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23 12 06 TENDENCIAS 75 S 6 LOS SÁBADOS DE Tolkien Disfrazado de Papá Noel Los hijos de Tolkien recibían todos los años cartas de Papá Noel. ¿Tenía algo que ver en esta correspondencia el autor de El Señor de los Anillos TEXTO: CARMEN ANIORTE LUGAR DE LA VIDA La cartera no llama a cartera no llama dos veces. Pasa de largo si no figura en la dirección el número de mi casa. Y está en su derecho porque, como dice ella misma, yo cumplo el reglamento a lo que se suma que esta cartera que ha venido a sustituir a la que teníamos, es muy joven y la juventud, lejos de ser tierna, es dura como una roca. Me avisó mi hermana: me han devuelto el christma y pone: Dirección incompleta Le falta el número. Mi casa linda por el este y por el sur con caminos de vacas, al oeste con un maizal y al norte con un campo de hierba de tres siegas. El número de la casa más cercana es el doce. Yo tengo el 92. Imagino que me corresponde porque vine a vivir aquí en ese año, en 1992. Así que he dibujado sobre mi buzón el 92. En cuanto me fui hacia atrás para ver cómo se veía, noté que mi casa se había transformado por completo. Lo que hace un número. Aquello, ya tenía otro aspecto, como de calle civilizada. Nos faltará la traída de agua, pero, mira, tengo un número en el campo. Estoy aprendiendo muchísimo: que la correspondencia no nos pertenece y que, el dueño, es el remitente, y Correos, su custodio. Pero a su vez estoy tan triste que mi marido se fue a correos, que puede que sea la cosa más bonita de este pueblo, junto a la vía, y dijo: Vengo a enviar una carta a mi mujer Muy bien, pero tiene que poner el número, le indicó la cartera con el reglamento en la cabeza. Se me acaba de olvidar dijo mi marido. Bueno, entonces sepa que se le devolverá al remitente. El remitente soy yo, y como ya le he dicho, no me acuerdo del número, y por favor, la quiero certificada y urgente Ayer pasó la cartera y me dejó las cartas del banco. Perdona, le dije, ¿sabes algo de la carta de mi marido? y por primera vez, sonrió la cartera, casi llegó a reírse, cuando le dije... es que estoy deseando saber qué me ha puesto Mi marido, que esperaba detrás, me preguntó muerto de risa, ¿ha llegado mi carta? No, así que, venga, dime, ¿qué me has puesto? Bueno, te lo diré, es un christma y pone: Feliz Navidad a todos los carteros de buena voluntad L Mónica FernándezAceytuno P olo Norte. Nochebuena de 1923. Querido John: Hoy hace mucho frío y me tiembla la mano una barbaridad. Mañana cumpliré mil novecientos veinticuatro, ¡no! veintisiete años. Soy muchísimo más viejo que tu bisabuelo, por eso me sale la letra tan borrosa. Pero me han contado que lees tan bien que seguro que entenderás mi carta... Los niños del mundo anglosajón escriben cartas a Papá Noel. Lo que no es tan normal es que reciban contestación. Y eso fue lo que les pasó a los hijos de J. R. R. Tolkien entre 1920 y 1939. Todos los años recibían correspondencia del mismísimo Papá Noel. A veces, la traía el cartero; otras, aparecía en la repisa de la chimenea, cubiertas de nieve. En estas cartas Papá Noel les contaba a los Título: Cartas de Papá Noel Autor: J. R. R. Tolkien Editorial: El Aleph editores Páginas: 112 Precio: 21 aprox. Cartas de Papá Noel es uno de esos libros imprescindibles para mantener en unos casos, y para despertar en otros, la inocencia del niño que todos llevamos dentro. Las ilustraciones son del propio autor niños Tolkien sus aventuras, los problemas que le causaba su ayudante, el patoso Oso Polar, cómo le ayudaban los elfos a preparar los regalos y las batallas con los fastidiosos duendes. Estas cartas fueron escritas, claro está, por el propio autor de El Señor de los Anillos aunque este hecho no desmiente la existencia de Papá Noel (por si algún niño que lea esto alberga dudas) Tolkien, gran dibujante, diseñaba incluso los sobres, en los que incluía dibujos de las peripecias que contaba el remitente; escribía las misivas con una letra grande y vacilante, porque en ciertas latitudes uno tiembla a causa del frío. Y los sellos del Correo del Polo Norte también eran obra suya. De modo que en diciembre, los hijos del escritor- -John, Michael, Christopher y Priscilla- -recibían un sobre muy especial. Un año Papá Noel les contó cómo se soltaron los renos del trineo y se desperdigaron los regalos. Otra aventura inolvidable fue cuando el gordito barbudo rompió con su vehículo la Luna en varios pedazos e hizo que el hombre que habitaba en ella cayera en el jardín de su casa... La correspondencia fue reunida en un libro que acaba de ser reeditado. Ahora tengo que irme. hace una noche estupenda y debo recorrer cientos de kilómetros hasta que amanezca. ¡Hay tanto trabajo que hacer! Un beso frío de Papá Nicolás Noel