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78 CULTURAyESPECTÁCULOS MARTES 26 s 12 s 2006 ABC El centro de Lisboa cede por falta de agua del subsuelo Algunos edificios históricos están perdiendo altura por la sequedad del nivel freático y muchos inmuebles se han agrietado s El barrio fue construido sobre los escombros del terremoto de 1755 TEXTO Y FOTO BELÉN RODRIGO CORRESPONSAL LISBOA. ¿Qué pensaría el marqués de Pombal, ilustre primer ministro portugués del siglo XVIII, si saliese de su tumba y viese el estado de su querida Baixa lisboeta? La zona pombalina, que hace honor a su nombre, fue diseñada por el que ha sido uno de los políticos más significativos de la historia lusa, para recuperar la capital portuguesa tras sufrir un intenso terremoto en 1755. Un cuarto de siglo después, las casas pombalinas están cediendo en altura, hay riesgo de que los sustratos romanos se pulvericen y, de forma continua, se parten las tuberías de los edificios. La falta de humedad bajo tierra está causando un daño irremediable a la ciudad de las siete colinas, un hecho que parece pasar inadvertido a quienes tienen su control. Efecto Venecia La falta de humedad bajo tierra está causando un daño irremediable a la ciudad de las siete colinas Los sustratos con ruinas romanas se pulverizan porque el suelo se seca y cede Hay muchos edificios llenos de grietas que se abandonan, por lo que el barrio pierde toda actividad con el cierre de los comercios Uno de los efectos visibles es la rotura continua de las tuberías de los edificios La construcción de aparcamientos y el metro agravarán la situación muy rápidamente Todos los proyectos para recuperar la Baixa se han olvidado del problema de la circulación del agua Casas abandonadas Un paseo por el Rocío, Rua Augusta o la Plaza del Comercio es uno de los grandes atractivos de la capital portuguesa. Para quien anda por estos lugares llama la atención el abandono de muchas de las casas, el mal estado de las mismas y la falta de vida a partir de las siete de la tarde, hora de cierre de los comercios. La que fuera la parte esencial de la ciudad, a donde llegaban los grandes señores con sus barcos cargados de especies y piedras preciosas procedentes de la India primero y de Brasil después, es hoy motivo de preocupación por varias razones. La principal, y la que peores consecuencias puede traer, es el problema del agua. Gonzalo Ribeiro Telles, pionero de la arquitectura ambiental en Portugal, lanza un grito para alertar acerca de esta situación: los sustratos se encuentran secos y la falta de humedad está provocando que los edificios vayan cediendo en altura. Puede parecer contradictorio, al tratarse de una ciudad ubicada junto al mar, pero el lodo que se encuentra en los sustratos ha absorbido todo el agua que corría por la ciudad La Baixa pombalina fue construida sobre los escombros de la Lisboa que se evaporó con el terremoto. Esta falta de agua provoca que los espacios que existen entre las ruinas vayan desapareciendo, hay una comprensión de espacio y los edificios van cediendo para abajo Uno de los efectos inmediatos, que sufren muchos lisboetas, es el de la rotura de las tuberías. Estos movimientos de las estructuras de los edificios, al ceder, provocan muchas averías, especialmente las tuberías aclara el arquitecto. Además en las pri- Una vista del barrio lisboeta de la Baixa meras capas del subsuelo se encuentran todavía hoy ruinas romanas, en piedra, que sin humedad se convierten en polvo Se puede comprobar perfectamente en el edificio del Banco de Portugal, que está cediendo, y existe una gran preocupación al respecto Avisa sobre la urgencia de elaborar un nuevo plan de ordenamiento urbanístico que debía haber sido renovado, por ley, en 2004. En Lisboa, como ocurre en muchas otras ciudades, los políticos actúan en función de las siguientes elecciones y nunca ha habido posibilidad de incorporar una estrategia y un plan para salvar la ciudad Todos los proyectos que aparecen para recuperar la Baixa se olvidan del problema de la circulación del agua. Tanto que hasta incluyen construcciones nuevas que empeoran la situación. Si se construyen todos los estacionamientos que están previstos en la Avenida da Liberdade, este problema va a agravarse muy rápidamente Debería de ser prioritario la elaboración de un plan de ordenamiento urbanístico que contemplase esta problemática, así como encontrar un equilibrio entre el agua de la lluvia y el agua dulce de los valles. Además está otro problema añadido, el de la estación de metro que se empezó a construir hace años, junto a la desembocadura del río y que ha tenido que ser continuamente interrumpido por la dudas sobre su viabilidad. La cuestión es saber si los movimientos del mar, inconstantes y difíciles de prever, pueden provocar un derrumbamiento de los diques. Y por si fuera poco, acaban por impedir el paso de la poca agua que se infiltraba por el suelo. Ribeiro Telles, la voz de la experiencia B. R. LISBOA. Gonzalo Ribeiro Telles es toda una referencia en el mundo arquitectónico luso y a sus 84 años sigue siendo una de las voces críticas de la sociedad portuguesa. Desempeñó el cargo de ministro de Estado y de Calidad de Vida en el VIII Gobierno constitucional liderado por Francisco Pinto Balsemão, entre los años 1981 y 1983. Profesor catedrático desde 1976, es pionero en la Arquitectura ambiental en Portugal. Entre sus obras destacan los jardines de la Fundación Gulbenkian, proyecto con el cual recibió el premio Valmor de 1975, máximo galardón de la arquitectura portuguesa. Ribeiro Telles es también autor del Plan Verde de Lisboa, de 1997, el último plan urbanístico de la capital lusa que por ley necesita ser revisado y renovado cada diez años. El arquitecto portugués considera que en Lisboa no se tiene conciencia de la grave situación de la Baixa y no entiende que la sociedad y principalmente los medios de comunicación lusos, pasen de lado ante este problema.