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84 CULTURAyESPECTÁCULOS MIÉRCOLES 20 s 12 s 2006 ABC Ignacio Chillida, hijo del escultor y comisario de la muestra, junto a algunas de las esculturas de su padre en la Fundación Canal IGNACIO GIL Eduardo Chillida, sin trampa ni cartón La Fundación Canal reúne, hasta el 18 de febrero, una selección de 60 piezas, procedentes de Chillida- Leku, santuario del escultor NATIVIDAD PULIDO MADRID. Decía ese gran sabio que fue Octavio Paz que cada una de las esculturas de Eduardo Chillida es, como un pájaro, un signo del espacio; cada una dice una cosa distinta- -el hierro dice viento, la madera dice canto, el alabastro dice luz- -pero todas dicen lo mismo: espacio Imposible definir mejor y en menos palabras las esculturas de otro sabio (éste no de la palabra, sino de del espacio) el añorado Eduardo Chillida. Desde su muerte, son contadas las exposiciones que hemos podido disfrutar en Madrid. La última grande se la dedicó el Reina Sofía en 1998. Ahora es la Fundación Canal la que acoge en sus salas de exposiciones (Mateo Inurria, 2) una amplia selección de sesenta piezas, procedentes todas ellas de Chillida- Leku, capilla sixtina del artista en Hernani. Quién mejor para comisariar una exposición de Eduardo Chillida que uno de sus hijos. En este caso, Ignacio, que durante 25 años trabajó codo con codo con su padre en su impecable producción de grabados. Él mismo explica el porqué del título de la muestra, Lo natural en el arte Advierte que cada una de las obras de Chillida está hecha de manera natural; poda lo innecesario para quedarse con lo esencial Decía el escultor: He restado y podado más que sumado y añadido. Casi todo se arregla quitando Si Miguel Ángel quitaba lo que le sobraba de los bloques de mármol (él decía que las esculturas estaban encerradas dentro del mármol y él se limitaba a liberarlas) Chillida hacía lo propio con las tierras- -lurras- -y los alabastros. Su trabajo- -dice su hijo y comisario- -parte del más profundo respeto al material y de un conocimiento de sus leyes que le llevan a sacar a la luz la fuerza expresiva intrínseca de cada materia De su lenguaje, destaca, además de ese respeto y conocimiento de la materia (hierro, tierra, hormigón, piedra o madera) la búsqueda del equilibrio, un proceso de trabajo en libertad y la estrecha relación de su obra con el entorno. Imposible imaginar hoy el sky line de San Sebastián sin el Peine del Viento que en 2007 cumple 30 años. Entre las esculturas presentes en la muestra, hay cuatro piezas muy voluminosas y pesadas, como Esetorki III (6.000 kilos de acero, de su serie Diálogo- Tolerancia) o el maravilloso alabastro Homenaje a Pili (su inseparable compañera de tantos viajes, Pilar Belzunce) Ambas cupieron a duras penas en los espacios que dan acceso a la sala. En las paredes cuelgan bellas y frágiles Gravitaciones que parecen a punto de desintegrarse ante nuestros ojos, compuestas por papeles recortados y cosidos. Dos salas contiguas, dos capillas más bien, albergan nuevos tesoros de Chillida, esta vez en pequeño formato, no por ello de menor intensidad, custodiados por dibujos de manos (Eduardo dibujaba incansable las suyas) que parecen querer alcanzar y acariciar las esculturas. Por un lado, estudios en hierro de proyectos como el citado Peine del Viento el Elogio del Agua el Proyecto Múnich Besarkada III (el hierro se retuerce y se abraza) o el inacabado Proyecto para el homenaje a Hokusai en Japón, junto al Monte Fuji. Cierran el recorrido sus tierras, que el comisario ve como si fueran panes tienen un sabor especial y un documental realizado por Susana, también hija del artista, en la que podemos ver a Chillida en estado puro, sin artificios. Cumplió todos su sueños, excepto uno: la montaña de Tindaya, un proyecto que cada día está más cerca de hacerse realidad. Más información sobre la muestra: http: www. fundacioncanal. com Veinte años sin José Antonio Maravall, intelectual señero de la posguerra TULIO DEMICHELI MADRID. Ayer se cumplieron veinte años del fallecimiento del historiador José Antonio Maravall, a quien Carmen Iglesias dedica hoy la Tercera de ABC. Pocos meses antes, en mayo de 1986, se había jubilado de su cátedra en la Complutense y recibió un homenaje en el que participaron, entre otros, José Luis Abellán, Luis Díez del Corral, Rafael Lapesa, Pierre Vilar y Francisco Rico. Ayer, Rico señalaba a este diario que uno de los rasgos más valiosos del trabajo de Maravall fue la amplitud de sus lecturas y su gran capacidad de aplicar fuentes muy distintas: literarias, legales, históricas, a la dilucidación de los temas que abordaba A juicio del académico e historiador, Maravall fue el único intelectual español de la posguerra, y muy de la posguerra, que tuvo una perspectiva de estudios que no sólo era española, sino que además interesaba fuera de España. Sin embargo, por desgracia, si no me engaño- -concluye Rico- Maravall no ha tenido dentro de España muchos seguidores ni discípulos que hayan continuado sus estudios de temas análogos, quizá por la misma singularidad de sus planteamientos y su metodología Por su parte, el historiador y académico Gonzalo Anes recordaba ayer a ABC que conoció a Maravall antes de que fuera catedrático de Historia del Pensamiento Español, pues asistí como estudiante a sus oposiciones, que tenían mucho atractivo para los que teníamos vocación docente, ya que los aspirantes se explicaban y criticaban unos a otros. Luego coincidí con él tardes y tardes en la sección de raros de la Biblioteca Nacional, porque él era un investigador que se documentaba mucho. Además, era un profesor cariñoso y muy atento no sólo a lo que se publicaba dentro y fuera de España, sino también a lo que producían los jóvenes Anes destaca entre la extensa obra de Maravall el libro Antiguos y modernos (1966) en el que estudia el afán por lo nuevo de hombres que se consideraron modernos frente a los escolásticos, los novatores José Antonio Maravall americanos, y en el que echaba por tierra la idea tópica de que España siempre fue un país atrasado. En fin, Maravall fue uno de los árboles más frondosos de la vegetación del páramo de la posguerra de la que hablaba Marías, y en la que despuntaron algunos grandes nombres como el suyo