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4 OPINIÓN SÁBADO 23 s 12 s 2006 ABC PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS Director Adjunto: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Fernando R. Lafuente, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer Jefes de Área: Jaime González (Opinión) J. L. Jaraba (España) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Juan Cierco (Cultura, Ciencia y Deportes) Mayte Alcaraz (Fin de Semana) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego y Ángel Collado Redactores jefes: V. A. Pérez (Continuidad) A. Martínez (Política) M. Erice (Internacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) J. M. Mata (Deportes) F. Álvarez (Comunicación- TV) A. Sotillo (S 6 y D 7) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) y S. Guijarro Director general: José Luis Romero Adjunto al Consejero Delegado: Emilio Ybarra Aznar MENSAJES CLAROS PARA AHMADINEYAD L presidente de Irán ha recibido dos mensajes que debería atender con atención: el primero, procedente de sus propios ciudadanos, que en las elecciones municipales lo han castigado por una arriesgada política exterior que conduce el país al aislamiento; el segundo, fruto del consenso alcanzando en el Consejo de la ONU, otro indicio no menos claro de que la comunidad internacionalnoacepta sus planes de convertirse en una potencia nuclear, construyendo bombas atómicas bajo el pretexto de desarrollar sistemas civiles de producción de energía. Ambos mensajes tienen sus matices y no se pueden leer al pie de la letra, pero van en la misma dirección: denunciar una deriva desquiciada que el régimen teocrático presenta comoun intento legítimo de aumentar su influencia, pero que es percibida sin excepción- -en la región y fuera de ella- -como un plan desestabilizador cuyo alcance podría extenderse mucho más allá del Próximo Oriente. El hecho de que los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU y Alemania se hayan puesto de acuerdo en perfilar una resolución- -aunque más suavizada de lo que habría sido deseable- -ponedemanifiestoqueel régimen iraní no cuenta con una patente de corso en la escena internacional. Aunque hasta ahora no haya pasado de sus excesos verbales y proclamaciones intolerablessobrequién debe ser borrado o no del mapa, Ahmadineyad sabe ya que no irá a ninguna parte con los discursos dirigidos a los fanáticos que le aplauden. Sus barbaridades han contribuido a incendiar a Irak, cuya minoría suní teme verse aplastada con el apoyo de Teherán; y Arabia Saudí por su parte, a la vista de que el presidente iraní parece dispuesto a resucitar la política agresiva de los antiguos persas, también se ha interesado por desarrollar su propia tecnología nuclear, naturalmente con los mismos fines pacíficos que el régimen de Teherán. La resolución de la ONU no concibe sanciones propiamente dichas, pero es mejor que cualquier otra escenificación de divisiones entre la comunidad internacional. El Gobierno ruso ha trabajado para preservar sus propios intereses comerciales en el desarrollo nuclear iraní, lo que hace que Moscú haya contraído una responsabilidad muy especial en caso de que Irán haga un uso inadecuado de la misma. En su día, la URSS también colaboró con el mayor entusiasmo en el derrocamiento del Sha, pensando que así debilitaba a Estados Unidos, aunque luego fueran los comunistas los primeros a los que ordenó ahorcar Jomeini, el padre de la República Islámica. En todo caso, elmensaje enviadoal mundopor lospropiosiraníescon sus votos constituye un testimonio esperanzado: hasta los medios pro- gubernamentales más radicales se han dado cuenta de que el régimen está obligado a cambiar si no quiere perder el apoyo de los ciudadanos, sin el cual no es posible política alguna. Por ahora, buques de guerra norteamericanos y británicos se están concentrando en el Golfo Pérsico como señal de fuerza. Ahmadineyad debería sercapaz deentenderlos mensajesqueleenvían la ONU y sus propios ciudadanos, exigiéndole que abandone ese papel estridente que nadie aprecia, salvo él mismo. E ZAPATERO, EN EL LABERINTO DE ETA L encuentro que ayer mantuvieron José Luis Rodríguez Zapatero y MarianoRajoy fuetotalmente prescindible. El líder del PP- -quien, no obstante, hizo bien en asistir- -ya previno que nadie esperara sorpresas por su parte. El presidente delGobierno, por la suya, dejó claro quela cita buscaba más un efecto estadístico en la contabilidad de las relaciones con la oposición que una ocasión para acercar criterios. Sin embargo, que la reunión no haya variado las posiciones del Gobierno y del PP no significa que no produzca efectos políticos y permita interpretaciones sobre la situación. Ni unos ni otras son positivos, pues al margen de que el desencuentro se mantiene porque este llamado proceso de paz es una pura y simple negociación política con un banda terrorista- -y no el tramo final de su derrota incondicional- el jefe del Ejecutivo trata algunas de las principales convenciones de la democracia con pasmosas vacuidad y ligereza. No se puede citar allíder dela oposición en pleno desconcierto informativo y socialsobrelos contactos delGobiernocon los terroristas para no decirle nada relevante, ni siquiera una confirmación o un desmentido formal de la reunión con miembros de ETA la pasada semana; y para no ofrecerle garantía alguna sobre las demandas principales que la mayoría de la sociedad comparte con el PP: no a la presentación electoral de Batasuna, no a la mesa de partidos y aplicación de la ley a la izquierda proetarra. Cabe preguntarse, entonces, para qué citó Zapatero a Rajoy y si realmente debe éste sentirse obligado a aceptar una futura cita similar si las condiciones siguen siendo las mismas. Sin duda, el Gobierno, cada vez más perdido en el laberinto de las negociaciones con ETA, se equivoca si cree que, a estas alturas, la opinión pública mejora su percepción sobre el proceso sólo porque este encuentro se haya producido o porque una reunión con etarras haya oxigenado momentáneamente la situación. La sociedad española está más curtida, y de ninguna manera considera ficticias las condiciones de Rajoy para apoyar al Gobierno, ni da por hecho que el Ejecutivo las esté cumpliendo, porque E ahí están la petición de archivo del caso Egunkaria hecha por el fiscal, la aceptación explícita de la mesa de partidos o las declaraciones temerarias de Zapatero sobre lo fácil que le resultará a la izquierda proetarra tener un partido legalizado si Batasuna cambia de nombre y presenta unos estatutos nuevos. El problema por el que este llamado proceso de paz está abocado al fracaso sigue siendo su vicio de origen. Se sigue basando en el reconocimiento a ETA como interlocutor políticoy en elrepudioalapolíticaantiterroristadesarrollada hasta 2004. Si este proceso fuera el del final de ETA sin condiciones y con forma expresa de derrota, hace tiempo queestaría canceladoporelGobiernoa la vista delrearmemasivo de ETA y su continuidad operativa en Francia. Además, en menos de 72 horas, Batasuna y sus medios afines han dicho que es falso que el proceso esté encauzado tras el encuentro de la semana pasada, que sin Navarra no hay solución al conflicto y que todo estáen vía muerta. Ypara demostrarlo, laviolencia terrorista urbana aumenta de modo ostensible. Las declaraciones de Rajoy posteriores a la reunión con Zapatero expresan el grado de desconcierto que provoca la falta de rumbo del Gobierno. No hay certidumbres sobre lo que el Ejecutivo está dispuesto a hacer y a no hacer. Y esta situación es la más dañina para un Estado que debe seguir empeñado en la derrota de su principal enemigo, que es el terrorismo etarra. El tiempo no pasa en balde, la crisis de relaciones con el PP tampoco es reversible de la noche a la mañana, los cambios de criterio de la Fiscalía escaman y en Europa se ha sembrado la discordia donde antes había- -por fin- -unanimidad contra ETA. Es más fácil y setarda menos en destruir una política antiterrorista que en construirla, y ETA está aprovechando esta tregua mucho mejor para sus propios intereses que el Gobierno para cumplir con su obligación inexcusable de poner fin al terrorismo etarra sin condiciones, ni precio político. Pedir a Rajoy- -y a los millones de españoles que respaldan en esta situación al PP- -que apoye esto que Zapatero llama proceso de paz sencillamente carece de toda lógica y sentido. FRENO A LA LEY ANTITABACO N una decisión de carácter provisional y que jurídicamente no prejuzga su futura resolución de fondo, el Tribunal Superior de Justicia madrileño ha rechazado suspender cautelarmente una norma de la Comunidad de Madrid cuya aplicación práctica viene a suavizar en esta región las exigencias e imposiciones de la polémica ley antitabaco, promulgada por el Gobierno central y en vigor desde hace ahora un año. Lo que en su día fue interpretado como un episodio más de la pugna abierta que durante toda la legislatura está enfrentando a la ministra de Sanidad, Elena Salgado, y a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, se cobra ahora un primer triunfo de esta última, aunque sea parcial. Ambas mantienen irresolubles discrepancias sobre cómo deben gestionar la política sanitaria los poderes públicos. La normativa impulsada por la Comunidad de Madrid supuso- -supone todavía porque continúa en vigor- -un contrapunto político y jurídico a una ley del Gobierno arquetipo de una discutible política basada en el intervencionismo sobre muchos hábitos de consumo y de muy compleja aplicación práctica. Da fe de esta complejidad el dato hecho público por el Comité para la Prevención del Tabaquismo, según el cual apenas el 15 por ciento de los más de 300.000 bares, restaurantes y discotecas de España están libres de humo o separan correctamente las zonas de fumadores y no fumadores. De la misma manera que esta cifra contribuye a E enfriar buena parte de las expectativas que Salgado había depositado en la ley antitabaco, la resolución del Tribunal madrileño supone en cambio un espaldarazo para Aguirre. Provisional en su versión jurídica, pero sólido en su vertiente política porque probablemente permitirá a la presidenta de la Comunidad de Madrid llegar a las elecciones autonómicas de mayo con este decreto en vigor y, por tanto, sin haber sufrido un revés judicial que, sensu contrario, sí debe acusar como tal, en términos de rentabilidad política, la ministra Salgado al haber fracasado en su intento de suspender cautelarmente la norma de Aguirre. Es verdad que el auto del Tribunal no anticipa su parecer definitivo sobre el decreto, pero los magistrados arguyen que, a priori, laten en él los principios de protección de los no fumadores que inspiraron la ley del Gobierno central. Por tanto, del auto judicial se derivan como mínimo tres consecuencias inmediatas: primero, garantiza durante los próximos meses cierta seguridad jurídica a los empresarios de la hostelería madrileña; en segundo lugar, deja entrever que la Comunidad de Madrid no se guió con un ánimo de grosera vulneración o caprichosa contestación a una ley estatal; y tercero, viene a demostrar que Salgado cometió un error de magnitud cuando, en un injusto ataque a Aguirre, acusó a su Ejecutivo regional de dar repetidas muestras de actuar siempre contra la salud de los madrileños Por ahora, los jueces no creen que sea así.