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52 MADRID JUEVES 21 s 12 s 2006 ABC Ruiz- Gallardón regatea zanjas e ironía en su cara a cara con Buenafuente El alcalde madrileño participó en el estreno de la gira madrileña del comunicador catalán, y supo encajar su humor corrosivo y las bromas sobre zanjas eternas en la capital o biografías con mensaje SARA MEDIALDEA MADRID. El plató televisivo de Andreu Buenafuente se ha trasladado de Cataluña a un teatro madrileño: el Nuevo Alcalá, en pleno barrio de Salamanca. Y lo estrenó el alcalde de la capital: Alberto Ruiz- Gallardón se divirtió el martes entre bastidores, y aún más durante la grabación del programa, en la que sorteó con cintura e ingenio las referencias a las obras eternas de Madrid o al libro biográfico con mensaje de Esperanza Aguirre. A juzgar por los aplausos, se llevó de calle al público, mayoritariamente joven. Sin que sirva de precedente, el programa se graba en estas jornadas madrileñas para emitirse dos horas después: de ocho a diez. El martes, poco antes de las ocho de la tarde, Alberto Ruiz- Gallardón llegó al teatro Nuevo Alcalá, para cumplir con un compromiso cerrado tiempo atrás con Buenafuente. Allí, sobre el escenario, estaba el plató; en la platea, los espectadores; y en la sala de ensayos, una improvisada redacción donde se daban los ultimísimos toques al programa del día. alcalde se puso de inmediato, siguiendo el juego, y dispuesto a combatir el sarcasmo y la ironía del catalán con el mejor humor. El monólogo del humorista lo siguió el alcalde tras las cámaras, empapándose del ambiente de la noche y del pulso de un late show del que podía salir bien parado o tropezar con la ironía del catalán y salir trasquilado. Dos cascos de regalo en apenas tres horas Buenafuente no fue el único en acudir al recurrente casco de obras para embromar al alcalde madrileño: los informadores locales hicieron lo propio apenas dos horas después de que Alberto Ruiz- Gallardón terminara de rodar su entrevista en el programa del comunicador catalán, durante la cena navideña que el regidor ofreció a la prensa de Madrid. Por primera vez desde que es alcalde, Ruiz- Gallardón recibió un regalo de los periodistas: un casco de obra y un chaleco reflectante, similar al que llevan los operarios que se afanan estos días en las obras de la M- 30, salvo por un detalle: la inscripción que llevaba grabada en la espalda, y en la que podía leerse Alberto Ruiz Masobrón. Nasío pa horadar El autocontrol de algunos políticos es notorio: el regidor agradeció el gesto, dijo que le había encantado y prometió ponérselo en las inauguraciones. Y eso tiene foto. La factura del chapista Pablo Carbonell- -colaborador en el programa de Buenafuente- también tuvo su momento Gallardón -Carbonell: Le tengo un detallito, don Alberto. Mire, es la factura del chapista. Es que no sabe como me han dejado el coche los bolardos que hay en las aceras. ¿Fue idea suya ponerlo de hierro forjado? Gallardón mira la factura por delante y por detrás. Más bien la escruta y en apenas segundos contesta: -Que quede claro que la fecha es de 1994. Lo siento, pero no. El público estalla en risas y aplausos. -Buenafuente: No se la has colado. -Carbonell: La tenía en casa, olvidada... -Gallardón: Tengo que decir que los bolardos están muy bien porque lo que hacen es impedir que los coches invadan el espacio de los peatones. Otro momento estelar fue cuando surgió el tema de las aspiraciones políticas del alcalde. -Carbonell: Y eso que dicen que mira usted a La Moncloa. -Gallardón: Es que Moncloa es un distrito de Madrid. Si yo no miro al distrito de Moncloa, los madrileños que viven allí se van a enfadar conmigo. También es una parada de Metro. -Carbonell: Y Tetuán también. -Gallardón: Sí, también miro a Tetuán. El teatro estaba lleno a rebosar: los responsables de El Terrat- -la productora del programa televisivo que Buenafuente tiene en Antena 3 TV- -se han visto desbordados con la respuesta de los madrileños para participar en estos tres días de De bolos El comunicador, ahora haciendo bolos quería abrir su tour madrileño con el regidor de la ciudad sentado en el plató. Andreu Buenafuente lo recibió derramando ingenio, y entre bromas y veras, mientras terminaban con los trámites de maquillaje, le mostró la burla central del programa: el casco de obra que pensaba regalarle. Y que el que reproduce el perfil de los edificios de la ciudad en lugar del habitual rincón del puerto de la Ciudad Condal- Buenafuente le enfrentó a sus fantasmas cotidianos: que si las obras no se acaban nunca- -casco en cabeza, el alcalde explicó para qué sirven y porqué se hacen, y lo que se ganará con ellas- que si la biografía de Esperanza Aguirre y sus apuntes sobre él- -ahí fue tan comedido que dejó a todos con ganas de más chicha que qué le parece el candidato socialista Miguel Sebastián, su rival en las próximas elecciones... Aquí ganó muchos puntos Ruiz- Gallardón, por lo elegante que estuvo en su respuesta- respeto, respeto y respeto Así lo entendieron los asistentes, que rompieron en aplausos. Bodas gay ABC Tres momentos del programa de Buenafuente, con el alcalde madrileño como invitado. No dudó en ponerse el casco, que por cierto, llevaba impresas las estrellas de la Comunidad madrileña y no el escudo municipal Pablo Carbonell mostró a Gallardón la factura del chapista por daños causados por los bolardos al aparcar El público que llenaba el teatro era mayoritariamente joven y entusiasta gira: miles de jóvenes han acudido a la llamada del programa decididos a pasárselo bien. Los responsables de producción destacaban además la buena disposición de este público madrileño, muy cálido en sus respuestas. En Barcelona se lle- va más tiempo haciéndolo, pero aquí era la primera vez, y se ha notado un entusiasmo enorme explicaban. Un Gallardón cómodo y ágil se contagió sin duda de ese ambiente. Con continuos guiños a la capital- -como el decorado, Pero cuando triunfó sin paliativos fue con la respuesta sobre las bodas gays. ¿Casaría a Buenafuente y a Carbonell? Pues sí, dijo; de hecho, ya ha sido celebrante de una boda entre dos hombres- -militantes del PP para más señas- Así que sin problemas. Más aplausos. El alcalde de Madrid se fue del programa encantado según su equipo. No en vano, salió con ovación de una difícil faena.