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84 CIENCIAyFUTURO MIÉRCOLES 27 s 12 s 2006 ABC La misma variación genética que favorece la longevidad mejora también la memoria Un estudio demuestra que las personas longevas que poseen la variación tienen un rendimiento cerebral superior ABC MADRID. La misma variación genética que favorece la longevidad y que ayuda a las personas a superar los noventa años de vida también protege su memoria, su capacidad de pensar y de aprender información nueva, según un estudio del Colegio Albert Einstein de Medicina de Nueva York (Estados Unidos) que se publica en la revista Neurology Según las estadísticas, aproximadamente una de cada 10. 000 personas de la población general consigue vivir hasta la edad de 100 años. La variante genética altera las partículas de colesterol en la sangre, haciendo que se vuelvan más grandes de lo normal. Los investigadores creen que las partículas más pequeñas pueden adherirse más fácilmente a las paredes de los vasos sanguíneos, lo que conduce a una acumulación de grasas que puede llegar a causar ataques cardiacos e ictus. El estudio examinó a 158 personas de Ashkenazi, o de Europa del Este, descendientes de judíos que tenían 95 años o más. Aquellos que tenían la variante genética eran dos veces más propensos a tener un funcionamiento cerebral bueno en comparación con aquellos que no tenían la variante. Su rendimiento en los test de memoria y concentración a los que fueron sometidos fue también muy superior. Además, las mismas pruebas en personas que habían superado los cien años de vida no solo confirmaban, sino que aumentaban estos resultados: los que poseían el gen mostaban un rendimiento hasta tres veces superior a otras personas mucho más jóvenes (de cerca de setenta años) pero que no poseían la variación. Los investigadores también validaron sus descubrimientos en un grupo de 124 judíos Ashkenazi, que tenían entre 75 y 85 años y descubrieron resultados similares. Rendimiento hasta tres veces mayor El estudio examinó a 158 personas longevas de Europa del Este que descendían de judíos y a otros 124 judíos que tenían entre 75 y 85 años. Las personas que tenían la variante genética que favorece la longevidad tenían un rendimiento en los test de memoria y concentración dos veces superior a aquellas que no tenían la variante. Las mismas pruebas en ancianos con cien años de vida mostraban un rendimiento hasta tres veces superior al que tenían personas de setenta años sin la variante Las razones de la longevidad Según Nir Barzilai, autor principal del estudio, es posible que esta variante genética también sea capaz de proteger contra el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer El investigador señaló que muchos estudios han identificado factores de riesgo que están íntimamente relacionados con el desarrollo de enfermedades asociadas a la edad. Barzilai señala que se han Waldo McBurney, de 104 años, el trabajador más viejo de América AP realizado pocos estudios para identificar las razones de la longevidad en algunas personas muy ancianas, y por qué no desarrollan la enfermedad. Esperamos que el estudio de estos centenarios nos ayude a entender qué factores disminuyen su riesgo de enfermedades que afectan a la población general y a la de menor edad. Nuestros resultados suponen un paso más para la comprensión del papel que los genes juegan en la longevidad Según el investigador, en la actualidad trabajan para desarrollar fármacos que puedan imitar el efecto de esta variante genética. Los investigadores creen que la misma variante podría ser capaz de proteger contra la enfermedad de Alzheimer La pérdida de ozono afecta a la Antártida mucho más gravemente que al Ártico ABC. MADRID. Un análisis comparativo de la destrucción del ozono en los polos muestra que la Antártida está experimentando las pérdidas más graves. Las conclusiones del estudio, realizado por la Administración Atmosférica y Oceánica Nacional en Boulder (Estados Unidos) se publican en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) Los científicos compararon décadas de datos de ozono del Ártico y la Antártida para determinar si se había patrones similares de pérdida de ozono. Los investigadores analizaron las medidas de ozono tomadas en diversas estaciones de investigación polar, incluyendo las medidas locales de ozono tomadas con globos y registros a largo plazo en el suelo de la columna total de ozono. Las medidas llegaban hasta los 50 años de antigüedad en algunas de las zonas estudiadas. En ambas regiones, la pérdida de ozono se mostró más elevada al final del invierno. Las pérdidas más grandes se producían cuando las temperaturas de la primavera eran más frías. En la Antártida, la destrucción de ozono local en algunas altitudes frecuentemente excedía al 90 por ciento y a menudo alcanzaba el 99 por ciento durante el invierno. En el Ártico, sin embargo, la pérdida de ozono fue mucho menos grave, con agujeros que sólo alcanzaban el 70 por ciento en los casos más graves y, generalmente, incluso mucho menores que este porcentaje. Estado del agujero de ozono en la Antártida el pasado mes de octubre NASA