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34 INTERNACIONAL VIERNES 22 s 12 s 2006 ABC Belén, una Nochebuena sin almas La presión de Israel, Hizbolá y los extremistas musulmanes está convirtiendo la ciudad santa en un lugar sin cristianos ni peregrinos. Mientras los primeros optan por dejar la tierra de sus ancestros, los segundos apenas la visitan por Navidad POR LAURA L. CARO BELÉN. La ciudad donde la Biblia sitúa el nacimiento de Jesús se está quedando sin peregrinos y sin cristianos. Dos presiones confluyentes, los controles militares de Israel unidos al miedo a los conflictos de este verano con Hizbolá y ahora en Gaza, por un lado; y, por otro, la coacción de fondo de los extremistas musulmanes contra sus vecinos que rezan a Cristo, han llegado a provocar en este enclave corazón de la Cristiandad una conmovedora ausencia de fieles. Hasta el punto de que la Basílica de la Natividad, el templo cristiano más antiguo y venerado de la Humanidad, a pocos días de las fiestas está prácticamente vacío. Visitar el punto exacto donde la tradición señala que el Salvador vino al mundo, era estos días atrás una experiencia en solitario. Ni un alma alrededor. Hasta el punto de que hoy viven más cristianos de Belén en Chile y en Brasil que en la propia ciudad santa. La mayoría se ha marchado, algunos en busca de libertad fuera del acoso de los muros de hormigón, otros cansados de los abusos de los palestinos islamistas que les discriminan como a una minoría infiel; a la que incluso culpan de no participar en la lucha contra la ocupación israelí. Aunque no son pocos los que han perdido la vida a manos de las fuerzas hebreas durante esta Intifada que comenzó en 2000 y aunque no son pocos los que conocen bien los interrogatorios y las prisiones del Estado judío. padecen a diario humillaciones por no llevar el pañuelo o vestir ropas occidentales que los musulmanes consideran indignas. Yo tengo que acompañar a mi esposa cada vez que va a la compra, la miran mal por el mero hecho de que no lleva una túnica puesta se lamenta Elías Giacaman, de 25 años, padre de un niño y dueño de un negocio de recuerdos junto a la Plaza del Pesebre que está al borde de la bancarrota. La situación es muy comprometida para ellas, en realidad- -explica el padre Artemio- -entre los cristianos hoy hay tres mujeres por cada varón y, siguiendo el dicho palestino de el matrimonio o la tumba muchas están optando por casarse con musulmanes, con la renuncia que eso supone: en caso de enviudar, no tienen derecho a la herencia, en caso de ser repudiadas, no tienen derecho ni a la alimentación... Belén, gobernada por Hamás, ha dejado de ser un hogar para los creyentes en Jesucristo. Un grupo entero de cristianos no abandona la tierra donde sus ancestros han vivido cerca de 2000 años simplemente por buscar una sociedad más próspera. Esa gente ha te- Jóvenes palestinos juegan frente a la iglesia de la Natividad en la plaza del Pesebre en Belén EPA Hoy sólo 7.000 de los 21.000 censados son cristianos, cuando llegaron a ser el 90 por ciento de la población Las mujeres padecen humillaciones a diario por no llevar pañuelo o vestir ropas indignas para los musulmanes Todos echan la culpa a la guerra con Hizbolá, tras la que muchos grupos cancelaron sus viajes a Tierra Santa nido que ser presionada para salir. Y eso es precisamente lo que los radicales islámicos tratan de hacer denunciaba en 2002 un estudio publicado por los profesores expertos en is- Las piedras vivas Hay un problema serio Quien habla es el fraile Artemio Vítores, vicecustodio de Tierra Santa, miembro de la orden franciscana encargada desde el año 1342 de salvaguardar los Santos Lugares y, dentro de ellos, lo que denominan las piedras vivas Las gentes que los habitan, entre las que, en el caso de Belén, la comunidad cristiana constituye una preocupación: llegó a ser el 90 por ciento de la población, pero hoy son sólo 7.000 de los 21.000 censados, de acuerdo con los datos de última hora del Comité Cristiano Internacional. Las mujeres, en particular, lam Jonathan Adelman y Agota Kuperman, sobre el dramático proceso de desaparición de los cristianos de Oriente Próximo bajo la intimidación del fundamentalismo islámico. El patriarca latino de Jerusalén, Michel Sabah, que en Nochebuena oficiará la tradicional Misa del Gallo en la Basílica de la Natividad, dedicaba el pasado miércoles su tradicional mensaje navideño a la difícil situación que vive Tierra Santa y, en particular, a la necesidad de abrir Belén al peregrinaje para que de ella emane el mismo mensaje de paz que nació en esa ciudad hace dos milenios. Tememos que los cristianos dejen Belén clamaba. Las multitudinarias visitas por motivos religiosos que en los últimos tiempos se habían recuperado gracias a la relativa calma, se han frenado en seco. Apenas hay reservas en hoteles y restaurantes para estas fiestas, subrayaba Nasser Al- Alawi, de 35 años y guía turístico acreditado por la Autoridad Nacional Palestina. Peor que el año pasado En uno de los más céntricos despachos de recuerdos- -los rosarios, las imágenes, los nacimientos de madera de olivo cubiertos ya de polvo de tanto esperar comprador- -Ángela Jac- keman se dolía: Es mucho peor que el año pasado. Los peregrinos vendrán apenas a la misa de mañana y se irán, así que tendremos que abrir esa noche y quedarnos sin cenar, porque va a ser nuestra única oportunidad de vender una cruz Las compuertas de casi todas las tiendas de las calles de la Estrella y de la Gruta de la Leche que desembocan en la Plaza del Pesebre están cerradas. En el pequeño taller donde los Giacaman elaboran recuerdos artesanales, han tenido que despedir a once de los quince empleados de antaño. Todos echan la culpa, como la gota que ha colmado el vaso, a la guerra con Hizbolá, tras la que muchos grupos cancelaron sus viajes a pesar de los llamamientos del alcalde de Belén, Victor Batarseh, de confesión cristiana, una costumbre que no se abandona. Esta semana reiteraba que la ciudad está en calma y tranquilidad. No esperamos violencia Pero todos miran también de reojo al muro de ocho metros, que hace que la entrada de Belén por la que acceden todos los coches y autobuses, se parezca a la de un campo de concentración. La paz sea contigo dice sin mucha convicción una pancarta gigante colgada en el lado hebreo.