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28 INTERNACIONAL JUEVES 28 s 12 s 2006 ABC Moscú y Bielorrusia, al borde de una guerra del gas por la subida de tarifas Gazprom amenaza con cortar el suministro a Minsk, y éste, a su vez, con interrumpirlo a la UE s Por Bielorrusia pasa el 20 por ciento del gas ruso con destino a Europa RAFAEL M. MAÑUECO CORRESPONSAL MOSCÚ. Una situación idéntica a la que protagonizaron a principios del presente año Rusia y Ucrania podría repetirse a partir del próximo 1 de enero con Bielorrusia, si el gigante energético ruso Gazprom y el Gobierno de Minsk no consiguen ponerse de acuerdo en los precios del gas. De momento, las negociaciones están suspendidas, pero Rusia ha advertido que si no se alcanza un compromiso, al entrar el año interrumpirá el abastecimiento de gas al país vecino. Bielorrusia, por donde pasa el 20 por ciento del flujo de gas ruso con destino a Europa, amenaza a su vez con cortar los suministros a Polonia y Lituania, países ambos pertenecientes a la Unión Europea. De todas las antiguas repúblicas soviéticas, Bielorrusia es la única que paga el gas al mismo precio que rige dentro de Rusia. El pequeño país eslavo se beneficia de una tarifa preferencial de 46,68 dólares por cada mil metros cúbicos. Sirvan como ejemplo los casos de Georgia (235 dólares) Moldavia (170 dólares) Ucrania (130 dólares) y Armenia (110 dólares) Minsk apela al hecho de que Bielorrusia es el único país que tiene firmado con Rusia un acuerdo de unión Pese a ello, el vicepresidente de Gazprom, Alexánder Medvédev, dijo el martes en una rueda de prensa en Moscú que la compañía no es Papá Noel y no piensa seguir haciendo regalos a Bielorrusia El monopolio energético ruso le propuso a Vladímir Semashko, viceprimer ministro ruso y negociador del nuevo contrato, una tarifa de 200 dólares cada mil metros cúbicos, que luego se quedó en 110 dólares. Ayer, Gazprom anunció que podrían bajar hasta los 105 dólares. A las autoridades bielorrusas les sigue pareciendo el precio demasiado alto y aseguran que no pagarán los mil metros cúbicos de gas a más de 75 dólares. Alfonso Rojo Un gasoducto que atraviesa medio continente CRIMEN Y CASTIGO L Rusia Bielorrusia Alemania Polonia Rutas alternativas Como instrumento de presión, Minsk exhibe la posibilidad de interrumpir el suministro de gas por las tuberías que atraviesan su país en dirección hacia Polonia y Lituania. La respuesta de Rusia es que existen rutas alternativas, a través de Ucrania y de Letonia, que garantizarían el abastecimiento de Europa. Rusia, junto con Cuba, Venezuela, Irán y Corea del Norte, son los únicos aliados que tiene en el mundo el presidente bielorruso, Alexánder Lukashenko, el último dictador de Europa. El Kremlin dice tener la intención de incorporar Bielorrusia a la Federación Rusa a tenor del desarrollo de un acuerdo de unión firmado entre los dos estados ya en la década de los 90, pero son pocos los que ven que Moscú vaya a obte- Minsk es completamente dependiente del gas y la electricidad importados de Rusia. Se estima que en 2005 Bielorrusia consumió 20,5 miles de millones metros cúbicos de gas. El 99 por ciento era de procedencia rusa mediante la gestión de la empresa Gazprom, controlada mayoritariamente por el Estado ruso. Bielorrusia constituye la segunda vía posible de tránsito de futuras y masivas exportaciones de gas natural desde Rusia hacia Europa. La Unión Europea recibe gas ruso por Bielorrusia. La amenaza de Minsk supondría cortar el suministro a Polonia y Lituania, de la UE, aunque Moscú avisa que buscaría rutas alternativas como Ucrania y Letonia ner grandes ventajas de ello. Y es que Lukashenko no está mostrando tener mucha prisa en dejar de ser presidente de un país para pasar a convertirse en gobernador de una región de Rusia. Además, independientemente del grado de integración que se consiga entre los dos países, las tropas de avanzadilla que Moscú tiene desplegadas en Bielorrusia, una excelente plataforma de observación de los movimientos de la OTAN, es previsible que, en cualquier caso, continúen en donde están. Por eso, en el entorno del presidente Vladímir Putin son muchos los que creen que Rusia pierde más que gana regalando a Lukashenko el gas. Olmert ordena reanudar los ataques contra los milicianos que disparan cohetes HUGO MEDINA SERVICIO ESPECIAL JERUSALÉN- El primer ministro israelí, Ehud Olmert, ordenó ayer al ejército reanudar los ataques puntuales contra los milicianos que disparan cohetes Kasam contra Israel desde la franja de Gaza, aunque explicó que, por el momento, los militares van a salvaguardar el alto el fuego que entró en vigor el 26 de noviembre. La orden de Olmert llegó horas después de que el martes por la noche un cohete alcanzara la ciudad de Sderot causando heridas de consideración a dos adolescentes de 14 años. El cohete lo dispararon los hombres de la Yihad Islámica, que son unas milicias que no acataron la tregua de noviembre y que se han atribuido la mayoría de los aproximadamente 60 lanzamientos que este mes han caído en Israel. Un portavoz de la Yihad Islámica dijo que los cohetes son una respuesta a las incursiones militares que Israel lleva a cabo a diario en Cisjordania y que en diciembre han causado la muerte a una quincena de palestinos, la mayoría milicianos. Fuentes militares hebreas dijeron que el ejército está analizando algunos cohetes que han caído últimamente en las localidades del desierto del Neguev puesto que sospechan que los milicianos ha comenzado a utilizar un nuevo tipo de cohete más desarrollado, Burak que habrían fabricado con asesoramiento de oficiales de la Guardia de la Revolución iraní. os tertulianos están en contra. Repiten que ahorcar a Sadam Husein no arreglará nada y desatará una ola de violencia. Aunque todo es susceptible de empeorar, es difícil imaginar más terrorismo y más matanzas en Irak. En cualquier caso, no falta razón a quienes pontifican contra la ejecución del sátrapa alegando que no solucionará el embrollo. Basta echar mano de la estadística o mirar las páginas de sucesos de los diarios norteamericanos, japoneses o saudíes para comprobar que la pena máxima no evita que proliferen los asesinos siniestros y se cometan a crímenes espantosos. Tampoco la posibilidad de pasar años a la sombra hace que disminuyan los robos, las estafas, la violencia doméstica o los pelotazos inmobiliarios. Y nadie con dos dedos de frente propone suprimir las cárceles. Por mucho que aquí en España, políticos, profesores y periodistas apuesten por el carácter rehabilitador de las prisiones, es evidente que la pena tiene mucho de castigo. Si no fuera así, no tendría sentido meter en un calabozo a los caraduras de la Operación Malaya o a personajes como Mario Conde. Ahora piensen en Irak y en sus atribulados habitantes. En los kurdos, cuyos hijos llamaban bombas sin voz a aquellos proyectiles que caían sin apenas hacer ruido y dejaban un olor raro... a manzanas. Las casas, los utensilios y los árboles permanecían misteriosamente intactos, pero sobre el pavimento quedaban centenares de cadáveres monstruosamente hinchados, con baba verde en los labios, motas de sangre en los oídos y cuajarones en las aletas de la nariz. En los chiíes de Kerbala y Nayaf, a cuyos vástagos bajaron de los autobuses escolares, metieron a cientos en los fosos abiertos con bulldozers en los barrizales de Babilonia y enterraron vivos. En los miles que tuvieron que peregrinar hasta la puerta de la cárcel, con el ataúd a hombros, para recoger el cadáver torturado de un pariente y pagar de su bolsillo a los verdugos. A esos les importa un comino la rehabilitación de Sadam o la opinión de los europeos. Lo que reclaman es venganza. Quieren que se castigue al criminal.