Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
Miércoles 27 de Diciembre de 2006 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena 7. 28027 Madrid. Teléfono: 913399000. Publicidad: 902334556. Suscripciones: 901334554. Atención al cliente: 902334555 Diario ABC, S. L. Madrid 2006. Prohibida la reproducción total o parcial sin el permiso previo y expreso de la sociedad editora. Número 33.252. Depósito Legal: M- 13- 58. Apartado de Correos 43, Madrid Precios de ABC en el extranjero. Alemania: 2,05 Bélgica: 2,00 Estados Unidos: 2,50 USD. Francia: 2,05 Irlanda: 2,10 Italia: 1,75 Holanda: 2,00 Portugal: 1,35 Reino Unido: 1,20 LE. Suiza: 3.40 CHF. Marruecos. 16 Dh. Real reprimenda televisada El Rey Alberto II de Bélgica aprovechó el tradicional discurso navideño en televisión para reprender, aunque sin nombrarlo, a su hijo Laurent, envuelto, al parecer, en un presunto caso de corrupción MANUEL DE LA FUENTE menudo, los tradicionales discursos televisados navideños de los Jefes de Estado esconden arcanos cuyo significado se escapa al común de los ciudadanos. Mensajes en clave, casi como los de los codificadores navajos, que tan sólo un puñado de elegidos, entre ellos los verdaderos destinatarios, son capaces de desvelar. Resumiendo, que a buen entendedor pocas palabras bastan. Sin embargo, en esta ocasión el mensaje ha sido alto y claro, meridianamente claro. Eso es, al menos, lo que manifestaba unánimente la Prensa belga ayer, tras la que parece una reprimenda televisada del Rey Alberto II dirigida a su hijo menor, Laurent. Pero antes de meternos en presuntas harinas de corruptelas, conviene saber que Laurent, de 43 años, cobra una dotación anual oficial de las arcas del Estado que ronda los 290.000 euros, y que antes de la charla paterna ya había sido criticado por lo elevado de sus gastos. Incluso, como cualquier otro asiduo de las portadas de la Prensa rosa, en el pasado mes de junio se vio obligado a anular la venta exclusiva a una revista de las fotos de sus hijos gemelos recién nacidos, Nicolas y Aymeric, por las que pretendía cobrar 15.000 euros. No obstante, el motivo del tirón de orejas que le ha aplicado el Rey de los belgas a su hijo va más allá. Se trata de un presunto caso de corrupción en el que se habría visto involucrado el Príncipe (probablemente sin saberlo, según la fiscalía) y en el que se han distraído 2,1 millones de euros procedentes de las cuentas de la Marina, un caso en el que uno de los oficiales acusados ha implicado al Príncipe como presunto cómplice. DESDE MI BUHARDILLA Laura Campmany LA INOCENTADA ABLABA Edurne Uriarte, en su columna de ayer, del montaje periodístico emitido hace días por una televisión belga en el que se recreaba con pasmosa verosimilitud la secesión de Flandes. Según el ficticio reportaje, los flamencos del Norte, que ya dijo Jacques Brel que no sonríen cuando bailan, acababan de proclamar la independencia. No de un pueblo invasor, sino de sus hermanos valones, con los que al parecer el chocolate, tan dulce en otros tiempos y otros congos, hoy prefieren tomárselo de espaldas. Los hábiles realizadores del programa, émulos de Orson Welles, consiguieron escenificar el simulacro con indudable maestría. El rey había tenido que abandonar el país. Un avión aterrizaba en Charleroi porque el aeropuerto de la capital, situado en zona flamenca, le denegaba el permiso. Las tropas tomaban las carreteras. Hasta ahí la realidad virtual. Que en la otra, la de carne y hueso, se tradujo en un colapso telefónico, equipajes de urgencia, desplazamientos intempestivos y creo que algún amago de infarto. Bonita, y prematura, inocentada. En Bélgica, al día siguiente, no se hablaba de otra cosa. En los kioscos, entre vecinos, en las peluquerías... Para ser una broma, la gente la encontraba un peu trop lourde Porque se parecía sospechosamente a un futuro posible en el que la identidad de muchos, la riqueza de algunos y el bienestar de todos se vendría abajo como un castillo de encaje. Y Bruselas, la ciudad bilingüe y compartida, ejemplo de internacionalidad y concordia, se convertiría en un campo de minas. Uno más en el mundo, otro pie sin cabeza. Reírse es una forma de salvarse, pero no están los hornos para bromas pesadas. H A El Rey Alberto II en el momento de dirigirse a los belgas y a su hijo Laurent Por supuesto, el Rey Alberto no mencionó el nombre de su hijo, pero sí se expresó en términos (más que términos parecían dardos envenenados) bastante duros y que parecían directamente dirigidos al propio Laurent y, por extensión, a los numerosos políticos envueltos en escándalos económicos en los últimos meses. Porque no cabe duda de que las frases del Rey Alberto II tienen bastante más enjundia que un plato de coles, aunque sean de las de Bruselas, evidentemente, y que se resumen en POOL una frase tan real como lapidaria: Ninguna persona está por encima de la ley y la justicia debe poder hacer su trabajo con toda independencia entre otras suculentas y televisivas garrapiñadas dialécticas. La Prensa no ha hecho oídos sordos al discurso y ha puesto sus puntos sobre las íes, como Le Soir que desde luego lo tuvo claro: El Rey lo ha dicho: Laurent tendrá que reembolsar Parece evidente que el Príncipe se ha quedado sin aguinaldo, sin presunto aguinaldo.