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22 ESPAÑA VIERNES 29 s 12 s 2006 ABC Las mujeres viven más que los Una juez ordena alimentar contra hombres, pero mucho peor Un informe de Sanidad detalla las condiciones de salud por géneros ABC MADRID. Las mujeres tienen una esperanza de vida al nacer de 83,7 años, seis más que los hombres (77,2 años) Sin embargo, su vida con buena salud y sin enfermedades crónicas es mucho más corta que para los varones, según el informe sobre Salud y Género, presentado ayer por el Ministerio de Sanidad. Y todo ello a pesar de que los hombres tienen, en general, conductas menos saludables, pues consumen más alcohol, tabaco y drogas que las mujeres, aunque en los últimos años las jóvenes están adaptando esos hábitos. No obstante, ellos también practican más deporte, son menos sedentarios y duermen más horas. De hecho, la mayoría de las personas que descansan menos de seis horas por la noche son mujeres. Lo cierto es que los hombres viven menos años, pero con mejor salud, aunque sufren discapacidades desde edades más jóvenes, muchas de ellas consecuencia de lesiones por accidentes. Mientras que la mayoría de las mujeres cree tener un buen estado de salud hasta los 54 años, los hombres lo perciben como bueno hasta los 64. Además del sexo, en la percepción de la salud influye también la clase social, ya que tanto los hombres como las mujeres con mejor salud son los que disponen de más recursos económicos. Y entre mujeres de igual clase social, las empleadas tienen mejor salud que las que se dedican al trabajo doméstico no remunerado. su voluntad a una anoréxica de 50 años Los médicos recurrieron a la Justicia porque iba a morir por inanición INCIDENCIA DE CÁNCER POR SEXOS Tasa anual estimada por cada 100.000 casos Pulmón 8,1 77,4 39,0 63,6 5,6 58,1 3,7 18,3 4,0 13,9 56,3 ABC Fuente: Ministerio de Sanidad y Consumo Colon y recto Vejiga Laringe Hígado Próstata Ovario 12,3 Útero y cérvix 31,9 Mama Mujeres que en hombres, sobre todo en las clases menos favorecidas. A pesar de estas diferencias, las principales causas de muerte, tanto de hombres como de mujeres, son las enfermedades cardiovasculares y el cáncer, aunque con peculiaridades para cada sexo. Así, el infarto es más frecuente en hombres y la angina en mujeres. Pero lo más sorprendente del estudio hecho por Sanidad, es que las mujeres, cuando sufren un cuadro isquémico (infarto o angina) tardan una hora más que los hombres en ser atendidas, en parte porque acuden tarde al hospital. La ministra de Sanidad, Elena Salgado, explicó que la demora se debe a que la mujer atribuye el dolor agudo en el pecho a la tensión o a un problema psíquico Según dijo, a veces no acuden porque se preocupan en primer lugar de cuidar de la salud de la familia y 67,1 Hombres Sexo y clase social Una de las enfermedades que presenta más diferencias por sexos y también por edad y clase social es la obesidad, mayor en los hombres hasta los 45 años y, a partir de entonces, más frecuente en las mujeres. Sin embargo, hay más obesidad en las clases sociales más desfavorecidas, mientras que el extremo contrario- -el peso insuficiente- -es más frecuente en mujeres de clase alta y hombres de clase baja. Las mujeres de clase alta y mayores de 44 años son el único grupo en el que sigue aumentando el consumo de tabaco, a pesar de las campañas. En cuanto al alcohol, el mayor consumo se encuentra en los hombres de clases menos favorecidas y en las mujeres con mas recursos La depresión también es más frecuente en mujeres Los varones consumen más tabaco, alcohol y drogas, pero practican más deporte y duermen más horas sólo en último lugar de la suya propia. En este sentido, instó a las mujeres a acudir al médico al menor síntoma como hacen los hombres cuando sienten ese dolor Salgado también hizo referencia a la frecuencia de los errores de diagnóstico por parte de los médicos a la hora de detectar estos procesos en mujeres e instó a los profesionales sanitarios a que tengan en cuenta que la angina de pecho se presenta con frecuencia entre las mujeres En cuanto al cáncer, el de mama es la primera causa de muerte entre las españolas, aunque actualmente la supervivencia es del 75 por ciento a los cinco años del diagnóstico, gracias a los nuevos tratamientos y la detección precoz. Se calcula que entre el 20 y el 30 por ciento de los casos detectados cada año están relacionados con el uso del tratamiento hormonal sustituido, que ha sido administrado a unas 400.000 mujeres españolas. Al cáncer de mama, le siguen los tumores de útero y ovario. ÉRIKA MONTAÑÉS SANTIAGO. En estas fechas de ágapes- -y contrastes- -navideños, el pasado día 25 una mujer ferrolana, de 50 años, mediana estatura y apenas 30 kilos de peso, recibió por vía parenteral su primer aporte proteínico de las últimas semanas. Fue una comida de Navidad forzada, a instancias de la autorización judicial cursada por la titular de guardia en el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 5 de Ferrol, Ana Lorenzo, quien ordenó a los médicos del Compejo Hospitalario Arquitecto Marcide de Ferrol que atendían a esta mujer que padece anorexia alimentarla en contra de su voluntad. Fueron esos mismos facultativos los que recurrieron a la Justicia al comprobar la extrema delgadez de la paciente y dieron la voz de alarma de que estaba próxima a morir por inanición. La petición de los médicos, primero, y su respaldo judicial, después, han reabierto la polémica sobre la intervención- -necesaria o no- -de la Justicia en la alimentación de una persona adulta. La juez de Ferrol dictó su resolución amparándose en la jurisprudencia del Tribunal Constitucional, que otorga prevalencia al valor de la vida, un derecho fundamental que colisiona frontalmente con el del valor de la dignidad de la persona. Es decir, los jueces no se ponen de acuerdo en adoptar una decisión unánime sobre si entra dentro de los derechos de una persona adulta en plenas facultades, como es el caso de la quincuagenaria, decidir no comer. Precedente en jóvenes El precedente judicial del caso en Galicia remite a la situación de la joven Rocío Sotillo, de 20 años, cuya hospitalización fue ordenada por la Audiencia de Barcelona el pasado mes de marzo porque se negaba a ingerir alimentos. El Alto Tribunal estimó que la joven sufría un trastorno mental y no era consciente de su mal. En abril de 2005, un juez había denegado a la familia de la joven el permiso para alimentarla por la fuerza. Alertan del aumento de casos de anorexia y bulimia entre mujeres de mediana edad y de clase media- alta Sanidad respalda la actuación En el caso de la ferrolana, los médicos solicitaron su intervención para mantenerla con vida. Ingresada por expreso deseo de la paciente y su familia el Servicio Gallego de Salud (Sergas) sólo apuntó que a día de hoy se está cumpliendo la sentencia judicial una decisión que respaldó el miércoles pasado, en una visita de trabajo a Galicia, la propia ministra de Sanidad, Elena Salgado. Sin querer entrar a valorar decisiones judiciales, Salgado ABC. es Consultar el informe Salud y Género 2005 en www. msc. es sostuvo que se debe analizar cada caso particular y que en el de la mujer de 50 años, considera correcta la decisión tomada por los doctores y por la juez de guardia en Ferrol. Salgado corroboró que en los últimos tiempos se está observando una tendencia al cambio del prototipo de la adolescente insegura que convencionalmente se relaciona con estos trastornos alimentarios. Estamos hablando de un problema grave, que no sólo responde a modas pasajeras, sino también a un entorno social determinado evocó Salgado. Desde la Asociación de Personas con Trastornos en la Alimentación de Ferrol (Aperta) su presidenta, Rebeca Graña, reafirma esas palabras y alerta de un aumento de los casos de anorexia y bulimia entre personas de mediana edad. Generalmente son mujeres de clase media- alta, indica Graña, quien matiza que suelen ser los hijos de las enfermas los que acuden a pedir ayuda porque les resulta muy difícil convencer a sus progenitores para seguir un tratamiento adecuado. Graña demandó a Sanidad que aumente los baremos a la hora de ingresar a un paciente, pues en la actualidad sólo se admiten los casos que se encuentran ya al límite