Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
24 SÁBADO 23- -12- -2006 ABC INTERNACIONAL www. abc. es internacional Un iraquí compra a su hijo un gorro navideño en un mercadillo de la ciudad de Suleimaniya EE. UU. intenta reforzar también el frente político contra los extremistas de Irak El objetivo es formar una coalición multipartidista para marginar de la política a figuras como el clérigo Moqtada al- Sadr PEDRO RODRÍGUEZ CORRESPONSAL WASHINGTON. Ante las evidencias acumuladas de que el conflicto en Irak no se puede solucionar únicamente por la vía militar, la Administración Bush se ha embarcado en una serie de maniobras políticas para formar una gran coalición multipartidista capaz de marginar a figuras como el clérigo Moqtada al- Sadr y sus milicias. Dentro de una vida pública fracturada en reflejo de un complicado mosaico étnico, Estados Unidos aspira a alentar un nuevo bloque que integre a partidos políticos representativos de suníes, chiíes y kurdos. Tentativamente, este ambicioso proyecto de consenso nacional según informa el New York Times habría recibido el respaldo del gran ayatolá Ali al- Sistani, influyente y respetado clérigo chií. Pero como es habitual en Bagdad, las buenas intenciones corren el riesgo de perderse en un laberinto de rivalidades internas. Y ya ha trascendido que el Partido Islámico Iraquí, representativo de la minoría suní, ha presentado una serie de duras condiciones para integrarse en la coalición auspiciada por Estados Unidos. Entre este paquete de exigencias figuraría la incorporación de más suníes a puestos de responsabilidad en los diferentes departamentos ministeriales del gobierno de Irak, así como en las fuerzas de seguridad. Una estructura de poder que tras la intervención militar encabezada por la Administración Bush ahora se encuentra controlada por chiíes, marginados durante la era de Sadam Husein pese a ser el mayor segmento de población de Irak. Para no quedarse al margen de este posible cambio político, Moqtada al- Sadr también estaría considerando una cierta moratoria de de las actividades violentas de su milicia conocida como el Ejército del Mahdi. Una operación en respuesta a las acusaciones sobre la responsabilidad de estas milicias la disparada espiral de violencia sectaria descrita a veces como más propia de una guerra civil que acciones localizadas de terrorismo. Para hacerse una idea, varias decenas de asesinados han aparecido ayer en la zona de Bagdad, además de registrarse al menos tres explosiones con un saldo de al menos una docena de muertos y una veintena de heridos. En la actualidad, el gobierno del primer ministro Nuri Kamal al- Maliki se basa en una coalición que incluye el respaldo del contingente liderado por Moqtada al- Sadr, con una treintena de parlamentarios y media docena de 38 puestos ministeriales. Una vinculación que se ha visto interrumpida durante las últimas tres semanas en las que al- Sadr ha boicoteado la participación de sus aliados en el gobierno de Al- Maliki por la reunión que el primer ministro mantuvo con el presidente Bush en Jordania. Durante el pasado, el primer ministro ha intercedido ante Washington a favor del clérigo chií que tiene su base de operaciones en la ciudad santa de Najaf. Sin embargo, el memorial de agravios de la Administración Bush contra Moqtada al- Sadr resulta cada vez es más abultado. Hasta el punto de que los servicios de inteligencia de Estados Unidos han llegado a identificar preocupantes conexiones con el grupo chií Hizbolá, que opera en Líbano con respaldo de Irán. De cara a la formulación de una renovada estrategia iraquí que la Administración Bush ha prometido para enero, el flamante secretario de Defensa se ha entrevistado con alMaliki y otros altos cargos en Bagdad. Robert Gates ha reconocido que estas conversaciones han abordado la posibilidad de alguna ayuda adicional pero sin llegar a mencionar números específicos de refuerzos al contingente de 140.000 militares de Estados El proyecto de Washington ha recibido el apoyo del ayatolá Sistani, pero no de la minoría suní