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32 INTERNACIONAL Violencia en los territorios ocupados JUEVES 21 s 12 s 2006 ABC Alfonso Rojo EL PRECIO DEL ERROR E l error no fue derrocar a Sadam. Quienes vociferan que la operación no contó con respaldo de la ONU, deberían recordar que tampoco lo tuvo la emprendida contra Milosevic, porque Rusia y China se oponían, y que los aviones occidentales pulverizaron hamburgueserías, mataron diplomáticos, arrasaron refinerías y convirtieron en pulpa columnas de refugiados. El error fue creer que la democracia florecería en Irak una vez eliminado el sátrapa. A eso se sumó olvidar ese viejo proverbio mesopotámico según el cual el pueblo es despótico con el déspota que no sabe serlo En lugar de mandar a casa a un millón de militares sin blanca, como hizo Paul Bremer, había que haberlos acuartelado y tras una expeditiva purga en el generalato, rebautizarlos como nuevo ejército iraquí Lo mismo con los funcionarios, los militantes del Partido Baaz y los siniestros agentes de la Mujabarat. Los norteamericanos vaciaron los ministerios, convirtieron en proscritos a los baazistas y dispersaron a los matones de la policía secreta. El efecto de esa perversa ingenuidad está a la vista. Al letal ritmo que van las cosas, antes de fin de año, el Pentágono habrá sufrido 3.000 bajas en Irak, cifra similar al de las víctimas del 11- S. Tiene lógica que se prodiguen voces en favor del repliegue y que aumenten los partidarios del Plan Baker o de cualquier otro que esté a favor de la pronta vuelta a casa de los marines. Aquello no hay quien lo arregle de verdad, pero todavía se puede parchear y es de una irresponsabilidad criminal plantear el debate sin valorar el espantoso coste de una retirada ahora. Sepultado en el cajón el sueño de hacer un país medianamente viable, asistiríamos a la sangrienta aplicación de la leyes de Darwin. Como los chiíes son el 60 de la población y los zuñes solo el 25 los primeros terminarían exterminando a los segundos. Las cosas no quedarían ahí, porque en el mundo islámico son muchos más los suníes que los chiíes. Se montaría una de espanto. Un muchacho palestino gritaba ayer en un escenario de coches quemados en plena lucha callejera en la ciudad de Gaza Abbás, dispuesto a negociar con Hamás un gobierno de coalición Al Zawahri, lugarteniente de Bin Laden, arremete en un vídeo contra el presidente palestino, un hombre de EE. UU. y llama a la guerra santa contra Occidente LAURA L. CARO CORRESPONSAL JERUSALÉN. No tenemos objeciones a más conversaciones Con estas palabras, el presidente palestino, Mahmud Abbás, entreabría ayer la posibilidad de reanudar el diálogo con Hamás para la formación de un gobierno de unidad nacional, y lo hacía tan sólo cuatro días después de que anunciara oficialmente un adelanto de elecciones para resolver, decía, la insostenible crisis interna actual. La declaración del rais realizada durante un encuentro con periodistas en su sede de la ciudad cisjordana de Ramala, se producía, como informó este diario, sólo tres días después de que los partidos islamistas pusieran encima de su mesa una oferta formal para volver a las negociaciones y el portavoz del movimiento Hamás, Fauzi Barhoum, añadiera que estaban a la espera de una respuesta. La contestación podría haber llegado ya con esta expresión pública de disponibilidad al diálogo por parte de Abbás, de la que se deduce que la convocatoria efectiva de los comicios anticipados está aún por ver. Un ejecutivo de coalición es posible. El mensaje del presidente llegaba en el marco de un alto el fuego, segundo desde que el sábado estallara la violencia en las calles de la franja, alcanzado el martes por la noche entre las facciones para poner fin a los combates poco después de que, tanto Mahmud Abbás como el primer ministro palestino, Ismail Haniye, exhortaran a la población en sendos discursos televisados a dejar las armas. El cese de las hostilidades se mantenía a lo largo de la jornada en Gaza aunque, eso sí, amenazado por la sombra de un primer choque registrado a las dos horas del inicio de la tregua en el que agentes de la Fuerza Auxiliar leal a Hamás dispararon contra un puesto policial controlado por miembros de la Seguridad Nacional vinculada a Al Fatah, con resultado de siete heridos- -dos de ellos de gravedad- -y dos funcionarios muertos, primos hermanos. En los funerales de los dos jóvenes, las tensiones subieron enteros con el griterío de sus compañeros jurando venganza y lanzando tiros al aire, que se intensificaron mezclándose con insultos al paso del cortejo frente a la residencia del ministro de Exteriores, Mahmud Zahar, alto oficial de Hamás, que al parecer no se encontraba en la casa. En este día de relativa contención y de tímido gesto conciliatorio en boca del presidente, irrumpía la arenga furiosa del número dos de Al Qaida y mano derecha de Osama bin Laden, Ayman al Zawahri, que desde alguna guarida difundía una grabación en las que arremetía contra Abbás, contra su idea de volver a las urnas y hasta contra el movimiento hermano de Hamás. También llamó a la guerra santa contra Occidente mientras se ataque a los musulmanes. Sí a la guerra Cualquier camino que no sea la yihad- -advertía terrible, con un fusil detrás de sí- -sólo nos llevará a la pérdida y la derrota. Quienes están intentando liberar territorio islámico a través de unas elecciones basadas en constituciones laicas no liberarán un grano de arena palestina, sino que imposibilitarán la yihad Y añadió encolerizado que recono-