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ABC MARTES 26 s 12 s 2006 Oleada laicista en España ESPAÑA 17 Ricardo Blázquez Presidente del Episcopado Juan del Río Obispo de Jerez Carlos López Obispo de Salamanca Francisco Gil Hellín Arzobispo de Burgos Adolfo González Montes Obispo de Almería Excluir lo religioso de los ámbitos sociales sería una forma de imponer el laicismo en la sociedad Prohibir o ignorar los símbolos religiosos expresa una ignorancia cultural propia de un sectarismo ideológico La negación de Dios es el problema radical de nuestra cultura, que provoca alteraciones en la convivencia Ateísmo y laicismo avanzan velozmente por los caminos generacionales de nuestra geografía Los cristianos no podemos aceptar la privatización de las creencias El Episcopado acusa al Estado de imponer el laicismo en la sociedad Casi todas las cartas de obispos con motivo de la Navidad coinciden en lo peligroso de excluir lo religioso del ámbito social JESÚS BASTANTE MADRID. Debemos defender la Navidad contra los asaltos que padece Esta reflexión, subrayada en su mensaje con motivo de estas fechas por el obispo de Bilbao y presidente de la Conferencia Episcopal, Ricardo Blázquez, resume el sentir generalizado del Episcopado español ante el avance del laicismo en la sociedad de nuestro país, que pretende excluir lo religioso de los ámbitos sociales En su mensaje, monseñor Blázquez resalta que el Estado no puede excluir lo religioso de los ámbitos sociales puesto que sería una forma de imponer el laicismo en la sociedad En este sentido, el obispo muestra su preocupación ante el goteo constante de noticias que se dan últimamente sobre la eliminación de símbolos religiosos al tiempo que se pregunta por qué se excluye y se rechaza este patrimonio. La justificación que a veces se aporta para eliminar, por ejemplo, crucifijos o nacimientos es poco convincente añade el presidente del Episcopado, quien asegura que el Estado, también el aconfesional, como es nuestro caso no puede excluir lo religioso del ámbito social, dado que ello supondría una forma de imponer el laicismo en la sociedad cíficos de cada pueblo y cultura con el pretexto de que debemos ocultar lo más genuino para que nadie se ofenda. Si despojáramos a nuestros pueblos y ciudades de los testimonios que caracterizan su historia y cultura nos quedaríamos no con una sociedad más conviviente, sino una sociedad despojada y empobrecida añade el presidente del Episcopado. Por ello, reclama meditar acerca del lugar de la religión en las sociedades democráticas, sin eliminar irrespetuosamente manifestaciones religiosas que no se imponen a nadie, sino que recuerdan la historia propia y la profundidad de las tradiciones legítimas de la sociedad donde se vive y convive Para el arzobispo de Burgos, Francisco Gil Hellín, nada hay más trágico para el hombre que ver a Dios como rival o enemigo, ni puede encontrar peor aliado que quien le asegura que se aleje de Dios lo más que pueda en su vida personal, profesional y social En este sentido, el prelado denuncia que el fenómeno del ateísmo y del laicismo avanza velozmente por casi todos los caminos generacionales de nuestra geografía, especialmente, de los más jóvenes Beligerancia También el obispo de Almería, Adolfo González Montes, señaló en su mensaje de Navidad que la sociedad cristiana de nuestros días se halla invadida por una cultura sin Dios, que va encontrando acogida en la mente y el corazón de miles de personas educadas desde su infancia en la fe cristiana En su opinión, hemos de lamentar profundamente la beligerancia de ciertos sectores laicistas de nuestra sociedad, poco sensibles a los valores de la religión y prestos a desacreditarla viendo en ella un factor de perturbación social Se trata de sectores que excluyen toda influencia religiosa sobre la vida de las personas y de la sociedad, pero están prestos a imponer la escala de sus propios valores con la misma intolerancia que dicen rechazar Contra esta tesis, el prelado asume que los cristianos no podemos aceptar la privatización de las creencias, porque la religión abarca la persona en su vida privada y pública por lo que una verdadera convivencia en la tolerancia ha de tener en cuenta las creencias mayoritarias de los españoles, de legitimidad histórica y social indiscutible, así como las creencias de las minorías tal y como reconoce con acierto la Constitución Finalmente, el obispo de Huesca y Jaca, Jesús Sanz Montes, criticó que son otros los que se empeñan en descristianizar lo que es cristiano sin más, lo más cristiano de todo la Navidad. Para el prelado, los cristianos celebramos que Dios nació, que nace siempre entre nosotros, y lo hacemos festivamente, pero sin hacerlo ni por acción ni por omisión contra los demás Ricardo Blázquez en una reciente imagen Sectarismo ideológico Esta tesis es mantenida por el obispo de Jerez, Juan del Río, quien en su carta de Navidad coincide en que prohibir, menospreciar o ignorar los símbolos religiosos a la vez de revelar intolerancia hacia la sensibilidad católica, expresan una ignorancia cultural propia de un sectarismo ideológico Navidad, en tiempos de laicismo es el título de la pastoral del obispo de Salamanca, Carlos López, quien hace patente la contraposición entre la visión cristiana de la vida y el laicismo, definido como voluntad de prescindir de Dios en la visión y la valoración del mundo, en la imagen que el hombre tiene de sí mismo, del origen y término de su existencia, de las normas y los objetivos de sus actividades personales y sociales Una ideología en la que la referencia de Dios es considerada una deficiencia de madurez intelectual y de pleno ejercicio de la libertad: si Dios existe, el hombre no es libre; el hombre libre no puede reconocer la existencia de Dios. Esta negación de Dios es el problema radical de nuestra BERNARDO CORRAL cultura, que provoca profundas alteraciones en la configuración de la vida de las personas, de la institución familiar y de la convivencia social Sociedad empobrecida El argumento del respeto a la pluralidad religiosa no es válido, en opinión de Blázquez, quien afirma que la misma no se respeta sumergiéndola en la invisibilidad, ocultándola en la privacidad y relegándola a la interioridad de cada uno Sería un recorte indebido pretender conformar la vida social y ética sin los valores espe-