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ABC DOMINGO 24 s 12 s 2006 OPINIÓN 5 UNA RAYA EN EL AGUA CUENTO DE NAVIDAD UANDO le tocó la lotería ya no esperaba nada. Se había vuelto al pueblo años atrás, en cuanto le dieron el alta tras el atentado, aunque nunca se consideró a sí mismo una víctima, sino un superviviente. Víctimas, decía, eran sus compañeros, los que iban en la parte delantera del autobús cuando el infierno entró por la ventanilla envuelto en el estruendo de una bola de fuego y metralla. Víctima era su compañero de habitación en el cuartel, su colega de juegos, de colegio, de academia y de destino, el que volvió antes que él enIGNACIO vuelto en una bandera y CAMACHO dentro de una caja sólo porque viajaba unos asientos más adelante en aquel día maldito. Jugaban siempre a medias un décimo de Navidad, soñando con el retorno a un bar apacible o un negocio tranquilo, pero jamás les rozó la suerte que ahora acababa de caerle a él de golpe cuando sentía con una desengañada certidumbre que ya no la necesitaba. Su mujer sí lo celebró. Se dejó retratar con sus hijos en los periódicos de la provincia, brindando con cava barato por la oportunidad de abandonar aquella cocina llena de humo y de pringue, alborozada con el júbilo secular de quien se siente redimida por un guiño inesperado de justicia tardía. Él no dejó que lo entrevistasen los reporteros; vivía en una derrotada amargura de lunas vacías, de semanas quietas y meses inmóviles, y se había vuelto hosco, huraño, intratable. Ni siquiera quiso ir jamás a las manifestaciones de víctimas; su tormentosa pesadumbre se desahogaba en murmullos de ira contenida cuando veía en la tele las noticias y se le oía rezongar amenazas y vagos juramentos sobre la posibilidad de que algún día quedaran en la calle los que habían puesto la bomba que le cercenó el destino. El pueblo era un regocijado bullicio de fiestas y brindis, gente riendo por las calles bajo la mirada ávida de unos tipos trajeados que repartían tarjetas de sucursales de bancos, todo el vecindario envuelto en una algazara de petardos que a él le sumían en una brusca, hostil ansiedad sobresaltada. El bar se le llenó de gente que le daba palmadas entre un griterío de mutuas enhorabuenas y cantaba desafinados villancicos de euforia. De pronto decidió escapar. Dejó a su familia azacaneada por el trasiego de toda aquella alborotada clientela, agarró una botella de aguardiente y enfiló el camino del cementerio atravesando el hormiguero de sus radiantes paisanos como un fantasma ensimismado y ausente. Bebía de gollete y a tragos largos, tambaleándose ante el viento helado que desnudaba los olivares y le golpeaba la cara como un látigo, y los escasos deudos de un entierro recién celebrado le miraron con un reproche silencioso mientras reía a carcajadas de borracho sentado sobre la tumba de su compañero muerto, gritando al horizonte una incoherente letanía de voces en la que apenas se distinguía la palabra paz C EL RECUADRO LA NAVIDAD SEGÚN BERTÍN STO de que dé vergüenza llamar Navidad a la Navidad y belén o nacimiento al portal, ¿es un cambio que sólo se está apreciando en España o es de todo el mundo occidental? Negar todo sentido religioso a la gran fiesta cristiana, ¿es algo mundial y global, o solamente más español que el toro de Osborne, que le ponen a la bandera rojigualda cuando juega la selección nacional, perdón, La Roja? Leo periódicos extranjeros, veo informativos de televisiones de otras naciones y compruebo que no, que por ahí andan Christmas para arriba y Christmas para abajo, dale que te pego, o Buon Natale, o con todas esas traducciones del Feliz Navidad que traen algunas tarjetas de felicitación de las Pascuas. Algunas. Porque cada vez son más las que te llegan deseándote Felices Fiestas No crea que sólo desean felices fiestas los concejales de IU, laicistas de toda laicidad, o los artistas progres a la violeta arrimados al perol de la subvención y de los premios Goya (sin premio) Tengo aquí una coleccioncita importante de tarjetas de felicitación de Pascuas de Navidad de señores del PP y de organismos de este partido en que nos desean también, ¡hala, toma laicismo! lo ANTONIO de Felices Fiestas BURGOS Constitución en mano, lo de Felices Fiestas me parecería muy bien si no fuese tan equívoco. Cuando me desean Felices Fiestas, pregunto siempre: ¿Para qué fiestas me deseas felicidad? ¿Para las fiestas de San Fermín, o para las fiestas del Pilar, o para las fiestas de la Merced, o para las fiestas de la Magdalena, o para las fiestas de la Santa Cruz, o para las Fiestas de la Vendimia, o para las fiestas de Moros y Cristianos, ya sea sin moros, ya sea sin cristianos, como ahora se estila? -No, para las presentes fiestas. A eso es a lo más que se llega, ¡chiquillo, qué de circunloquios por no pronunciar la palabra Navidad! a llamar a las que celebramos presentes Sin la menor nostalgia del pasado de una infancia de belenes, camellos de los Reyes Magos, villancicos y tíos haciendo gachas en el portal E de Belén. Las presentes fiestas son éstas en que el sentido de la Navidad cada vez está más de cuerpo presente, con rigidez cadavérica. Para una cosa sí es políticamente correcto pronunciar la palabra Navidad para referirse a la espantosa e insoportable comida de empresa entre compañeros de trabajo, paripé de cordialidad y de buenas relaciones humanas de jefes y subordinados que se conoce como comida de Navidad No comida de las presentes fiestas no: de Navidad, hala. Lo cual es retorcidísimo, maquiavélico: dejan la palabra Navidad asociada a lo más odioso de todo el ciclo del nacimiento de Cristo, cual este horror de almuerzos y cenas. Nacimiento de Cristo... Uf, lo que he dicho. Como venga la maestra de Mijas que va de Torquemada de los belenes me castiga de cara a la pared, y sin polvorones ni copa de aguardiente. Es políticamente incorrecto celebrar el nacimiento de Cristo. Hombre, si por lo menos fuera el de Mahoma, ¿pero usted no ve que si celebramos el nacimiento de Cristo se pueden molestar estos señores musulmanes con los que hacemos tan buenas migas en la alianza de civilizaciones? Esas son las únicas migas que quedan, pues como saben es completamente facha cantar que en el portal de Belén hay un tío haciendo migas, porque los villancicos son confesionales y está feo cantarlos. Esta maniobra de borrado social de la Navidad lleva una velocidad que aterra. No me extrañaría que dentro de unos años, cada 25 de diciembre, como se trata de la cuestión de Egipto para Belén, celebremos no el nacimiento de Cristo, sino el del presidente Anwar al Sadat. O el nacimiento de Isaac Newton, de Humphrey Bogart, de Enrique Morente o de Ben Bella, todos los cuales vinieron al mundo el 25 de diciembre. Bertín Osborne, un lince de los Montes de Propios de Jerez de lo listo que es, ya nos está marcando el camino, pues va de romana Estrella de Oriente en las presentes fiestas como en la corte del César. Yo, de momento, lo estoy imitando, en vista de que han mandado a la Navidad a los leones. Yo, como Bertín, no quiero líos con la mentalidad dominante, por lo que les deseo a todos Feliz Navidul