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ABC MIÉRCOLES 27- -12- -2006 Ajedrez y política dejan su sello en Berlín sobre los rescoldos de la Guerra Fría 77 Los trabajadores del Reina Sofía, aún sin paga de Navidad Varios empleados del Museo ya se han quejado a la Gerencia por la falta de la nómina de diciembre y la extraordinaria JESÚS GARCÍA CALERO MADRID. Es un cuento triste para esta Navidad y quienes lo relatan son los trabajadores del Museo Reina Sofía (CARS) El Centro de Arte para el que, entre otros, el Ministerio de Cultura está elaborando un código de buenas prácticas no es capaz ni siquiera de tener contentos a sus trabajadores en lo que respecta a la nómina. Indignados narradores por obligación, algunos trabajadores laborales han confirmado a ABC que la maquinaria burocrática del Reina Sofía ha colapsado este mes. Tradicionalmente, según relatan, reciben un único pago con la nómina de diciembre más la paga extraordinaria que, como a tantos asalariados, les corresponde por Navidad. La falta de pago, teniendo en cuenta los gastos propios de estas fechas tan señaladas, tiene muy disgustados a los empleados, porque además, aseguran, nunca se había realizado más tarde del 22 de diciembre. Todos ansían cobrar y esperan hacerlo en los próximos días. Por lo que cuentan, ha bastado que la Gerencia haya tenido que solventar el pago de unos atrasos para que el resto se haya dejado sin atender en tiempo y plazo. Los trabajadores están realmente disgustados, sobre todo porque a muchos de ellos, en la amortización de los atrasos, les correspondía poco más de un centenar de euros. Y eso en mitad de unas fiestas en las que el tradicional intercambio de regalos familiares y entre amigos acaba dejando tocada más de una cuenta corriente. Otros han tenido más suerte- -si puede hablarse de suerte entre las víctimas de este desaguisado museístico- -y han podido cobrar más de mil euros de atrasos, que correspondían a los dos últimos ejercicios. Para más inri, en 2006 han tenido que atender a un 15 por ciento más de visitantes, en parte por el éxito de la exposición dedicada a Picasso. Es triste. En el Reina Sofía llueve otra vez sobre mojado. Sigue la crisis bajo la dirección de Ana Martínez de Aguilar. Ni las repetidas goteras que han puesto en peligro obras y libros valiosos, ni la rebelión de los trabajadores y del mundo del arte por la política del museo, ni siquiera los fallos de seguridad que acabaron con el robo de un ordenador el pasado 14 de diciembre, han bastado para dar un golpe de timón en el CARS. Lo ocurrido ahora con la paga extraordinaria de Navidad apunta a que el colapso del museo alcanza a la estructura burocrática. Martínez de Aguilar ha quemado ya a cuatro subdirectores- gerentes. La polémica directora del CARS destituyó primero a Mercedes Morales, a quien sustituiría Luis Jiménez- Clavería. Con él mantuvo una más que tirante relación que acabó con su salida del museo y el nombramiento de Fernando Sánchez Pintado. Pero con él tampoco pudo convivir en armonía y terminó dejando el CARS a mediados del pasado octubre. Desde entonces, la Gerencia ha estado bajo responsabilidad de Carmen Arias, que trabajaba a las órdenes de Sánchez Pintado. Hay que recordar que el departamento de Gerencia ha duplicado su personal en la última etapa. Pero también se dice que Ana Martínez de Aguilar retrasa mucho el papeleo del museo, porque no delega. El correo se acumula a las puertas del despacho, en carritos que, a demanda, ella pide para ir sacando adelante los asuntos pendientes, los más urgentes. El Museo se explica Desde el Museo se confirma el retraso y se explica que nada tiene que ver con pagos pendientes; que la culpa es del preceptivo Informe Fiscalizador de la Intervención General del Estado, sin el cual no se puede enviar la nómina. Son frías palabras técnicas que difícilmente consolarán a los trabajadores afectados. Parece ser que este informe no llegó hasta el viernes, y de ahí el retraso, según ha explicado la gerente a los trabajadores en una circular. Pero se subraya en todo caso que, hasta fin de mes, el CARS está dentro del límite legal para el pago. Legal sí, pero a más de uno le han amargado el turrón. AP año 1324 antes de Cristo, fue descubierta en 1922 en el Valle de los Reyes por el egiptólogo británico Howard Carter. La idea de un maleficio pronto se extendió cuando se produjeron las inesperadas muertes de varios miembros de su equipo, entre ellas la de su benefactor Lord Carnarvon. La negativa de las autoridades de El Cairo a compartir espacio con un casino contrasta con el hecho de que las referencias escritas relativas al juego proceden del antiguo Egipto, fechadas en el año 1500 antes de Cristo. Además, excavaciones en Tebas han sacado a la luz lo que parecen ser uno dados. De todas formas, el juego estaba penalizado con trabajos forzados en esa vieja civilización. Más información: www. millennium- dome. co. uk La leyenda de un maleficio que se abatió sobre Howard Carter y Lord Carnarvon J. G. CALERO MADRID. El 4 de noviembre de 1922, el arqueólogo británico Howard Carter y su mentor, Lord Carnarvon, entraron en la tumba de Tutankamon en el Valle de los Reyes (tumba KV 62) Eran los primeros hombres en pisarla en 3.000 años. Su fama por la riqueza del descubrimiento dio paso a la leyenda de la maldición. En parte, impulsada porque Lord Carnarvon moría repentinamente el 5 de abril siguiente, en el hospital de El Cairo, (1: 55 de la madrugada, coincidiendo con un apagón en la ciudad) Cuentan, además, que a esa misma hora, en su domicilio inglés, su perro dio un gran aullido y cayó fulminado. Carter moriría, sin embargo, años después, aunque alimentando igualmente la leyenda. Siguiendo sus indicaciones, habían extraído la momia de su sarcófago, separando los brazos y las piernas del faraón, seccionado la cabeza y el tronco, para poder extraer las joyas que lo adornaban, soldadas con las resinas del embalsamamiento. La dorada máscara había sido extraída con cuchillos calientes. Los trabajadores del CARS atendieron en 2006 a un 15 más de visitantes que en 2005 CHEMA BARROSO