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50 MADRID MARTES 26 s 12 s 2006 ABC Navidades lejos de casa y los suyos Son las fiestas más familiares del año, que, sin embargo, miles de inmigrantes se ven obligados a pasar lejos de su tierra y de los suyos. A pesar de la nostalgia, procuran celebrarlo lo mejor que pueden y seguir conservando sus tradiciones POR M. J. ÁLVAREZ FOTOS: E. AGUDO Y SAN BERNARDO MADRID. No son las primeras ni serán las últimas. Lo saben. De ahí que intenten, en la medida de lo posible, festejar las celebraciones propias de la Navidad. Añoran todo: los paisajes, colores, olores, comidas, el clima, las costumbres del lugar, y, cómo no, por encima de todo a sus seres queridos. Sin embargo, del millón de inmigrantes que residen en la región madrileña, son una minoría los que tienen la suerte de poder reunirse con los suyos en esta época del año y volver a casa, como el turrón. La mayoría procura hacer de tripas corazón y seguir con las tradiciones propias de su lugar de origen, añadiendo alguna nuestra, y disfrutar de estos días junto a familiares, parejas, amigos... A continuación, los casos de tres familias asentadas en nuestro país. El omnipresente Papá Noel y el consumismo Papá Noel le ha comido el terreno a los Reyes Magos de Oriente. Incluso para los ecuatorianos, de tradición católica y con quienes España ha compartido una historia común. Allí es un día de fiesta pero no se entregan regalos a los más pequeños de la casa. Ese día está reservado para la noche del 24 de diciembre, dice Jorge Velázquez, natural de Quito. A pesar de las diferencias en el modo de celebrar las fiestas, nuestros protagonistas afirman que el consumismo está omnipresente y de forma similar aquí o allá La japonesa Yoko dice que el árbol, las luces y demás se han impuesto en su país debido a la influencia de la cultura norteamericana, por lo que festejan también el 24 y 25 de diciembre. Me falta la nieve de Rumanía Ana- María Cornilâ nació en Suceava (Rumanía) Éstas serán sus cuartas navidades fuera de su casa. Serán distintas a las anteriores pues las celebraremos solos Ovidiu, mi marido, y yo. Mi mejor amiga, con la que las hemos compartido otros años, trabaja en Nochebuena: es teleoperadora explica. A esta joven de 30 años, licenciada en Filología rumana y francesa, le invade la nostalgia en esta época. Echo en falta la nieve y el calor de los míos, mis padres y mi hermano asegura esta redactora en uno de los periódicos dirigidos a sus compatriotas en España: Noi în Spania El árbol, la iluminación, Santa Claus, las campanadas y el arroz, en vez de uvas, están también presentes en su cultura y en su religión ortodoxa. Sin embargo, las comidas, las canciones y los festejos no se parecen en nada. Los niños piden el aguinaldo (sin pandereta) Si tocan a tu puerta sólo varones, el año que se avecina será muy bueno, si tocan sólo mujeres, será menos bueno indica. ¿Y si llama un grupo mixto? inquirimos. Sonríe... La tradición se limitaba a decir eso... El plato típico de Nochebuena es sarmale hoja de repollo hervida y rellena de arroz, cebolla rebozada, carne picada, especies y tomate. Y, de postre, cozonac un dulce de nueces y pasas similar al panettone. Me lo envían mis padres y yo les mando turrón, polvorones y mazapanes; allí no los conocen Otro plato fuerte de estas fechas se llama racituri hecho a base de canela y cerdo, cebolla y ajo. Se consume frío, tras cocer ocho horas y convertirse en una pasta solidificada. Lo hago, pero no sabe igual; es por la materia prima se queja. Necesito las navidades de mi país, son más clásicas y auténticas. En España se ha perdido el sentido de estas fiestas Y explica que lo que más desearía es poder estar alguna vez con mi familia y la de mi marido, que, además, es hijo único, todos junto. Nuestros padres lo pasan mal concluye. Jorge Velasco, su mujer, y dos de sus tres hijos, en su vivienda de Getafe El 31 se celebra en la calle En Getafe las ha pasado, una vez más, la familia ecuatoriana integrada por Jorge Velasco y su mujer María Lourdes. Y, con ellos, su prole: César Josué, de 12 años; María Esther, de 8, y Jorge Anival, de 2. Oriundos de Quito, llevan seis años en nuestro país y confiesan que está acostumbrado a pasarlas lejos de casa. Además, el padre y la mayoría de los hermanos de Jorge están repartidos por el mundo, y es tan difícil reunirnos a todos como que nos toque el Gordo de la lotería A la que tiene bien cerca, en el mismo pueblo, es a su hermana mayor. Va en silla de ruedas. Vivo en un cuarto piso sin ascensor y el último año que vino con su hijo la subí en brazos y me destrocé la espalda: no puedo con ella Pasarán estas fiestas los cinco. Nada que ver con las celebraciones de su tierra natal, mucho más ruidosas y festivas. De sus vástagos, tan solo César, el mayor, recuerda algo, sobre todo, a Papá Noel. Después de la cena de Nochebuena, siempre pavo relleno, asistimos a la Misa del Gallo. El 25 los pequeños juegan con sus regalos. Son días muy familiares Más divertido es el Año Viejo. Se sale con los niños a la avenida principal En España se ha perdido el sentido de estas fiestas. En mí país son más auténticas asegura una rumana Mi familia está repartida por el mundo. Por eso estaré con mi mujer e hijos dice un ecuatoriano Celebramos mucho el Año Nuevo e intentamos difundir nuestras tradiciones advierte una japonesa