Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
48- 49 S 6 LOS SÁBADOS DE La dieta de Benedicto XVI Aunque, a lo largo de la historia, ha habido muchos Pontífices sibaritas a la hora de gozar de los placeres de la comida- -el último de ellos, Juan XXIII- lo cierto es que tanto Juan Pablo II como su sucesor, Benedicto XVI, no han destacado por un gusto extravagante. Aun así, según Eva Celada, existe una diferencia enorme entre lo que comía uno y lo que come el otro Mientras Karol Wojtyla, cuando visitaba Roma como cardenal sólo tomaba pizza y pasta y, ya como Papa, gustaba de la tradicional- -y sobria- -comida polaca, Joseph Ratzinger era de los pocos purpurados que se preparaba su propia cena. Benedicto XVI es amante de la buena mesa, cabe decir que su madre era cocinera profesional comenta la autora. A diferencia de Juan Pablo II, que gustaba de beber vino tinto, sobre todo español, en las comidas, el nuevo Papa es abstemio. Ambos sí coinciden en una tradición muy española: la siesta después de comer. El menú de Benedicto XVI es el siguiente: el Papa desayuna, a las siete y media de la mañana, un café con leche, dulces y zumo de naranja. A las dos de la tarde, realiza su comida fuerte de la jornada, en la que no faltan entremeses, pasta, pescado y frutas. La pasta le gusta enriquecida: langostinos o almejas son una buena opción Sobre las cinco de la tarde, Benedicto XVI realiza la merienda con su dulce favorito, tarta de manzana. Sobre las ocho, es el momento de cenar. Pan, yogur y un poco de sémola completan la dieta del día. Menú de la Última Cena: cordero, verduras, frutos secos, pan ácimo... FOTOS: ALBERTO CAMPUZANO Menú papal Como experta en fogones, Eva Celada recomienda un menú para el Pontífice en estas Navidades. Estará compuesto con productos de varias épocas, y un poquitín navideño afirma. Ésta es la carta, que demuestra que las comidas vaticanas no son precisamente frugales: 1 -Guiso de Dolchos (judías) y nabos al gusto del Papa Clemente. 2 -Ensalada de higos con caviar. 3 -Lechazo de Navidad al gusto de los Purpurados (Abbacchio o Capretto Arrostro) Postre: dátiles rellenos de mazapán para sus eminencias. Un postre papal: dátiles rellenos de mazapán que atienden las Hermanas de la Caridad de San Vicente de Paúl; y la cocina específica de los cardenales, que tienen sus residencia en el Vaticano. Y, sobre todas ellas, la cocina del Papa, la más exclusiva de todas afirma Eva Celada. Se trata de una cocina hecha expresamente para el Sumo Pontífice a su gusto total, pero también es una cocina de calidad de la que salen los platos que degustan jefes de Estado y Gobierno Y es que muchos de los acuerdos con la Santa Sede se suscriben sobre el mantel. No ha habido Papas cocineros, aunque Benedicto XVI se hacía su propia cena (sopa de sémola) siendo cardenal, y a Pío II (1458- 1464) le gustaba recoger la fruta de los jardines vaticanos. Siendo Papas, la cosa cambia: ahí ya no entran en la cocina do se levantaba, desayunaba leche recién ordeñada, una torta de mazapán confitado, dulces y ¡cuatro perdices! asegura Celada. No se sabe de Papas que hayan seguido un régimen de adelgazamiento, aunque muchos de ellos sí han tenido que cuidar su alimentación a causa de enfermedades como la gota, producida por su exceso de consumo de carne. Aunque no hay documentación al respecto, Celada apunta algunos casos de envenenamiento (posiblemente a través de la comida o la bebida) como las muertes de Alejandro VI (1492- 1503) o, más recientemente, Juan Pablo I. Boccato di cardinali Algunas de las invenciones surgidas Excesos e inventos A lo largo de la historia, ha habido Pontífices famosos por sus excesos- -los Borgia Calixto III y Alejandro VI, posiblemente se llevaran la palma- otros sibaritas con la comida (Juan XXIII entre ellos) y otros de gustos sencillos, como San Gregorio Magno (590- 604) que se horrorizaban ante el despilfarro de sus antecesores. Otros, como Pío V (1513) considerado un Papa austero, tenía debilidad por las perdices rellenas de piñones, y cada día, cuan- de los fogones vaticanos han sido, y son, pioneras en las modas culinarias. A lo largo de veinte siglos, han surgido innumerables platos y modos de preparación de los cocineros de la Santa Sede. La cocción al baño María, el concepto a fuego lento la salsa farnese o boloñesa, el uso del tomate para las salsas, la salsa verde, el uso del chocolate, las natillas, la piña con jamón, el rebozado de verduras, el tratamiento de los helados... son algunos de los inventos de una de las cocinas de autor más respetadas en el mundo y que ha evolucionado con el mundo y con la Iglesia. Y es que, como decía Santa Teresa, hasta en los pucheros anda Dios