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4 OPINIÓN MARTES 26 s 12 s 2006 ABC PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS Director Adjunto: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Fernando R. Lafuente, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer Jefes de Área: Jaime González (Opinión) J. L. Jaraba (España) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Juan Cierco (Cultura, Ciencia y Deportes) Mayte Alcaraz (Fin de Semana) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego y Ángel Collado Redactores jefes: V. A. Pérez (Continuidad) A. Martínez (Política) M. Erice (Internacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) J. M. Mata (Deportes) F. Álvarez (Comunicación- TV) A. Sotillo (S 6 y D 7) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) y S. Guijarro Director general: José Luis Romero Director general de Desarrollo: Emilio Ybarra Aznar ENTRETELAS SUCESORIAS EN CUBA L EL REY Y EL IMPULSO DE LA TRANSICIÓN N año más, Su Majestad el Rey ha dirigido a los españoles el tradicional mensaje de Nochebuena con las palabras adecuadas que corresponden al ejercicio ejemplar de sus funciones. La Corona simboliza la unidad y permanencia del Estado, y su titular es árbitro y moderador del funcionamiento regular de las instituciones. Como es habitual, Don Juan Carlos habla a los ciudadanos desde la gravedad y la mesura propias de su condición, pero también con el afecto y la cercanía personal que distinguen al Monarca en su contacto permanente con la sociedad. Este ha sido un año importante para la Corona. El anuncio de que los Príncipes de Asturias serán padres por segunda vez ha devuelto al primer plano el debate sobre la reforma constitucional, si bien el hecho de que la próxima Infanta será una niña evita las urgencias a la hora de modificar el artículo 57. Existe un acuerdo pleno entre los partidos políticos yuna sólida convicción socialsobrelaigualdad entre el varón y la mujer. Tanto el procedimiento como el contenido de la reforma están muy claros según los criterios jurídicos más rigurosos, de manera que sólo falta encontrar el momento oportuno en términos políticos para desarrollar el complejo mecanismo del artículo 168. En todo caso, ningún debateartificialpuedeempañar laprofundasintoníaentrela Corona y los españoles. Don Juan Carlos desempeñó un papel determinante en la Transición. Así lo reconocen la historia y la opinión pública, a pesar de algunos intentos poco afortunados de diluir su protagonismo. La declaración del Congreso de los Diputados con motivo del aniversario del 23- F fue un error reconocido por unos y mantenido por otros al servicio de estrategias partidistas que sólo favorecen a los radicales. Los españoles saben muy bien a quién se debe el impulso decisivo para esta larga etapa de éxito colectivo. Como bien dijo el Monarca en su mensaje de Nochebuena, esa voluntad de consenso que hizo posible la Transición es el fundamento del éxito de una Constitución de todos y para todos Con su precisión habitual, Don Juan Carlos recordó U una idea capital: España es una gran nación de la que todos podemos sentirnos orgullosos Sin apartarse ni un milímetro de sus funciones constitucionales, son muy significativas las referencias a la reconciliación, la concordia y la generosidad, a la necesidad de concentrarnos en todo aquello que nos une y a sosegar la vida política. Palabras muy certeras, sin duda, en estos tiempos de falso revisionismo histórico y de exaltación de las diferencias menores sobre los acuerdos imprescindibles. Así pues, la Constitución como marco amplio y generoso que asegura la convivencia en libertad ha sido una vez más el eje del mensaje real. En este contexto se insertan las menciones al objetivo irrenunciable de poner fin al terrorismo entre las que destacan la advertencia sobre la primacía del Estado de Derecho y el recuerdo afectuoso para las víctimas y sus familias. Son ideas que comparte una gran mayoría y que adquieren todo su sentido en el difícil momento presente. También son muy significativas las constantes apelaciones al éxito de España en los ámbitos económico, cultural e incluso deportivo, frente a quienes ponen en circulación la falacia de que el sistema vigente ha sido un fracaso. Don Juan Carlos ha tenido un recuerdo para quienes sufren la pobreza, la marginación o la exclusión social, poniendo como ejemplo positivo la reciente aprobación por unanimidad de la Ley de Dependencia. Mencionó también alguno de los problemas que preocupan de verdad a la gente, como la sanidad, la vivienda o la educación. Muy acertado ha sido igualmenteel enfoque relativo a la inmigración: junto con el reconocimiento y la gratitud a quienes contribuyen con su esfuerzo a nuestro crecimiento, resaltaba la necesidad de luchar contra el tráfico de personas y la prioridad de los derechos humanos. Esta vez el Rey ha puesto especial énfasis en el medio ambiente y el desarrollo sostenible, y no ha faltado, como todos los años, el recuerdo a la misión de nuestros soldados en el exterior. Un mensaje, en fin, que refleja la singular capacidad del Monarca para hacer suya la sensibilidad de la inmensa mayoría de los españoles. CARRETERAS, EL DRAMA PERSISTE STÁ previsto que durante estas fiestas de Navidad y Año Nuevo se estén produciendo unos 18 millones de desplazamientos por las carreteras españolas. El año pasado perdieron la vida 181 personas en esta segunda gran operación anual de tráfico, sólo superada en intensidad por las vacaciones de verano. Las malas condiciones meteorológicas propias de la época y- -por desgracia- -el abuso del alcohol en este tipo de celebraciones festivas introducen factores adicionales de riesgo. El carné por puntos ha sido, sin duda, un paso en la buena dirección, aunque sería absurdo pensar que es la panacea detodos los males: el esfuerzoelogiable de la DGT choca a veces con su incapacidad para establecer un diálogo fluido con las asociaciones del sector y para transmitir a los ciudadanos la imagen de una Administración que coopera y no sólo que sanciona. Las continuas campañas de sensibilización que desatan el drama humano, habitualmente oculto bajo la frialdad de las cifras, no siempre consiguen llamar la atención de una sociedad que parece asumir los accidentes como un mal inevitable. Es fundamental luchar contra ese estado de ánimo, porque los países con una cultura arraigada de seguridad vial (como Suecia, Reino Unido y Holanda) presentan índices de mortalidad por habitanteinferiores a los nuestros en un 50 por ciento. Los agentes no deben ser vistos como enemigos del conductor, sino comogarantes de la seguridad detodos. Transmitir estas ideas desde la escuela y hacer una seria labor peda- E gógica sobre la actividad que desarrollan puede ser un buen caldo de cultivo a medio plazo. Es fundamental que las Administraciones públicas cumplan su deber de mantener la red de carreteras en condiciones apropiadas; en especial, las de carácter secundario, muchas de ellas de titularidad autonómica o provincial. Para ello, resulta imprescindible una inversión continuada y un esfuerzo permanente en la conservación y mantenimiento. Un informe reciente denunciaba múltiples problemas en nuestras carreteras, como curvas de radio inadecuado, cambios de rasante sin visibilidad, defectos en la señalización vertical y horizontal y exceso de parches en algunas zonas. No es fácil pedir su cooperación al conductor que observa cómo estas deficiencias se prolongan durante años sin que nadie les ponga remedio. La coordinación entre Fomento e Interior, así como con las Consejerías autonómicas correspondientes, debería concretarse en un plan conjunto de actuaciones que evite la impresión de quelas infraestructuras van por un lado y su utilización por otro. Aunque hayan disminuido desde la entrada en vigor del carné por puntos, las cifras de accidentes en España siguen siendo impropias de un país desarrollado. Ojalá que tras estos movimientos masivos durante las celebraciones navideñas se observen avances significativos en la lucha contra una lacra quedestruye la vida de miles deciudadanos y condena a sus familias a vivir una tragedia de por vida. A pasada semana se vio una silla vacía en la parodia parlamentaria que celebra la dictadura cubana dos veces al año: la de Fidel Castro, que está desaparecido de la vida pública desde el pasado 28 de octubre. El dato no es una anécdota. Su ausencia de la Asamblea Nacional del Poder Popular es la segunda que se produce en treinta años. La anterior fue en 2002, cuando la picadura de un insecto forzó el reposo de Castro al inflamársele una pierna, tal y como se encargó de explicar el propio interesado a través de una larga carta que publicó el diario Gramma Sin embargo, esta vez no ha habido ningún insecto de por medio, ni mucho menos una explicación a través de la prensa. Mutismo absoluto como respuesta, señal inequívoca de que el deterioro físico del dictador es irreversible y que su salud está seriamente comprometida. De ello también ofrece evidencias el hecho de que, por encargo de las autoridades cubanas, se haya desplazado a la isla un médico español, jefe del servicio de Cirugía del hospital público Gregorio Marañón, con el fin de examinar a Castro y determinar, en su caso, si procede una eventual intervención quirúrgica. En ausencia de Fidel Castro, quien sí ocupó su asiento en la Asamblea fue su hermano Raúl, que actuó como maestro de ceremonias. Logró capitalizar las miradas y los gestos de deferencia de todos los asistentes al plenario; fórmulas éstas que, en los medios de comunicación política del totalitarismo, suelen ser indicadores acerca de quién lleva las riendas de la situación cuando una dictadura atraviesa por un proceso de sustitución de liderazgo. De este modo, a medida que se constata el agravamiento de la enfermedad de Fidel Castro, cobra forma la tesis de que su muerte no generará ningún vacío de poder y, mucho menos, una alteración radical del statu quo vigente en la isla. De hecho, a día de hoy es casi seguro que Fidel ya tiene un sucesor: su hermano Raúl, jefe del Estado en funciones desde el pasado mes de julio, ministro de Defensa y jefe del Ejército. No en balde, el pasado miércoles actuó como si lo fuera. Fue durante el discurso que pronunció ante el Congreso de Estudiantes Universitarios. El tono de su intervención y el tenor de sus palabras auguran que la tiranía se prepara para abordar el cambio de líder y la continuidad del propio régimen, aunque adaptándose a las nuevas circunstancias. En este sentido, resulta significativa la reivindicación que hizo Raúl Castro del valor de la discrepancia política, insistiendo que la expresión pública de las divergencias es algo bueno para Cuba, ya que resulta una garantía de que se puedan tomar en el futuro- -y dentro del modelo de partido único, en este caso el Partido Comunista cubano- las mejores decisiones Tan ambigua declaración no puede ser pasada por alto. Evidencia que algo se mueve en las entretelas de un régimen que aborda decisiones acerca de su futuro mientras agoniza un dictador al que espera sobrevivir tras su muerte.