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80 VIERNES deESTRENO VIERNES 29 s 12 s 2006 ABC Cinco gran reserva de la Cinematográficamente hablando, la cosecha de 2006 ha dejado un buen poso en las salas. Después de la cata de todo un año, los críticos de ABC han elegido cinco gran reserva EL ILUSIONISTA Norton contra Giamatti y el cine contra la magia EE. UU. 2006 sDirector: Neil BurgersActores: Edward Norton, Paul Giamatti, Jessica Biel, Rufus Sewell, Eddie Marsan E. RODRÍGUEZ MARCHANTE Siempre oculta más de lo que revela el hecho de elegir una entre las unas pues es evidente que hay al menos media docena de películas que podrían perfectamente estar entre las elegidas en estas páginas. Un poco como ponerse el anillo... y cargar con él, claro. Al final, la decisión suele ser un compuesto de análisis, de síntesis, capricho y gesto momentáneo, casi abandono: El ilusionista Desde cierta distancia, El ilusionista no parece contener los elementos suficientes como para encaramarse hasta la yema del dedo anular. Su director no es conocido, se llama Neil Burger y hasta ha habido recientes campañas ministeriales contra su apellido (al progreta, por decirlo de algún modo, no lo llevará al cine alguien escondido tras un Burger) En cuanto a su argumento, pues no puede producir, de antemano, más que suspicacias: basado en un cuento de Steven Millhauser, tan poco habitual de los escaparates de las librerías como cualquiera con auténtico talento literario, narra la peripecia de un mago genial en la Viena de principios del siglo XX y su pugna con el príncipe Leopold por el amor de Sophie, etc. etc... Pero... El primer pero a esa primera impresión (absurda) de que su director no es mítico o su argumento sugerente llega enseguida, con su pareja protagonista: Edward Norton y Paul Giamatti, a los que acompaña la sugestiva actriz Jessica Biel y ese buen villano que es Rufus Sewell. Una película en la que esté Edward Norton ya se merece, de entrada, otro cálculo, otra sensibilidad en la palma de la mano que la sopesa; y si junto a Norton está Paul Giamatti, entonces merece la pena mojarse los dedos y ponerse sutil. Estamos, sin duda, hablando del mejor actor joven y del mejor actor feo del cine actual, y que interpretan aquí para Burger a dos personajes fabulosos: el mago Eisenheim y el inspector de policía Uhl. Tan buen actor es Norton que para bordar el papel se le puso cara de brujo y aprendió a desaparecer ante la cámara de Burger, que todavía lo está buscando para la próxima película. Visto desde aquí Desde el punto de vista narrativo, El ilusionista es impecable, pues se aborda desde el único lugar que es sublime: desde la mirada del policía. De este modo, el espectador asiste a las múltiples sesiones de magia que ofrece Eisenheim en el gran teatro vienés con la misma intriga, interés, curiosidad y mosqueo que el propio policía. Cada número es mejor que el anterior; cada sesión, más fascinante e imposible de descifrar... El espectador, por así decirlo, va quedando igual de engatusado con el personaje que el policía, y aspira, como él, a descubrirlo... Por supuesto (y no se revelará la tripa argumental) que el desenlace que se nos ofrece es sólo y exclusivamente a través de los ojos y del entendimiento del personaje de Paul Giamat- Jessica Biel y Edward Norton, en la película de Neil Burger ti. Es decir, se nos ofrece su versión, que no tiene por qué ser la verdad Pero el número de las intrigas no se reduce al mero de las prestidigitaciones. La intriga se multiplica en los dos escenarios, el de la magia y el de la película... Incluso puede uno admitirse aún más perdido en el truco de la película que en el de la magia. La progresión de la intriga es sólo comparable a la progresión de su frenético romanticismo: desde el arranque se subraya la relación febril entre ellos ya de niños, a pesar de sus diferencias de clase y condición, y poco menos que se anuncian la cumbres borrascosas de esa pasión con el transcurso del tiempo. Como película romántica, alcanza unos niveles insólitos de intriga; pero como película de intriga, alcanza igualmente niveles insospechados de romanticismo. El aliño que usa Burger para darle sabor a todo ello es tan cinematográfico y tan clásico en el mejor sentido de la palabra, que uno no puede más que disfrutarlo: exotismo, hipnosis, intrigas palaciegas, noches e infidelidades, teatros, escenarios, público, ilusión... y entre el público, la contradictoria cara de Paul Giamatti, entre la admiración por el ilusionista y la solemnidad por el deber de desenmascararlo... Hay escenas con un frente a frente tan directo y ya olvidado por el cine... En fin, me repito: una película perfecta, grande, ennorme, en su formato, y pequeña, asequible en su desgustación; pura magia por fuera y sentimiento puro por dentro... Magníficamente escrita, dibujada, musicada e interpretada... Nada hay en esta película que recuerde objetivamente a Entre copas o Crash nada, salvo un aire, un soplo, un porte, un modo elegante de ser profundo sin escucharse. Y lo cierto es que comparten algo más que esa melodía: comparten a los productores (y obviamente un protagonsita) Una película perfecta, grande, enorme, en su formato, y pequeña, asequible en su degustación; pura magia por fuera y sentimiento puro por dentro