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92 VIERNES deESTRENO VIERNES 22 s 12 s 2006 ABC Patrice Chéreau dirige a los actores de Gabrielle en un momento del rodaje ABC Chéreau, el miedo a repetirse Patrice Chéreau tiene casa en Sevilla y habla español con fluidez, pero no quiere trabajar en nuestro país. En su encuentro con la prensa para presentar Gabrielle su última película, expresó su mayor temor como artista: repetir las mismas recetas FEDERICO MARÍN BELLÓN MADRID. Aunque habla español, a Patrice Chéreau le gusta que le traduzcan sus respuestas, que matiza hasta el detalle. En Gabrielle adapta un relato de Joseph Conrad muy complejo, que transcurre por completo en la mente del narrador. El director describe la historia como una bajada a los infiernos de un hombre en el que todo se deshace en su cabeza. Ella comete el hecho increíble de irse y el hecho aún más increíble de no llegar hasta el final y volver Al mismo tiempo, la cinta es un retrato de la alta sociedad, a la que no muestra como una clase superficial o decadente, pero sí tan vulnerable como cualquiera. Chéreau encaja con deportividad la comparación con una de sus últimas películas, Intimidad con la que ganó el Oso de Oro en Berlín y escandalizó a buena parte del público por su crudeza sexual. El paralelismo entre las dos es que una es exactamente lo contrario que la otra responde a bote pronto, aunque enseguida reconoce que descubrió la conexión a mitad del rodaje Uno cree siempre que hace una película diferente y no siempre son tan distintas frase con la que resume su mayor preocupación como artista. alguna reflexión por rumiar sobre este asunto: Hace diez o quince años, antes de La reina Margot cuando no estaba muy seguro de hacer muy buenas películas, me daba demasiado miedo que mi cine se pareciera demasiado al teatro. Ahora, que sé que hago buenas películas, que gusten o no es distinto, he decidido pasar totalmente de lo que me diga la gente El cine de Patrice Chéreau no es apto para todos los públicos. Profundo y exquisito, ni siquiera la carga sexual de algunos de sus títulos da pie a un cine demasiado cercano y caliente, aunque a él le molesta que lo acusen de lo contrario: Amo a mis personajes. Yo no soy frío, pero creo que ellos sí lo son. Hago películas que no son en absoluto frías y propongo al público cosas menos simples que las que ve normalmente, pero eso no quiere decir que no me preocupe por el público. Trato de atraerlo hacia mí y no de ir yo hacia él Entre sus proyectos, destaca el viejo deseo de rodar Napoleón con Al Pacino. Dejé de trabajar en él hace tres años, pero el año pasado escribí una nueva versión y se la envié a Pacino. Espero respuesta Entretanto, seguirá intentando no repetirse y aprender. Mi madre, que murió el año pasado, dibujó hasta seis meses antes de morir. A los 91 años, todavía decía: creo que estoy haciendo progresos. Yo me siento igual Gabrielle Francia 2005 90 minutos Género- -Drama Director- -Patrice Chéreau Actores- -Isabelle Huppert, Pascal Gregory, Claudia Goli Helado Huppert E. R. MARCHANTE Isabelle Huppert se ha ganado los galones de sargento mayor de la interpretación europea. Es una actriz dura, precisa, fría como la barriga de un pez, que llena los personajes de todo salvo de simpatía, y que condiciona, lógicamente, cualquier mensaje que lleve escrito su papel. Nunca hubiera podido sospechar Conrad una carcasa así para su personaje de Gabrielle en su cuento El regreso aunque, probablemente, Patrice Chéreau nunca pensó que otra actriz pudiera encarnarlo. El resultado es una película embalsamada sobre una historia embutida por completo en el drama de una pareja en sus horas finales, atrapada entre malentendidos y una vida repentinamente absurda. El Chéreau teatral domina la puesta en escena, un interior noche ibseniano, abocada al cara a cara, al tour de force entre dos actores (Pascal Gregory es el contraplano de Huppert) y tan lleno de fuerza como de ampulosidad. La caligrafía de Patrice Chéreau es como es (su especialidad son las pasiones heladas, como Intimacy y le cuesta que la profundidad del drama que narra estalle contra la escena y la haga arder. Diálogos afilados, violencia contenida e incontenible, personajes sin calor, incapaces de producir esa empatía necesaria para vivir su drama, y que dejan al espectador solo pensándolo... En realidad, la impresión es que Isabelle Huppert es el problema y es al tiempo la solución: no siendo posible insuflar calor a su personaje de Gabrielle, es ella, al menos, la que asume su gelidez. Isabelle Huppert En la novela, la mujer apenas dice cuatro frases. En la película, Isabelle Huppert se hace sitio a codazos, aunque el director de La reina Margot que también ha trabajado como actor junto a ella, asegura que la trató igual que al resto del reparto. El problema que me planteo con todos los actores- -y con esto regresa a su preocupación favorita- -es reunir las mejores condiciones para que no hagan en tu película lo mismo que han hecho en otras Ella también tiene hábitos A veces tuve que decirle: Así no, que te reconozco Cine, teatro, ópera, todo igual Después de Su hermano -con la que ganó otro Oso, esta vez de plata- -me dije: voy a intentar no reproducir las mismas recetas que han funcionado. Por eso me interesaba hacer una película de época. No hacer lo que ya hemos hecho es algo que nos planteamos todas las horas de todos los días. Tratemos de ir más allá que la última vez, de hacer algo que no sabemos Lo dice un hombre que dirige cine, teatro y ópera con la misma facilidad, aunque ahora piensa que siempre hace el mismo oficio No es que no vea las diferencias, pero es todo igual asegura. Pese a todo, niega que Gabrielle sea una película teatral: Lo que he hecho en ella no lo podría hacer en el teatro. Es una ilusión óptica. Quizá existe esa impresión porque transcurre en interiores, se habla mucho y es una película de época Después de responder varias preguntas, aún le queda Sé cómo va a decirlo es una de las frases más idiotas que he oído nunca Chéreau admite que, en cierto modo, escribe pensando en los actores, sobre todo cuando tienes la confianza de que vayan a aceptar el papel El riesgo de llevar esta práctica demasiado lejos es, en su opinión, escribir algo que ya han hecho El cineasta cuenta una anécdota ilustrativa sobre este asunto: Hace 30 años escribí un guión para Simone Signoret. Era mi segunda película y el guionista estaba muy orgulloso de las frases que escribía. Continuamente me decía: Casi estoy oyendo cómo lo va a decir ella, sé cómo va a decirlo Yo le respondí: A mí lo que me interesa es no saber cómo va a decirlo, que no lo diga como tú te imaginas Aquella fue una de las frases más idiotas que he oído nunca. El problema con los actores es que todos van de manera natural hacia lo que saben hacer bien, nunca hacia lo que no saben. Soy yo el que tiene que decir: Vayamos hacia esta dirección, a la que quizá nunca has ido Amo a mis personajes. Yo no soy frío, pero ellos sí lo son. Trato de atraer al público hacia mí, no de ir yo hacia él El problema con los actores es que no hagan en tu película lo mismo que han hecho en otras