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40 ECONOMÍAyNEGOCIOS Crisis de Air Madrid s Conclusiones DOMINGO 24 s 12 s 2006 ABC Un fracaso que demuestra que hay sitio para una low cost intercontinental A Air Madrid le perdió una programación de vuelos demasiado ambiciosa para dar satisfacción, sin suficientes aviones, a una demanda creciente M. L. MADRID. Miles de pasajeros afectados, una ministra en apuros, más de mil trabajadores con sus empleos en el aire y la seguridad aérea en entredicho. Ese es el triste balance de la suspensión de actividades de Air Madrid, el primer intento por trasladar la filosofía del low cost al tráfico aéreo intercontinental. Un fracaso en toda regla y sin paliativos, tanto desde el punto de vista del problema que ha generado como desde el punto de vista económico, ya que Air Madrid no generó beneficios en sus dos años de actividad. Bien al contrario, en 2005 presentó cuentas con unas pérdidas de 6,5 millones de euros. Sin embargo, lo que sí ha puesto de manifiesto Air Madrid es que hay demanda para este tipo de aerolíneas low cost intercontinentales y que, con una mejor gestión empresarial y sin tanta ambición de crecimiento rápido, es posible que pueda consolidarse una alternativa de bajo coste en este tipo de tráficos. Ciento treinta mil reservas en el momento de la suspensión de actividades certifican que Air Madrid tenía su mercado. ¿Por qué, entonces, no ha resultado un éxito? Un detenido repaso por su corta historia da una respuesta contundente: el fracaso se ha debido a un modelo de gestión excesivamente ambicioso para los medios reales de los que la compañía disponía. Y si algo distingue a Carrillo es su ambición. Viendo que había demanda creciente de tráfico aéreo entre España y países como Ecuador, Panamá, Argentina o República Dominicana, Air Madrid diseñó un plan de operaciones tan ambicioso como imposible de cumplir al menor contratiempo. Para complementar el tráfico que generan los inmigrantes iberoamericanos, Carrillo puso en explotación en paralelo con Air Madrid un operador turístico, Alada Tours, también de su propiedad. Atractivos precios basados en que el viaje- -que es el componente decisivo a la hora de componer un paquete turístico en Iberoamérica- -se hacía con Air Madrid y a precios de bajo coste. Tráfico inmigrante y tráfico turístico configuraron una oferta con todos los visos de ser ganadora y la demanda respondió como tal, al punto de que las aerolíneas establecidas empezaron a ver con recelo a Air Madrid. po hacia otro destino para configurar una ruta que debía devolverle a Madrid en ocasiones en 24 horas. En estas condiciones, un simple pinchazo de una rueda de un tren de aterrizaje se convertía en tragedia. El tiempo entre vuelo y vuelo estaba tan ajustado que con demasiada frecuencia cualquier percance menor suponía la pérdida de un slot de salida, lo que a su vez originaba retrasos en el resto de trayectos. Poco a poco, lo noticioso comenzó a ser el vuelo de Air Madrid que llegaba a tiempo a su destino. Pasajeros protestando contra Air Madrid se convirtieron en un paisaje habitual en los aeropuertos a la par que la compañía acumulaba cada vez mayores retrasos en su programación de vuelos. gramación, la presión de la dirección sobre los técnicos de mantenimiento comenzó a crear roces y en ocasiones algún técnico negó la fima preceptiva para que el avión pudiera despegar. ¿Por qué tan tarde? Las autoridades de Aviación Civil comenzaron a poner a Air Madrid bajo la lupa y ahora son muchos los que se preguntan las razones por las que tardó tanto tiempo en hacerlo, cuando había evidencias más que suficientes de problemas técnicos y de protestas masivas de pasajeros. Finalmente, tras unas semanas de dimes y diretes, hace unos días que José Luis Carrillo decidió echar el cierre a Air Madrid. De golpe y sin previo aviso. Hasta el punto de que horas después del cierre aún se podían realizar reservas para los próximos meses. En realidad, se adelántó por sólo unas horas a Fomento, que iba a retirarle la licencia de operación a la compañía aérea. Incluso, Carrillo había ofrecido la venta de compañía a todas las empresas competidoras, que declinaron el ofrecimiento. Días después del cierre seguía intentando vender la empresa en paralelo a las reclaciones que ya se están cursando por vía judicial. Pero traducido a lo que interesa, incluso si se hubiera producido de forma distinta a lo que ocurrió, miles de pasajeros con billetes pagados se han quedado compuestos y sin viaje a pesar del dispositivo del Ministerio de Fomento fletando vuelos y de la disposición del resto de aerolíneas para aceptar pasajeros procedentes de Air Madrid en sus vuelos programados. El dispositivo de emergencia concluyó el pasado jueves, pero el problema está muy lejos de haberse solucionado. La organización internacional de aerolíneas, IATA, tiene retenidos los importes de los billetes de Air Madrid, las agencias de viajes intentan por todos los medios recuperar este dinero para hacer frente a las reclamaciones. Poco a poco se irá liberando el dinero. Daño a la imagen Otro frente abierto es el internacional. Cientos de pasajeros con billetes de vuelta hacia España se encuentran en Ecuador, Argentina y Chile, donde las autoridades nacionales ya se han apresurado a cargar las tintas contra España. La imagen de nuestro país está quedando seriamente deteriorada y conviene no olvidar que un destino turístico depende en gran medida de su imagen, y eso por no entrar en detalles de lo que puede suponer este contratiempo para la ciudad de la que la aerolínea tomó prestado el nombre. Madrid puede tardar mucho tiempo en recuperarse. Pasos hacia el abismo La presión hizo el resto. Conseguir más aviones, incluso de alquiler en régimen de wet lease es complicado en estos tiempos y la compañía, en lugar de ajustar su oferta de vuelos a su capacidad real, siguió dando pasos hacia el abismo. El resultado fue que la tarea de mantenimiento de las aeronaves empezó a resentirse. Un avión es un bien que puede durar muchos años, pero a condición de que prácticamente tras cada aterrizaje o tras cada jornada de vuelo sea revisado, ajustado y puesto en óptimas condiciones. Con vuelos constantemente retrasados y problemas crecientes para cumplir con la pro- Programación a presión Pero todo se basaba en un modelo de programación encajada a presión. Un avión que salía de Madrid a Buenos Aires debía seguir en muy poco tiem- La imagen de España, y en particular la de Madrid, está quedando seriamente deteriorada por esta crisis Más información en D 7 páginas 1 a 5 Primeros problemas Una rápida ojeada a la ajetreada historia de esta compañía delata que los problemas no tardaron en aparecer. Fundada en diciembre de 2003, antes de comenzar a volar ya había cambiado su accionariado y un socio que no aparecía en el reparto inicial, José Luis Carrillo, se había hecho con el control de la compañía, de cuyo accionariado salieron los fundadores. Sólo el impulsor de la iniciativa, Herminio Gil, se mantuvo en el accionariado durante algo más de tiempo, pero terminó por vender su 20 a José Luis Carrillo que, a través de Optursa, pasó a controlar por completo la sociedad. Viajeros afectados por la crisis de Air Madrid esperan en la zona de preembarque de Barajas para poder volar CHEMA BAROSO