de los Tribunales Islámicos. Lo han conseguido sin apenas resistencia, gracias al apoyo del Ejército de Etiopía POR GERARDO GONZÁLEZ CALVO SERVICIO ESPECIAL MOGADISCIO. La explicación dada por Sharif Sheik Ahmed, jefe de la Unión de los Tribunales Islámicos, de que abandonaban Mogadiscio por razones tácticas es un eufemismo. De hecho, poco antes tuvieron que abandonar Johwar, a 90 kilómetros de Mogadiscio, punto estratégico para controlar Baidoa, sede del gobierno provisional. La conquista de Baidoa era el objetivo de los tribunales islámicos para alcanzar el poder en Somalia y acabar con el gobierno de transición. Cuando decimos Somalia nos referimos al territorio sin Somaliland, que autoproclamó la independencia en 1991, y sin Puntland, que lo hizo en 1998. Ningún país ha reconocido a estos dos territorios secesionistas. La intervención del Ejército etíope ha acabado, por ahora, con el sueño de los Tribunales Islámicos de proclamar una República regida por la sharia, ley que ya habían implantado en los territorios bajo su control, incluida Mogadiscio. Una vez descabezado el poder de los llamados señores de la guerra los Tribunales Islámicos no tuvieron muchos problemas para apoderarse paulatinamente de buena parte de las ciudades somalíes. Tampoco para imponer las drásticas leyes islámicas a una población casi en su totalidad musulmana, pero bastante proclive al robo y al consumo de kat, chat o cata, una droga muy popular tanto en Somalia como en Etiopía, que habían prohibido los islamistas con fervor talibán. por Meles Zenawi, consideraba una amenaza el auge de los islamistas, porque, según su análisis, una Somalia gobernada por fundamentalistas islámicos iba a intentar extender su acción a la propia Etiopía, que atraviesa por una profunda crisis interna. que cuentan con el apoyo de Irán, de Siria y de la organización terrorista Al Qaeda. Tampoco se oculta el apoyo de Estados Unidos a la actuación militar de Etiopía. Esta internacionalización del conflicto somalí preocupaba mucho al todavía secretario general de la ONU, el ghanés Kofi Annan. La reacción de organismos internacionales como la Unión Africana y la ONU ha sido desigual. La Unión Africana, la Liga Árabe y la organización regional IGAD (Autoridad Intergubernamental de Desarrollo) han pedido en Adis Abeba la retirada de Somalia de los militares etíopes y de todas las fuerzas extranjeras y, al mismo tiempo, han exigido el apoyo al gobierno legítimo somalí y la reanudación del diálogo entre los Tribunales Islámicos y el gobierno provisional. El Consejo de Seguridad no logró aprobar una declaración en la que se exigía la retirada inmediata de Etiopía y el cese de las hostilidades. Quizá porque es consciente de que Etiopía es el único país que ha apoyado al gobierno provisional somalí, que cuenta con el respaldo de Naciones Unidas. La pretensión de enviar fuerzas de interposición a Somalia fue rechazada en su día por los Tribunales Islámicos, con el mismo empecinamiento que está haciendo el gobierno de Sudán en el caso de Darfur. Aliados de Eritrea En los últimos meses han desertado varios generales y oficiales etíopes y algunos se han pasado a Eritrea, aliada de los Tribunales Islámicos. El apoyo al gobierno somalí de transición le proporciona cierta garantía de seguridad y, al mismo tiempo, refuerza la cohesión militar. Etiopía y Eritrea no son los únicos países presentes en este conflicto. El primer ministro somalí ha asegurado que hay 4.000 extranjeros, entre ellos mercenarios sudaneses, apoyando a los Tribunales Islámicos. Se ha informado también Balón de oxígeno El gobierno provisional ha tomado un gran respiro, cuando estaba asfixiado y bastante dividido. Prueba de su fortaleza es la decisión del primer ministro, Mohamed Ali Gedi, de ampliar la ley marcial, de la capital a todo el país. Pretende, además, imponer cierto orden en un país que ha estado dominado por el caos, la anarquía y las luchas interclánicas desde la caída de Siad Barre, en 1991. Desde hace varios meses, los Tribunales Islámicos venían acusando a Etiopía de haber desplazado a Somalia fuerzas de ocupación; pero el gobierno etíope sólo admitía tener militares para entrenar al Ejército del gobierno provisional, presidido por Abdallah Youssouf Ahmed y apoyado tanto por la Unión Africana como por Naciones Unidas. El gobierno de Adis Abeba, presidido La intervención del Ejército etíope ha acabado por ahora con el sueño de los Tribunales Islámicos de proclamar la sharia El Gobierno de Adis Abeba consideraba que los islamistas tratarían de extender su influencia a Etiopía ABC. es Vídeo de la retirada de las milicias islamistas de Mogadiscio en www. abc. es internacional