Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
50 MADRID MIÉRCOLES 27 s 12 s 2006 ABC AL DÍA SE DICE, SE COMENTA Las relaciones, personales, entre los diputados del PP y PSOE en la Asamblea de Madrid empeoran por momentos. Las continuas descalificaciones entre un grupo y otro han alcanzado un nivel de difícil superación. La última es el cruce verbal entre Eduardo Sánchez Gatell (PSOE) y Colomán Trabado (PP) con un presunto cállate la boca, que te voy a meter una... Algunos diputados de los dos partidos están intentando calmar la situación, presionando a sus portavoces, Antonio Beteta y Rafael Simancas para que atemperen sus declaraciones pese a estar a cinco meses de las elecciones. CARTAS DE LOS LECTORES Pueden dirigir sus cartas a ABC: Por correo: C Juan Ignacio Luca de Tena 7. 28027 Madrid Por fax: 913 203 356. Por correo electrónico: cartas abc. es ABC se reserva el derecho de extractar o reducir los textos de las cartas cuyas dimensiones sobrepase el espacio destinado a ellas. Manuel María Meseguer EL 50550 unca antes había sido tan previsor, pero no se cumplen 50 años un 22 de diciembre todos los días. Así que intentó reservar habitación y mesa en el Ritz y quedó desolado al comprobar que todo estaba completo. ¿Ocupado un hotel en Nochebuena, la noche más familiar del año? Lo que les digo. Trató de comprar caviar beluga a un distribuidor para compartir con los amigos, pero fue informado de que los dos kilos requeridos no le llegarían antes de Reyes, tampoco esa noche los amigos iban a estar disponibles. Consternado, trató de reservar estancia en Isla Mauricio o las Maldivas, que dicen que quedan cerca, pero no halló los destinos en las ofertas de la agencia de viajes, donde le advirtieron de pasada que Air Madrid había suspendido sus vuelos, aunque tampoco volaba a tales paraísos. Descartó las sábanas de raso y el colchón de agua que le habían aconsejado sus amigos más viajados y vividores porque con el raso se resbalaba, el colchón le mareaba y tampoco tenía pareja para compartir semejante momento. No le importaba haber gastado todos sus ahorros hasta el último céntimo en el número 50550 que una pitonisa le había asegurado que iba a resultar bendecido con el premio gordo Bastante tenía con imaginar en qué podía invertir el dineral que le iba a corresponder. Un piso y un coche de lujo, por supuesto; quizás también una villa en un exclusivo golf resort algún yate y viajes de placer a Punta Cana, Cancún y las Maldivas; algún safari por añadidura ¿no? Quizás se casara con una rusa rubia y guapa. Le agobiaba la manera de colocar su fortuna aunque decidió que su primera medida sería contratar a un experto en diversificar caudales. El desastre de la lotería- -ni un maldito reintegro, mientras en Soria bebían cava a espuertas- -le sumió en un profundo estupor durante 48 horas. El día de Navidad tomó el metro hasta Ópera, callejeó por el barrio, se sentó en una terraza frente al Palacio Real y, bañado por el amarillo sol del invierno madrileño, pidió un gin tonic Un verdadero lujo, según aseguraría después. N En la Presidencia de la Comunidad de Madrid han sonreído ante la última idea del PSOE: trasladar a Bruselas el debate sobre la recarga de acuíferos con el agua de los embalses. Muchos todavía recuerdan en qué quedó el último viaje de Simancas al Parlamento Europeo: dos días acosado por el caso Ciempozuelos El Canal de Isabel II y el paisaje La conversión de un céntrico solar en unas instalaciones de ocio y deporte sobre los depósitos del Canal de Isabel II de la calle Islas Filipinas y adyacentes supone un formidable impulso a las dotaciones comuni- tarias del barrio, gracias a los responsables de esa ejemplar y centenaria institución madrileña. Sin embargo, en el proyecto han olvidado el paisaje, elemento fundamental en este tipo de infraestructuras. En Japón, donde abundan instalaciones similares, las torretas que soportan la red del campo de golf son fantásticos árboles de metal y plástico que enmascaran la malla entre sus ramas y sustituyen con ventaja al bosque de antenas en el que, por desgracia, se ha convertido en este caso el horizonte de Islas Filipinas cuando se mira hacia el Paseo de la Reina Victoria. No estaría de más que los autores del plan corrigiesen este aspecto y los políticos rectificasen con su decisión lo que, a todas luces, constituye un generoso regalo a los madrileños. Jorge del Corral. Madrid Mayor limpieza en los autobuses Los autobuses urbanos cada vez están más sucios. Creo que se mezcla la escasa educación de muchos usuarios, por llamarles de alguna forma, con la poca energía que en su limpieza muestran los operarios de la Empresa Municipal del Transporte. Cada vez hay más autobuses con las tapicerías rotas o demasiado sucias. Ruego a la Empresa Municipal del Transporte o al Ayuntamiento de Madrid que renueven, al menos, buena parte de las tapicerías. Luisa Cabo. Madrid CHEMA BARROSO Dos años lleva abandonado este vehículo en la calle Pedrezuela, cerca de la Avenida Daroca, en la capital. Los vecinos aseguran haber llamado unas cuantas veces a diferentes responsables municipales para que retiren el coche de la calle, al haberse convertido en un foco de suciedad y molestar a los viandantes, sin que todavía encuentren respuesta. Manuel de la Fuente A LA PUERTA DEL SÚPER L a pesadilla sabatina de ir a la compra, cuando las venerables ancianas dejan de ser venerables en cuanto ven a la cajera del híper y se convierten en fieras peligudamente corrupias, tiene, desde hace algunas semanas, una hermosa, profunda y humana compensación: ver la sonrisa, la generosa sonrisa del negro, del subsahariano, que dirían los más políticamente correctos. Es un breve pero extrañamente intenso encuentro sema- nal. Un encuentro en la cumbre entre dos seres humanos de distintas latitudes, de distintos sueños y de distintas creencias, un encuentro en la cumbre de apenas un par de minutos, y un torrente de gestos y de guiños. Él, en la puerta del súper del barrio con sus gastados y requetegastados ejemplares de La Farola bajo el brazo, que mucho más parecen una ingenua excusa en busca de la compasión navideña de sus congéneres si fuese para comer... las limosnas no arreglan el problema... para qué vendrán que otra cosa, porque lo que él vende, con lo que única, pacífica y dulcemente trafica es con ésa sobredosis de esperanza que brota espontánea y a raudales desde lo más profundo de sus ojos, memorias de África que rebosan, sábado tras sábado, en sus pupilas tropicales. Él, cuyo nombre desconozco (prometo dárselo a conocer a ustedes en fechas próximas, cuando los encuentros y la comprensión lo permitan) y cuyas manos aprieto cada fin de semana con mayor confianza, con mayor seguridad, con mucho más calor. Él, venido de quién sabe dónde. Él, que dice con su voz profunda como las fuentes del Nilo: Gracias, papi Él, que busca un trabajo digno y que en estas fechas adorna su cabeza con un coloradísimo gorro de Papá Nöel, como esos legionarios nuestros del Líbano. Él, que ocupa el lugar de otro compañero quién sabe si de cayuco, quién sabe si de casa de asilo o acogida, que ya encontró ese trabajo y que otro sábado, hace unos meses, me lo dijo a la puerta del mismo súper, mientras desparramaba su gratitud con todos los vecinos que hasta entonces le habían ayudado: Gracias a todos, soy muy feliz decía, mientras acariciaba un teléfono móvil recién comprado y con el que a buen seguro habló largo, muy largo, y tendido, muy tendido, con su familia, allá a lo lejos, bajo el sol de Senegal. Él, a la puerta del súper, y yo con el carro de la compra. De hombre a hombre. Mirándonos a los ojos, como es debido. Confieso que en esta modesta transacción soy yo él que siempre sale ganando. Por un apretón de manos, alguna moneda, unos sandwiches y una tableta de chocolate, él me regala (o por lo menos, me vende muy barato) algo que cada vez escasea más por nuestras calles (por lo menos por las de mi barrio) su risa, su eterna sonrisa de todos los sábados, su risa que es para mí, nerudianamente hablando, la repentina ola de plata que le nace. risa que será para mis manos como una espada fresca. Su risa que abre para mí todas las puertas de la vida La vida de un apacible, casi manso y moderadamente satisfecho, ciudadano de Occidente.