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56 AGENDA www. abc. es agenda Tribuna MIÉRCOLES 27- -12- -2006 ABC Jorge de Arco Escritor ESA L L Esta decimotercera letra del abecedario español y décima de sus consonantes, viene acompañándome con lírica lealtad desde mis primeras liturgias literarias ÁBIL, libertina y lisonjera, esta decimotercera letra del abecedario español y décima de sus consonantes, viene acompañándome con lírica lealtad desde mis primeras liturgias literarias. Nunca imaginé que una construcción tan sencilla- -sólo once componentes- -y de tan fácil dicción- -sinalefa incluida- fuera a generar tanto embrollo a lo largo y ancho de estos mis años al pie de las letras. Si me decido a relatarlo, tal vez sea, para intentar liberarme con ligereza de esta lid con la que diariamente lidio. eniendo en cuenta que la lengua española tiende a economizar sus registros- cansao por cansado an cá abuela por en casa de la abuela -me resulta aún más sorprendente ese lastimero alargamiento que sufre mi nombre cuando tan a menudo se troca en Jorge del Arco Musicalidad, apasionado romance entre vocal y consonante, falta de atención, tácita sugerencia que me mueva a un definitivo cambio... éstas, y otras muchas razones, han des- T filado por mi mente como posibles causas de estos cotidianos errores. -Antes, aunque con menos insistencia, me persiguió la s lo que aumentaba mis expectativas como posible y futuro torero grande de Andalucía, Jorge de Arcos Hace un par de días, el cartero me trajo a casa en paquete certificado una bella antología de W. H. Auden, Canción de cuna Al abrir la puerta, y mientras leía en dicho paquete mi nombre, me inquirió: ¿Es usted Jorge del Arco? El mismo, pero sin l le contesté Ah, pues es verdad, aquí dice de Arco pero es que del suena mejor Eureka me dije para mis adentros, por fin alguien me da una pista Esa misma tarde, un amigo escritor me llamó desde las Islas Baleares para solicitarme una colaboración en los pliegos literarios que dirige. Al contestar el teléfono, escuché: ¿Jorge del Arco? Casi sí, soy de Arco respondí Y qué más da, del Arco que de Arco espetó a bote pronto. Fantástico reflexioné más tarde, en un solo día, dos nuevas evidencias que me ayu- dan a resolver un enigma de varios años E n cartas, correos electrónicos, invitaciones para presentaciones o lecturas, antologías poéticas, en círculos docentes, ámbitos fiscales, he ido tropezando de forma incesante con esa l que como látigo lingüístico y latazo lustral, me custodia y me guarda con ilógica fidelidad. (En una carpeta, guardo muchos ejemplos de lo comentado, como prueba irrefutable de este lingual litigio. Cuando comencé a dirigir, hace ahora tres años, la revista poética Piedra del Molino creí ver la luz al darme cuenta de que aquel del colmaría las ansias de las gentes. Y de esta letra que representa un sonido de articulación ápico- alveolar, lateral, fricativa y sonora tal y como reza el DRAE. Doy mi palabra de poeta: mi gozo en un pozo. Y de esto, sí que no he conseguido aún ni una sola explicación. Ahora, más que nunca, soy Jorge del Arco, director de Piedra de Molino Es más, en un correo electrónico que guardo con celo por ser casi insuperable, una joven poetisa andaluza- -que colaboraba en el último número editado hasta la fecha- me agradecía el envío con estas palabras: Por fin me llegó Arco de Molino Me ha encantado la presentación y la calidad de los poemas. Muchas gracias. Un saludo y felicidades Al fin, la fusión de hombre, piedra y revista en un mismo tiempo y espacio. A pesar de las veladas incitaciones al cambio, prometo seguir luchando para salir de este luengo laberinto y atajar, de una vez por todas, tan lacrimosos lapsus. Y ojalá, que este lúdico lamento que hago público, sirva también, para alejar de mí esta l lacertosa y lenguaraz. Lola Santiago Escritora MIGUEL SUEÑA... M Y sueña con más poemas, y es un Viento del pueblo y El hombre acecha y llega el Cancionero y Romancero de Ausencias... y siente un escalofrío de nuevo IGUEL Hernández ríe, acotado por la sombra de un limonero, sueña, bajo los azahares del naranjo en flor. Está en la huerta, ha bajado a ella tras guardar sus cabras y sueña en un futuro cercano, su alma de poeta, sueña... Ya se perfilan los sones de sus poemas por el horizonte, antes de dormir por un instante de siglos la siesta. Sí, le salen al paso, con títulos que parirá más tarde: Perito en lunas primer libro. Tan conceptista, tan gongorino, tan lleno de metáforas, tan suyo, como esa gota de agua que corre y sin más se difumina. Ya se perfilan esas 42 octavas con el título general de Poliedros Gota: segundo de agua, desemboca, de la cueva, llovida ya, en el viento: se reanuda en su origen por la roca, igual que una chumbera de momento. Cojo la ubre fruncida, y a mi boca su vida, que otra mata aun muerta, siento venir, tras los renglones evasivos de la lluvia, ya puntos suspensivos Sabe que leerá a Calderón: su obra dramática, sus grandes autos, le deslumbrarán por su contenido, por su simbología exacta, por su pureza ascética y conceptual, que le llevarán a escribir: Quién te ha visto y quién te ve El rapaz cie- rra los ojos mas no duerme, piensa en tantos poemas que irá dejando por aquí, y por allá, desparramados aun antes de su incierta y fría muerte, cuando las ansias de ola de la juventud están aún repletas y el mar sea sólo un quejido. Ah, el tema del mar, su mar garcilasista, Mediterráneo: Las veletas están desconcertadas: ¡no funcionan los vientos ni menores! Tan aliado el mar. Tan aseadas las anforillas de los ruiseñores. En los huertos loritos, a bandadas, se abstienen de girar mundos mejores. No hila la palma, arácnido confuso: ¡se embebeció en la luz, en alto el huso! uego llegarían los Poemas Religiosos con manifiesta influencia renacentista y de San Juan de la Cruz, y reza, mas un escalofrío le espabila, planea sobre él, le hace abrir los ojos y, de repente, ve allí en el sendero que da a la huerta, a su gran y único amor: Josefina Manresa, despertándole a un mundo nuevo de emociones distintas y de erotismo perfilado con bellas aristas, en una pasión que le durará toda su corta vida de 31 años... Josefina, su novia morena, su futura mujer... Ya está dibujando estas vivencias amoro- L sas en el aire primaveral con un trazo, y los ecos de Neruda y Aleixandre, de Quevedo, le acompañan en El rayo que no cesa en lo que será su segundo poemario, sí, escribe con pinceles de aire sus sonetos y, como sin querer, el número 25, se le descuelga por el seno de la amada en la tormenta furiosa y dolorida del poeta: Al derramar tu voz su mansedumbre de miel bocal, y al puro bamboleo, en mis terrestres manos el deseo sus rosas pone al fuego de costumbre. Exasperado llego hasta la cumbre de tu pecho de isla, y lo rodeo de un ambicioso mar y un pataleo de exasperados pétalos de lumbre. Pero tú te defiendes con murallas de mis alteraciones codiciosas de sumergirte en tierras y océanos. Por piedra pura, indiferente, callas: callar de piedra, que otras y otras rosas me pones y me pones en las manos sueña con más poemas, y es un Viento del pueblo y El hombre acecha y llega el Cancionero y Romancero de Ausencias... y siente un escalofrío de nuevo, la tarde se ha puesto cárdena, en una cárcel cualquiera comido por la fiebre y la tuberculosis y con el dolor de un hijo muerto, aunque le nazca otro, escribe sus últimos poemas, Miguel Hernández, su hermano mayor, él dentro de unos años; su cara ha quedado impresa para la inmortalidad en un dibujo de su amigo y compañero de celda: Antonio Buero Vallejo, que le sobrevivirá. Y Josefina, su amada. Y al fondo su querida Orihuela. Todo queda ya lejos en su memoria, memoria de un vivo muerto que le precederá por siempre en las nubes caóticas de otro muerto amigo: Ramón Sijé. Y su Elegía que, como joya de la literatura que es, ha dado ya la vuelta al mundo. Como las Nanas de la cebolla ...Tu risa me hace libre, me pone alas. Soledades me quita, cárcel me arranca. Boca que vuela, corazón que en tus labios relampaguea... a tarde le despeina la frente al niño, con un mal viento de poniente, y la guerra civil, estúpida y malsana, comiéndole los tuétanos, arañándole de sed el alma. Coro de ángeles para un niño yuntero, mas ante el trepidar del caos llega la calma, incluso una nueva esperanza, tal vez- ¿por qué no decirlo? el cerrarse las viejas heridas, tal vez, aunque sea otro sueño más: la reconciliación de las dos Españas. Así, su voz, al final, en Eterna Sombra Soy una abierta ventana que escucha, por donde ver tenebrosa la vida. Pero hay un rayo de sol en la lucha que siempre deja la sombra vencida L Y