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6 OPINIÓN DOMINGO 24 s 12 s 2006 ABC AD LIBITUM ESTA NOCHE ES NOCHEBUENA... UMPLO con gozo la función de guardaespaldas de mi querido y admirado Ignacio Camacho. Como bien saben los lectores de ABC- ¡felicidades! -soy su reverso y, a través de la fina capa de papel que nos separa, el joven maestro me envía muchas y buenas vibraciones que recibo con alegría, agradezco en el alma y trato de aplicar a la compartida y feliz tarea de escribir todos los días. Coincido con Camacho en su gusto por la Navidad y, más aún, por su prólogo más íntimo y familiar de la Nochebuena. La cena de esta noche y o la comida de mañana son la gran ceremonia laica de nuestra civilizaM. MARTÍN ción cristiana, una liturFERRAND gia que sólo los insensatos, creyentes o no, quieren destruir en aras de no se sabe qué para dejarnos sin los cimientos sobre los que se levanta el gran edificio de nuestra cultura colectiva. Naturalmente, para que todos disfrutemos estas horas de paz y amor, de tradición y recuerdos, de ausencias compensadas por nuevas presencias, es necesario que muchos trabajen y renuncien a lo que los demás disfrutamos. La organización de la sociedad requiere que siempre haya un médico en un hospital, un bombero con la manguera dispuesta, un policía con el ojo vigilante, un avión en vuelo o una televisión en trance de emisión. También, y en ellos estaba pensando, unos soldados en lejanos y arriesgados destinos en los que la soledad sólo se compensa por el compañerismo. Hoy, cuando podemos presumir de un Ejército tan escaso de tropa como sobrado de preparación y talento en sus jefes y oficiales, tenemos salpicadas por el mundo- -Afganistán, Bosnia, Líbano... -unas cuantas unidades que, a la hora de cenar, escudriñarán hacia el Oeste por si alcanzan a ver, aunque sólo sea con la imaginación, las costas más orientales de España, las de Mahón, que son las que primero vislumbra cada día el sol que viene de relevo. El ministro del ramo, José Antonio Alonso, se ha trasladado a Líbano para, simbólicamente, llevar una felicitación navideña a nuestra gente. Eso está bien, aunque cabe sospechar, dadas la discreción y la vocación silente de Alonso, que sean pocos quienes se enteren de su viaje. Lo que ya está peor es que José Luis Rodríguez Zapatero- -tan cansado, tan asténico- -no les haya llevado su pertinaz sonrisa a nuestros soldados. Estaba previsto que lo hiciera; pero el presidente, que sigue pensando, como la Renfe, que es peligroso asomarse al exterior se ha quedado en casa. Una vez más ha dejado de hacer un viaje conveniente. Quiere demostrarnos con sus gestos que es un presidente de cercanías, no de larga distancia. En cualquier caso, ya digo, estoy espalda contra espalda con Ignacio Camacho, siento la Navidad y se la deseo a todos ustedes- -incluidos Zapatero y Rajoy, los dos polos de mi obsesión contemplativa- -plena de felicidad. PROVERBIOS MORALES TINTÍN apología alguna del fascismo (compárense con los teeorges Remi (Hergé) nació en Bruselas, el 22 de beos españoles de la posguerra) Entre las justificaciomayo de 1907, y murió setenta y seis años desnes que dan de su tintinofilia los adeptos de izquierda, pués en la misma ciudad, el 3 de marzo de 1983. que los hay, destaca como particularmente ridícula la Se nos echa encima su centenario y ya el Centro Pompique Albert Algould publica en Le Nouvel Observateur de dou ha inaugurado el miércoles una amplia exposición la pasada semana: Por abrumadores que sean los hede su obra, que se clausurará el 23 de abril. Hergé fue, sochos, no hacen más que reforzar mi creencia en una bra decirlo, el padre de Tintín. En la España franquista, existencia de los personajes totalmente separada de su Tintín definía una frontera social: los niños del pueblo creador Ni hay hechos abrumadores que menno leían a Tintín, monopolio de los hijos de la cionar ni personajes independientes de su auburguesía. Sus aventuras no se encontraban en tor. Lo que pasa es que Hergé era un tipo relativalos quioscos. Los álbumes de la benemérita edimente decente, para lo que entonces se llevaba. torial Juventud eran todavía un producto de luEl primer traductor español de Tintín fue un jo expendido por las librerías. Luego, sus lectovasco. Un bilbaíno unamuniano, católico, liberes crecieron, se hicieron progres y abogados laral y federalista. A José Miguel de Azaola se deboralistas y dieron en pensar, con razón, que ben, entre otros felices hallazgos, los nombres Tintín lo tenía todo para representar la perfecta de Hernández y Fernández para los detectives Bildung de derechas. Muchos de ellos quemaJON belgas Dupondt, esa pareja de mellizos autistas ron su colección y se interesaron por los tebeos JUARISTI que visten como Charlot (según Pierre Assoulique leyó el proletariado de su tiempo. Descubriene, el gran biógrafo de Hergé, las películas de Charles ron así a Roberto Alcázar y al Pedrín de ¡ostras, PeChaplin fueron para aquél una fuente inagotable de insdrín! un Tintín español sin copete y con una porra de piración) No pecó Hergé de original: a Tintín se le han plomo en un bolsillo y un frasco de aceite de ricino en el encontrado muchos modelos, desde las ilustraciones de otro. Doré a Riquete el del Copete de Perrault hasta la BécassiEn la Bélgica del cardenal Mercier, Hergé comenzó ne de Pinchon y Caumery, pasando por su antecesor insu carrera como ilustrador de libros piadosos y autor de negable, Tintin- Lutin, de Benjamin Rabier, el creador tiras cómicas en revistas del escultismo católico. Fue del pato amarillo Gedeón. Sus aventuras están llenas amigo de juventud de Léon Degrelle y nunca se le conode tópicos absurdos. Tiene que poner un yeti en el Tibet cieron devaneos izquierdistas. Es más que probable que y un culto solar incaico de sacrificios humanos en los tuviera hacia los judíos la tópica fobia religiosa que se Andes. Recurre sin pudor a los gags del cine mudo: resrespiraba por entonces en los medios eclesiales, pero pabalones en el suelo encerado, choques contra farolas y rece exagerado considerarle un antisemita. Todas las palmeras, empuñaduras de bastones que se enganchan supuestas pruebas que se han aducido a favor de esta imen cualquier saliente. Pero Tintín no es un tontín. Sabe putación resultan insuficientes o simplemente estúpique existe la maldad sin motivo y que hay enemigos tedas: por ejemplo, que los floridos exabruptos del capitán naces e irreducibles, lo que, a estas alturas, es más de lo Haddock se inspiraran en las Bagatelles pour un masque se puede esperar de bastantes políticos. De ahí que, sacre, el criminal libelo de Louis- Ferdinand Céline, o en situaciones desesperadas, convenga repetir como jaque, en 1942, Le Soir, un diario colaboracionista, publiculatoria un endecasílabo épico (todos los suyos lo son) cara por entregas La Estrella misteriosa. Lo cierto es de Luis Alberto de Cuenca: Defiéndenos, Tintín, que que el muy anticomunista Hergé se abstuvo de trufar de nos atacan antisemitismo sus historias y que no hay en las mismas C G -Mira: una solución habitacional.