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ABC SÁBADO 23 s 12 s 2006 OPINIÓN 3 LA TERCERA FELIZ NAVIDAD, INSHAALAH Como nos acaba de advertir Irving Kristol, Europa está hoy pagando un precio terrible, hasta el punto de que está perdiendo su identidad histórica a causa de la primacía que está dando al ethos socialdemócrata tanto en la política doméstica como en la exterior L pasado 11 de diciembre, mientras todos los medios de comunicación imaginables dedicaban su atención al informe del Grupo de Estudio de Irak, el presidente Bush se reunía en la Casa Blanca con cinco expertos de los que esperaba obtener lo que el informe de Jim Baker y Alan Simpson no le había dado: un plan de victoria en Irak. Porque la clave a la hora de analizar el manido informe bipartidista está en ver si quienes lo han redactado han cumplido con la misión que se les encomendó. Y la respuesta sólo puede ser negativa porque ni una sola vez aparece en el informe Baker una mención a la victoria en Irak. Ni siquiera para decir que ésta sería imposible. Conclusión: como es habitual con Baker (en Irak durante la guerra anterior, en el plan del Sahara, en la mediación entre israelíes y palestinos... misión no cumplida. La soledad en la Casa Blanca debe de ser muy acusada. Al otro lado del Atlántico estamos rindiendo nuestras posiciones sin pestañear, mientras esperamos alegremente la inminente fiesta de la Navidad que ya no todos pueden celebrar aquí por no molestar a los que vienen a imponer el totalitarismo desde el otro lado del Mediterráneo, inshaalah- -si Alá quiere. Se llenan de sentido las palabras de Irving Kristol el pasado 1 de diciembre en la Universidad de Princeton: En el caso de Europa hemos visto cómo un estado de bienestar socialdemócrata desincentiva el crecimiento de la población así como el crecimiento económico y suprime las virtudes tradicionalmente vinculadas a la hombría en la política exterior. Europa está hoy pagando un precio terrible, hasta el punto de que está perdiendo su identidad histórica a causa de la primacía que está dando al ethos socialdemócrata tanto en la política doméstica como en la exterior. Que las dos están inseparablemente unidas nunca ha estado más convincentemente demostrado Lo doméstico- -por ejemplo una nueva mezquita de proporciones mequísticas en Córdoba- -y lo exterior- -valga la comparecencia de ZP en la ONU de la mano del fundamentalista Erdogan y de Annan, el amigo de tantos corruptos- -van de la mano y son indisociables. E les de víctimas. Y, huelga decirlo, quien no es capaz de hacer frente al terrorismo en su propia casa, nunca sabrá plantar cara a un terrorismo lejano que asesina a gentes que no conocemos y que nos da igual bajo qué régimen viven. Q uienes se ríen de Bush y los errores que pueda haber cometido todavía pueden tener una oportunidad de volver a valorar el papel del denostado presidente norteamericano. Sus declaraciones a The Washington Post del pasado miércoles demuestran que ni el informe de Baker ni la iniciativa filtrada por el Pentágono para apartar miles de tropas del combate y dedicarlas a instruir al Ejército iraquí son la vía a seguir. Las opciones hoy giran en torno a la propuesta que ha dado al presidente lo que él había pedido: un plan de victoria (se puede leer en www. aei. org publication 25292) El 11 de diciembre el general retirado Jack Keane, antiguo segundo jefe del Estado Mayor del Ejército presentó un plan redactado por él mismo y Frederick W Kagan cuya idea nuclear consiste en que todo proyecto debe basarse en garantizar la seguridad en Bagdad, no en dar prioridad a fomentar la reconciliación entre chiíes y sunníes, inshaalah. La seguridad de la población iraquí nunca ha sido el objetivo prioritario del Ejército norteamericano. Ahora lo es y habrá de lograrse con el envío de refuerzos- -como promueven el favorito republicano para la Presidencia, John McCain o el nuevo jefe del Comité de Inteligencia de la Cámara, el demócrata Sylvestre Reyes- Quizá 50.000 hombres más. No basta con expulsar de los diferentes barrios a los terroristas que asesinan cotidianamente a los iraquíes. Además hay que mantener la presencia militar en ellos. Y una vez que la población se sienta a salvo de la venganza de los criminales por ayudar a las autoridades, la ciudadanía se atreverá a cooperar con el Gobierno iraquí. Y no olvidemos que éste no es un problema que afecte a todo el país, porque la mayor parte del sur y todo el norte kurdo están casi al margen de esta violencia. Los terroristas saben que sólo pueden ganar esta guerra si logran que la determinación occidental flaquee y a ello dedican todas sus energías en Bagdad, el gran escaparate internacional de esta batalla a muerte, inshaalah. Quienes tanto disfrutan hoy tergiversando la realidad al trazar paralelismos entre lo que estamos viviendo en Irak y lo que sucedió en Vietnam quizá quieran recordar que, si bien es falso que haya ninguna correlación en el número de víctimas norteamericanas de hace casi cuarenta años y las de la actualidad o el tipo de ataques que sufren las fuerzas occidentales, sí hay una lección aprendida en Vietnam que se intenta aplicar en este plan de victoria que Bush tiene ahora sobre la mesa. En Vietnam se demostró que con una estrategia de contrainsurgencia efectiva como la que allí trazó el general Creighton Abrahams, la guerrilla del Vietcong era derrotable. Así sucedió en primera instancia. Sólo cuando en 1974 el Congreso norteamericano cortó la ayuda económica a sus aliados lograron los comunistas- -con financiación incontable- -la victoria. l otro paralelismo estremecedor entre Vietnam e Irak puede estar por llegar. Existe el riesgo de que rindamos al enemigo a aquellos iraquíes que creen en la democracia. A quienes quieren vivir en una sociedad en paz. A quienes están viendo morir cada día a sus familiares por no someterse a la tiranía. Ni a la baazista de Sadam ni a la islamista actual. Y tras ellos a esa pequeña elite que va creciendo en toda la región. Porque son muchos entre nosotros los que creen que era mejor que Sadam siguiera sojuzgando a su pueblo a una media de 36.000 asesinatos anuales. ¡Qué más daba que muriera esa gente si el sátrapa nos alejaba un poco el islamismo! Bush tiene muy pocas semanas para marcar la nueva línea que pueda llevar a la victoria. Ha empezado a hacerlo. Una victoria que no pasa por entrenar más tropas iraquíes y retirarse cuanto antes- -algo que siempre fue el plan de Rumsfeld- Si Bush hubiera querido retirarse lo hubiera hecho después de ganar la reelección en 2004, o antes de las últimas legislativas. No lo hizo porque no podía declarar la victoria. Ahora es el momento de marcar esa nueva estrategia que permita a Occidente y sus aliados en todo Oriente Medio encontrar el camino de la victoria sobre los terroristas. Una estrategia victoriosa que dentro de un año nos permita volver a desearnos una feliz Navidad. Inshaalah. E L os que muestran tanta comprensión frente a quienes intentan borrar nuestras tradiciones e imponer las suyas, difícilmente pueden entender nada de lo que está ocurriendo en Irak ni mucho menos lo que está en juego. Los realistas que esperan ansiosos la retirada Occidental de aquel país quieren entregar a los millones de iraquíes que salieron a votar por tres veces en trece meses. Buscan rendir a los que se jugaron la vida por ejercer un derecho que aquí, en España, se cambia por un día de playa. Esos iraquíes que quieren ver una sociedad con un modelo político asimilado al nuestro están siendo víctimas- -cada día- -de atentados terroristas de todo tipo que llevan causadas decenas de mi- RAMÓN PÉREZ- MAURA