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32 INTERNACIONAL Muere Gerald Ford, el presidente número 38 de EE. UU. JUEVES 28 s 12 s 2006 ABC HORIZONTE Ramón Pérez- Maura EL N 1 QUE NUNCA EXISTIÓ aste decir que nació el 14 de julio de 1913 y su nombre y apellido fueron Leslie Lynch King para que quede claro hasta qué punto la vida de este presidente de los Estados Unidos- -es difícil llegar más alto por mérito propio- -fue una pura contradicción. Fue doce veces elegido miembro de la Cámara de Representantes con más del 60 por ciento de los votos de su circunscripción. Es el único presidente de los Estados Unidos que llegó a esa magistratura sin haber sido elegido presidente ni vicepresidente. El primer vicepresidente designado en aplicación de la vigesimoquinta enmienda de la Constitución, que autoriza al presidente a designar quién ocupará la vacante en la Vicepresidencia. Es quien en el siglo XX menos tiempo ocupó la Vicepresidencia- -ocho meses- En la historia de la Gran República sólo es superado en esa marca por John Tyler, que fue vicepresidente los treinta días que duró la Presidencia de William Henry Harrison, que murió el 4 de abril de 1841 víctima de la pulmonía que se agarró por dar su discurso inaugural sin abrigarse convenientemente. Gerald Ford fue el presidente que llegó a tener el apoyo más aplastante en los sondeos de opinión pública. Un mes después de tomar posesión, tras la noche del caso Watergate, las encuestas manifestaban que sólo un 3 por ciento de los sondeados manifestaban alguna crítica a la labor de Ford como presidente. Era comprensible que los norteamericanos se aferrasen a él como una esperanza para superar la crisis que por primera vez derribaba a un presidente y una pesadilla que sucedía en el amargor de haber salido derrotados de Vietnam. Gerald Ford supo que su nombre original era Leslie Lynch King a los 17 años de edad, cuando estaba vendiendo sandwiches y se le acercó un hombre y le dijo Leslie, soy tu padre Fue un trauma. Él intentó que el post Watergate fuera lo menos traumático posible e inauguró su Presidencia con la célebre frase Compatriotas, la pesadilla ha terminado Pero su perdón incondicional a Nixon lo borró a él y pasó de ser el presidente más popular de la historia de la Gran República a casi no existir. B Nixon y Ford en la Casa Blanca, después de que el Congreso aprobara su nombramiento como vicepresidente en diciembre de 1973 AP El único héroe del Watergate Gerald Ford, el accidental presidente de Estados Unidos y el único no electo, fallece a los 93 años reivindicado por su valiente sacrificio político para cauterizar el descrédito y todas las divisiones generadas por su antecesor Richard Nixon PEDRO RODRÍGUEZ CORRESPONSAL WASHINGTON. Gerald Ford- -el presidente accidental de Estados Unidos que por los avatares del escándalo de Watergate llegó a la Casa Blanca como su único ocupante no electo en toda la historia del gigante americano- -falleció ayer por la madrugada en su residencia de California a los 98 años, según confirmó su esposa Betty. Durante los últimos meses, la salud del longevo presidente número 38 de Estados Unidos había ido deteriorándose gradualmente por una sucesión de problemas pulmonares y cardíacos. Atleta, abogado, congresista republicano por Michigan con una amplia y respetada carrera legislativa, Ford se convirtió en el ocupante del Despacho Oval tras las forzadas dimisiones del presidente Richard Nixon y el vicepresidente Spiro Agnew. Al despedir a su desacreditado antecesor en la explanada sur de la Casa Blanca, y verse forzado a asumir un puesto no buscado, este hombre, famoso por su bajo perfil especialmente agradecido frente a la alambicada figura de Nixon, supuestamente se dio ánimos agarrando la mano de su esposa Betty mientras decía podemos hacerlo Para después prometer públicamente el final de una larga pesadilla nacional para Estados Unidos. Recuerden, soy un simple Ford, no un Lincoln Para explicar sus reconocidas limitaciones, Gerald Ford solía repetir el célebre símil automovilístico de recuerden, soy un simple Ford, no un Lincoln De hecho, el aluvión de homenajes registrado ayer en EE. UU. incluyó múltiples y casi inevitable referencias del tipo no tenía un solo hueso pretencioso en su esqueleto Con recordatorios de que una vez convertido en presidente, este midwesterner seguía manteniendo la costumbre de prepararse su propio desayuno en las cocinas de la Casa Blanca. Derrotado por Carter Tras un mandato plagado por tensiones políticas de toda clase, tropezones literales y figurados, una brutal crisis económica, enfrentamientos en Oriente Próximo, roces propios de la Guerra Fría, dos intentos de asesinato y el final de la desastrosa guerra de Vietnam con la traumática caída de Saigón, Gerald Ford perdió en 1976 la oportunidad de revalidar en las urnas su puesto al ser derrotado por Jimmy Carter. Todo dentro del copernicano giro impuesto en Washington tras la saga de Watergate, con un resultante paradigma político que ha marcado todas las presidencias posteriores. Con diferencia, entre los factores que explican la derrota de Gerald Ford figura el polémico perdón otorgado a Ri- chard Nixon. Indulto vilipendiado por la oposición demócrata y algunos correligionarios, pero apreciado después como un necesario y valiente acto de reconciliación nacional. Por este sacrificio, en mayo de 2001, Ford recibió el galardón Perfil de Valentía en la Biblioteca John F. Kennedy de Boston. Durante la ceremonia, el propio senador Edward Kennedy, recordando sus feroces críticas al indulto de Nixon, admitió que el tiempo consigue clarificar los eventos del pasado y ahora vemos que el presidente Ford tenía razón Al anunciar el perdón a Richard Nixon en septiembre de 1974, Ford ofreció lo que se considera como una meritoria receta para la toma de decisiones presidenciales: Dejar las cosas para más tarde, dar infinitas vueltas al asunto, y esperar a una situación más favorable que nunca puede materializarse o a más persuasivas presiones externas que pueden resultar tan equivocadas como correctas, es en sí mismo una especie de decisión y un sendero débil y potencialmente peligroso para ser seguido por un presidente El presidente George W. Bush recordó desde su rancho en Texas a Ford como un hombre de completa integridad que lideró nuestro país con sentido común y amables instintos Además de recalcar que asumió el poder en un periodo de gran división y tumulto. Para una nación que necesitaba cicatrizar sus heridas y para un puesto que necesita una mano calma y firme, Gerald Ford se presentó cuando le necesitábamos más ABC. es Vídeo de Gerald Ford, el sustituto de Nixon, en www. abc. es internacional