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6 OPINIÓN SÁBADO 30 s 12 s 2006 ABC AD LIBITUM LA CALIDAD DEMOCRÁTICA N el Reino Unido, la sociedad democrática más viva de Europa, las gentes se hacen lenguas, a mitad de camino entre el escándalo y la condena, porque su primer ministro Tony Blair pasa las vacaciones de fin de año en Miami, en la residencia de Robin Gibb. Es, como suele suceder en el mundo anglosajón, cuestión de formas. Los ciudadanos, que saben quiénes son sus representantes, les exigen una conducta recta- ¡no faltaba más! -y una apariencia impecable. Algo que aquí echamos en falta quienes quisiéramos una democracia distinta de la que impone nuestro sistema electoral y distante de la M. MARTÍN que tanto propician, sin FERRAND excepción, los grupos políticos que ocupan los diecinueve Parlamentos de la Nación. Robin Gibb, con sus hermanos Barry y Maurice, integraron los míticos Bee Gees, a quienes, incluso los menos amantes de la música de nuestro tiempo, recordarán por la banda sonora de la película que lanzó a John Travolta, Fiebre del sábado noche En la actualidad vive el músico en una lujosa mansión de Cayo Vizcaíno en la que ha recibido como huéspedes al matrimonio Blair. Los diarios ingleses han desatado la polémica. Después de recordar la afición de la pareja a descansar en residencias de notables, desde Silvio Berlusconi a Cliff Richard, los colegas británicos y el Partido Conservador quieren saber quién paga estas vacaciones y despejar la incógnita, si son gratuitas- -algo que incomoda a la mayoría- de una posible relación de la invitación con la campaña desplegada por Gibb para que los derechos de autor tengan un plazo de vigencia más largo que el que actualmente se contempla. Reseño el caso con admiración cívica. Nuestro Blair doméstico, José Luis Rodríguez Zapatero, pasa estos días de vacaciones en Doñana, algo que pagamos todos y nadie apunta una nota crítica ni, mucho menos, la circunstancia produzca escándalo, como tampoco lo produjo la de sus antecesores en La Moncloa. Ningún primer ministro europeo dispone, como los nuestros, de las instalaciones públicas para su recreo privado. Ese es un lujo protocolario que sólo corresponde a los jefes de Estado; pero aquí aceptamos como normal que cada quisque con firma en el BOE, o en sus diecisiete boletines clónicos, vaya y venga, entre y salga, duerma o esté despierto, en las suntuosas instalaciones que mantienen nuestros impuestos e integran el patrimonio común. La dignidad del poder, que es el gran remate que adorna la democracia, exige una conducta transparente y ejemplar de los líderes políticos. El hecho de concurrir a unas elecciones establece un compromiso de conducta que debiera arrancar por la diáfana separación entre lo público y lo privado. Una democracia adormecida acepta con un qué más da la vacación de Zapatero; una más viva y pujante, arma la tremolina por una apariencia indebida. Es una diferencia que no marcan los gobiernos, sino los gobernados. EN FIN EXTRAÑO (CON MÓVIL) EN UN TREN vicios, también de última generación- -nos fue dada a RA alto, rubio, con escaso pelo. Vestía un terno conocer a golpe de alaridos. azul oscuro y camisa azul claro, un aceptable Sirven los aperitivos. Ordena un inocuo zumo de tocontraste para quienes entienden la corrección mate y solicita comida de régimen. ¿La ha pedido con anen el vestir como un juego de equilibrios que sólo romtelación? Por supuesto, mi secretaria lo hizo ayer pen, de vez en vez, con algún detalle de aparente icono Voy a comprobarlo, señor Gesto desabrido. Pasa el caclasia adquirido, a precio de oro, en algún comercio esrrito de los periódicos. Requiere un título. No hay. Le ofrepecializado en heterodoxias cool para asimilados. Comcen otros cinco (El País, ABC, La Razón, Herald Tribune pletaba su irreprochable indumentaria una discreta y Le Monde) más lo deportivos. ¿Es que aquí sócorbata cuyo nudo no ajustaba en el cuello de lo tienen periódicos del PSOE Finalmente, una camisa desabrochada en su último botón, acepta dos de los abominables diarios socialiseso sí con estudiado descuido. Y hablaba sin patas que le han sido ofrecidos. Pasa páginas, no lee rar por el móvil. absolutamente nada. ¿Síndrome de abstinencia? Quienes, por solidaridad con los fumadores Llega la comida. Finalmente, no hay de régipasivos, hemos aceptado disciplinadamente men. Ya ni siquiera protesta. Disimula su indiguna ley antitabaco que fulmina a los fumadores nación con nuevas llamadas a la secretaria. Soy a cañonazos, tenemos derecho a exigir a nuestro superprotector Ministerio de Sanidad, o a EDUARDO SAN yo otra vez, corazón. Estarás diciendo vaya pesado Disculpa, cariño, pero se me había olvidaquien competa, algún tipo de escudo que nos amMARTÍN do... ¿Algo de beber? La camarera interrumpare frente a otra contaminación no menos inpe. Sobredosis de odio en la mirada. Fanta de naranja soportable. Me refiero a la que padecemos quienes nos Sí, habíamos oído perfectamente. ¡Fanta de naranja! Pivemos obligados a escuchar, absolutamente pasivos, cotea algo de los platos, no mucho, pero se bebe el fanta en las conversaciones por móvil de ciudadanos desun suspiro. Da otro repaso ciego a los periódicos socialisaprensivos y gritones propensos a entablar un diálogo tas, pero antes de concluir ese recorrido por la nada, aviinalámbrico, casi siempre intrascendente y completasan por megafonía de la inminencia del próximo destino. mente prescindible, en cualquier lugar público. Y, con ¿Alguna cosa más? La camarera, otra vez. Sí, otro fanespecial ensañamiento, en el interior de un vagón de ta de naranja Lo engulle como en una mañana de resatren. ca y sale disparado, con el móvil colgado de la oreja, haMi compañero de viaje era ambas cosas; desaprensicia la plataforma. vo y gritón, quiero decir. La existencia del vacío legal Filtré todas esas imágenes mientras anunciaban mi aludido, por muchas razones deplorable, me fue comestación. Y formulé una sospecha: quizá esa sea la única pensada en este caso, sin embargo, con la oportunidad emoción fuerte que el hombre de azul experimenta cada de obtener de primera mano el retrato- robot de un génedía de una vida probablemente tan descafeinada como la ro de individuos cuya tipología buscaba hacía tiempo. comida que ordena; la de leer un periódico que no sea Al cuarto cariño y al quinto corazón averigüé del PSOE o inyectarse en vena cada mañana, a través que a quien se dirigía por el móvil de última generade las ondas, una poderosa ración de adrenalina antes de ción no era a su mujer, o lo que fuera, sino a su secretainiciar una nueva y tediosa jornada dirigiéndose a la ria. A la que encomendaba una y otra vez, a grito limpio educada (y conmiserativa) sonrisa que le espera en la anpara que el resto de viajeros lo escucháramos, mil gestesala de su despacho: Cariño, corazón, ¿qué tenemos pationes, todas ellas más importantes que la anterior. Eso ra hoy? ¿Me había encontrado con un estereotipo o con sí, pidiéndole disculpas- ¿te importa, cariño? -a caun arquetipo? da nuevo encargo. La naturaleza de su trabajo- -de ser- E E